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Viajeras de Ítaca – Danza de los Kúrpites, San Juan Nuevo Parangaricutiro

  • Guadalupe Mendoza Alcocer

La danza de los Kúrpites es un rito ancestral que tiene origen y lugar en la Meseta Purépecha, región geográfica que se identifica con el área que resultó afectada con la erupción del volcán Paricutín el 20 de febrero de 1943.  A raíz de este fenómeno el pueblo de Paricutín desapareció bajo el cono volcánico y. el de San Juan Parangaricutiro. vio llegar la lava hasta la plaza y el templo parroquial catorce meses después de la primera erupción. Si bien el fenómeno volcánico no cobró vidas, el manto de lava impidió la reconstrucción de los dos asentamentos indígenas en su mismo sitio. Las autoridades estatales designaron dos terrenos, ambos próximos a Uruapan para su reubicación. Al antiguo Paricutín se le llamó Calzonzin, nombre con el que se llamaba a los gobernantes indígenas. Fuera de algunas trojes o construcciones de madera, ejemplos de la arquitectura vernácula de la región, fue poco lo que se pudo rescatar. En cambio, la distancia a la que se encontraba San Juan Parangaricutiro, permitió que se trasladaran todas las trojes y con ellas se armara el nuevo asentamiento que se bautizó con el nombre de Nuevo San Juan Parangaricutiro, población que, con el tiempo, ha alcanzado gran prosperidad por el desarrollo de una empresa forestal comunitaria.

Cuando la lava llegó al templo de San Juan inundó la nave hasta llegar al altar pero ahí se detuvo sin perjudicar al crucifijo. Este hecho fue considerado milagroso y  se le dio  eñ nombre de “el Señor de los Milagros” a la imagen que resultó ilesa; fue llevado en procesión hasta en nuevo templo donde hoy es el “Santo Patrono” y tiene un culto considerable sobre todo por la cantidad de devotos peregrinos que le veneran. Sobra decir que el antiguo templo parroquial y el pueblo cubierto por la lava han formado un paisaje muy peculiar que atrae al turismo nacional e internacional.

En el Nuevo San Juan durante todo el año hay expresiones de fe y devoción al Santo Cristo, la estructura de mayordomías y  y pervive el sistema de cargos permiten que  toda la comunidad participe; hay comidas comunitarias, procesiones y en a fiesta de San Juan, el 24 de junio, acuden danzantes  de muchos lados de la República. La indumentaria y la música hacen de este patrimonio inmaterial algo único que conjunta tradición y progreso.

Hablemos de lo que hace singular a la Danza de los Kúrpites que se realiza el 8 de enero: su indumentaria compleja que requiere ser descrita al detalle, la música en vivo que la acompaña, la danza con pasos cuidadosos y medidos. En dicha danza participan dos grupos antagónicos. Cada uno quiere ganar los favores de “las novias” y así enriquecer sus atuendos. Los Kúrpites son una especie de Santos Reyes, con un personaje principal “Tatakere”, como un José en Belén y una “Maringuía” hombre vestido de mujer que representa a “María, madre de Jusús”. Cada cuadrilla de danza recorre el pueblo, en busca  del favor de las las novias quienes les regalarán el mandil que bordaron durante el año.  Éste, por supuesto,  enriquecerá la vestimenta. La indumentaria de Tataquere: calzón y camisa blanca de manta, bota negra y cinturón negro, sonajas en los tobillos, una capa de terciopelo con espejitos hacia afuera y franela hacia dentro, varios delantales con bordados y encages “de las novias” hacia el frente, máscara con facciones de hombre blanco, una especie de corona con cuentas de papelillo cayendo hacia la frente, un tocado, una pañoleta cubriendo el cabello y una peluca con colas de res (a últimas fechas han sido sustituidas por largas tiras de papel con colores navideños).  De un año al otro se dan ciertas modificaciones  al traje. La Maringuía atavoiada con zapato de piso, media blanca, rollo de lana tableado y un delantal bordado como los que regalan las novias a los kúrpites, máscara de mujer blanca de finas facciones y sombrero con listones. Los pasos  de ella son suaves y acompasados mientras los de él tienen alto grado de dificultad taconeando, entrecruzando los pies con movimientos que renuevan cada vez, detalles relevantes para el concurso anual en que participan el 18 de octubre en Zacán, pueblo de la misma Meseta. Después del baile de los protagonistas aparecen las cuadrillas de los jóvenes Kúrpites corriendo de un lado a otro del pueblo, en búsqueda de las novias. El ambiente es sumamente festivo. La banda de viento no deja de sonar hasta que, con un cuerno, el mayordomo llama para iniciar la comida comunitaria que este año le toca presidir.

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