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Viajeras de Ítaca — Desastres naturales antiguos

  • Elizabeth Mejía

En esta época hemos visto, o más bien, se han vivido desastres naturales como huracanes, inundaciones y temblores. Por ello, alguien me preguntaba, ¿Cómo enfrentaban estos fenómenos en época prehispánica? Y, ¿existe registro de algún evento catastrófico?

Investigando un poco al respecto, los arqueólogos tenemos dos formas de conocer este tipo de fenómenos. Uno es la excavación directa en los sitios arqueológicos, así, en la zona sur de la Ciudad de México se ha localizado ceniza depositada sobre el sitio arqueológico de Cuicuilco, que coincide con la erupción del volcán Xitle, en el Ajusco y que provocó el abandono definitivo del lugar. Algo similar ocurrió en el sitio de Xochitecatl, donde localizaron cerca de un metro de ceniza en parte del sitio, por ello los arqueólogos suponen que la caída de este material del Popocatépetl causó el abandono temporal del sitio, y pasada la erupción regresaron solo a parte del pueblo, lo limpiaron y continuaron su vida ahí, mientras que hubo otra parte del sitio que nunca limpiaron y dejaron abandonado. Lo más interesante en ambos casos es que ocurrió en el preclásico, esto es antes del año 200 antes de Cristo.

Otro caso interesante son los terremotos, al respecto en 2001 el arqueólogo David S. Stuart al revisar diversos glifos en un pedazo del bloque de un panel de estuco del Templo XVIII de Palenque, Chiapas, localizó uno que representa una expresión verbal que se puede leer como: yu[h]klaj kab’ (yu-ku-la-ja KAB’), ‘la tierra se sacudió’.

David Stuart menciona que puede ser el registro de un terremoto ocurrido durante el Clásico Maya, esto es entre 300 y 900 después de Cristo. Lamentablemente, el panel está incompleto y por ello no se conservó la fecha de aquel evento catastrófico. Otro investigador, Marc U. Zender, realiza un estudio lingüístico del glifos y lo relaciona a la expresión yuhk, que significa ‘agitar, temblar’ o ‘sacudir’, y corresponde a una categoría especial de verbos mayas que también se usó como parte del nombre de gobernantes en Dzibanché al sur de Quintana Roo durante el Clásico Temprano; y en Calakmul, Campeche, entre los años 635 y 736 d.C., que Erik Velásquez García y Carlos Pallán en 2006 propusieron podría ser traducido como “El sacudidor de ciudades”.

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