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Viajeras de Ítaca — Día de muertos antiguo y actual

  • Elizabeth Mejía

Una de las tradiciones más llamativa y rica son las diferentes formas de recordar a los muertos en nuestro país. Actualmente, esta fiesta es la suma de un largo proceso histórico que arrancó en la época prehispánica. La etapa mejor conocida del México antiguo es justo antes de la llegada hispana entre los Mexicas. Esto porque fueron los mismos españoles los que relataron en sus escritos las fiestas y el modo de pensar indígena.

Por ello es que sabemos que ellos pensaban que bajo nuestros pies se hallaba el inframundo, y en su nivel más bajo el Mictlán, destino de casi todos los muertos, porque guerreros y mujeres muertas en el parto son estrellas, y los muertos por agua y los bebés tienen otro destino. Para llegar al Mictlán era necesario parar por nueve obstáculos, en la mayoría se salvaban entregando un pago, por ello los muertos se depositaban con una ofrenda compuesta de comida, flores y papel, que servía para ese pago, para su mantenimiento en el camino y para entregar a los ancestros al llegar al Mictlán. De lodos lo obstáculos resalta uno, en que deberían eludir a unos cuervos dejando comida, luego cruzar un espejo de agua, y para ello deberían de auxiliarse de un perro rojo, y luego seguir su camino. Por otro lado, los indígenas recordaban a sus muertos en unas cinco fechas a lo largo de todo el año y los mantenían cerca enterrándolos dentro de sus viviendas recordaban a sus muertos haciendo tamales

Todo esto cambió con la llegada de los españoles, en primer lugar unificaron la fechada noviembre, fecha de “Todos Santos”  y poco tiempo después reconocen el día 1 de noviembre para recordar a los niños. Además, establecen un lugar para todos los muertos, primero los cementerios quedaron junto a la iglesia pero como se llenaron muy rápido, establecieron los cementerios en las afueras de los pueblos.

Para los españoles era incomprensible cómo los indígenas llevaban comida al cementerio, por eso establecieron horarios y mandaron cerrarlo por la tarde, pero sobre todo, al llegar el 1 y 2 de noviembre, fueron tantos los conflictos que terminaron por acceder a las ofrendas de comida y flores en los cementerios, claro que todo esto ya se encontraba dentro de los cánones religiosos católicos. Además algunos indígenas realizaban ofrendas en sus casas lo que duró muchos años, todo ello en los pueblos pequeños, porque en las ciudades se eliminó rápidamente, y quedó como tradición privada, enriqueciendo la ofrenda con aguardiente, tabaco y pan de muerto, lo que fue introducido por los españoles.

Desde la aparición del cine, las tradiciones del día de los muertos fue motivo de curiosidad y por ello atracción turística, lo que aumentó a mediados del siglo XX, por ello llegan extranjeros a ver cementerios en noviembre. De los destinos más turísticos está Mixquic, en el Estado de México y Pátzcuaro en Michoacán. Sin embargo, en los últimos 20 o 25 años, el sistema educativo promovió la elaboración de ofrendas colectivas, también hemos visto que en oficinas de Gobierno, museos y otras instituciones coloquen ofrendas. Claro, que esto ha llevado a enriquecerlas con una gran imaginación y pensar que las ofrendas de hoy fueron iguales en tiempos antiguos y buscar significados que no existen. Así, en los últimos años llegarán al INAH chicos de prepa pidiendo la lista de productos de ofrendas prehispánicas para el concurso de sus escuelas, algunos nos pidieron fotos del hallazgo de ofrendas prehistóricas de Querétaro, lo que por supuesto que no existe, y actualmente el tema es tan popular que hasta películas lo retratan como la de James Bond, hace uno años, o la película animada estrenada hace poco. Esto ha llevado a adquirir nuevas costumbres, como los desfiles de catrinas y ya veremos con el tiempo cómo enriquece nuestras viejas, nuevas tradiciones.

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