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Viajeras de Ítaca — Diálogo con concheros

  • Paulina Latapí

La tradición conchera, pese a que ha sido investigada dentro y fuera de nuestro país, aún no es  conocida y valorada adecuadamente. ¿Sabía usted que en la Universidad de la Sorbona existe un espacio donde se resguardan objetos propios de esta tradición? Y en nuestro Querétaro,  uno de los lugares más importantes en los que se vive el concherismo,   con frecuencia constatamos que mucha gente lo concibe como simple folklor siendo que es que se trata de un ritual muy antiguo y  pleno de sabiduría. Por ello apreciamos mucho la oportunidad que se nos brinda para, el día de mañana,  miércoles 30, acudir a la invitación de dialogar con una mesa de concheros para, lo que ciertamente es poco común, conocer de viva voz algunos de sus elementos más relevantes. La cita es en Jurica, en el lobby del Regency Club (a un costado de la Hacienda Jurica), de 10: 30 de la mañana a doce del mediodía.  Se trata de una invitación abierta a todo público.  Iniciará la experiencia con una somera explicación de Carlos Rangel, artista multidisciplinario, queretano, quien por muchos años ha documentado dicha tradición. Enseguida presenciaremos la danza de la mesa (así se denomina a los grupos de concheros) del general Manuel Rodríguez (la estructura de estos grupos es jerárquica a modo de la milicia) para cerrar con un diálogo del cual todo asistente saldrá enriquecido.

Baste tener en cuenta algunos puntos de esta tradición para no perderse la oportunidad de estar ahí mañana. La tradición de la danza es oriunda de los grupos mesoamericanos como una manera profundamente humana de alabar lo sagrado con todo el ser. Se danza con el cuerpo pero también con la mente,  con la voluntad y con el corazón. Los pasos de la danza no son fortuitos pues tienen que ver con los rumbos del universo, con su ritmo y con la veneración de la vida. Con la conquista española las danzas se unieron con los elementos españoles tanto externa como internamente. Por ejemplo, el nombre de concheros proviene de la concha de jabalí con la cual se fabrica el instrumento musical tipo mandolina, característico de los danzantes, el cual es un elemento mestizo. Y la veneración de la Santa Cruz de los Milagros, a la cual está asociada la fiesta grande, es una advocación religiosa que los frailes franciscanos, a la fecha, tras más de 500 años, custodian.

Llama a muchos la atención ver danzar personas de diversas edades y es que la transmisión cultural que se vive, es un proceso intergeneracional que la mayor parte de las veces se da en familia.   Cada cual tiene su lugar en la danza. Y todos la conforman. Es un espacio abierto en que caben personas de distintas partes, incluso nacionalidades, lo cual es de gran valor para la identidad abierta y plural de nuestro Querétaro.  La relación entre mesas danzantes y danzantes de cada mesa, no  está exenta de conflictos pues esa es la naturaleza humana, sin embargo pervive a pesar de ellos,  pues lo que realmente une es una relación humana profunda de compadrazgos. De hecho el saludo entre ellos incluye la deferencia de ser compadres o comadres, así como una voz de gran fuerza que equivale a saludo, despedida, entre otros usos y habla de la unidad de todos frente a lo supremo: ¡Él es Dios!

Así se denota que la danza integra oraciones de alabanza, petición y gracias. Y lo hace con estética pues las ofrendas que en el incienso se elevan y las flores que  se arreglan en formas con profundos significados, conforman, junto con los trajes, un conjunto riquísimo que deleita los ojos, amén de los oídos, en métricas y sonidos que a las formas occidentales pueden serles ajenos, no así a los ancestrales de estas tierras pues llevan, como la oración del rosario o los mantras orientales, a estados de conciencia que transforman el ser para, dentro del ciclo vida-muerte, seguir sabiéndose integrantes de la Tierra.  Los danzantes, traen con su antigua tradición,  cuantiosas bendiciones. Traen su sentido solidario, de cuidado del mundo y de la comunidad. Por ello, poder encontrarnos de cerca mañana con ellos, es una oportunidad única que yo no me perderé porque, como decía Martin Buber: “toda vida verdadera es encuentro”.

La tradición conchera tiene un sentido profundo.

La tradición conchera tiene un sentido profundo.

platapik@prodigy.net.mx