imagotipo

Viajeras de Ítaca – El arte de las elecciones

  • Mariana Figueroa Márquez

Hoy es un día histórico no sólo para Estados Unidos sino para México y el mundo. Una de las más mediáticas carreras que han existido a la presidencia de la potencia mundial, protagonizada por Hillary Clinton y Donald Trump, llega a su culmen con la jornada de votaciones que se realizará este día. Esta contienda electoral ha dejado a su paso, como nunca, expresiones artísticas que reflejan el sentir de la gente frente a cada uno de los candidatos.

En la antesala de lo que definirá el futuro de esta nación y en consecuencia el nuestro, al ser un país unido por muchos lazos a Estados Unidos, hago un recuento de algunas de las expresiones artísticas que acompañaron esta campaña.

En febrero de este año, luego de que Trump ganó las primarias en New Hampshire, la artista Illma Gore realizó una obra titulada “Make America Great Again” (Haz a Estados Unidos grande otra vez), un lienzo al pastel en el que el candidato aparece desnudo y porta sólo una cadena de oro en la muñeca. La pieza se volvió viral y la artista terminó recibiendo amenazas de los simpatizantes del magnate.

En ese mismo mes, en las calles apareció un mural atribuido a Pegasus en el que aparecía Trump como orador, con un uniforme de la SS, como el que portaba Hitler, y la frase “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

La artista norteamericana Vicky Da Silva realizó lo que llaman un grafiti de luz; afuera del edificio de Trump, ubicado en el número 40 de Wall Street, pintó la palabra “perdedor” con una lámpara debajo de su nombre.

En agosto de este año se hizo público que Instagram cerró la cuenta de la artista australiana Lushsux, luego de que subió a esta red una foto de su mural, donde pintó a una voluptuosa Hillary Clinton ataviada únicamente con un revelador monokini con las barras y estrellas de la bandera estadounidense.

La artista japonesa Drue Kataoka realizó una obra para celebrar a Hillary como la primera candidata mujer que contiende por la presidencia de Estados Unidos. “The Time Is Now” (“El tiempo es ahora”) es un reloj de arena en el que se enlistan a las mujeres pioneras en distintos ámbitos a lo largo de la historia; la última frase que cae en este reloj, como un decreto, es: “primera mujer presidenta de los Estados Unidos de América 2017”, y fue mostrada en la reciente Convención Nacional Demócrata en Filadelfia.

La creadora neoyorquina Deborah Kass apoyó a la demócrata con una obra al estilo Warhol, con una foto de Trump gritando que tiene al pie la frase “Vota por Hillary”.

Este año también fuimos testigos de cinco grandes estatuas de Donald Trump desnudo que aparecieron de noche en las calles de San Francisco, Los Ángeles, Cleveland, Seattle y Nueva York. Los autores de estas obras, de acuerdo con reportes de The Washington Post, son los integrantes del colectivo anarquista Indecline, que titularon su proyecto “The Emperor Has No Balls” ( El emperador no tiene bolas), en alusión al cuento “El traje nuevo del emperador”.  El colectivo contrató a “Ginger”, un artista que vive en Los Ángeles y se especializa en casas embrujadas y películas de horror, para hacer estas estatuas de Trump desnudo. De ellas sólo quedan fotos, ya que fueron inmediatamente retiradas.

Algo similar pasó con Hillary, cuando Anthony Scioli hizo una estatua de ella, desnuda, con pies con pezuñas, como si se tratara de un diablo. La obra instalada en Manhattan fue removida luego de tres horas en un escandaloso episodio, en el que una mujer enfrentó al artista y tumbó la estatua al suelo para luego sentarse en ella.

Al margen de los resultados que arroje la elección presidencial de hoy, estas piezas de arte son no sólo reflejo atrevido de una postura política sino discurso que grita, informa y convence, encarnando, tal vez sin proponérselo, el epítome de la democracia: la verdadera voz del pueblo.

@marianfi