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Viajeras de Ítaca – El género epistolar y Madame Sévigné

  • Susana Pagano

Comúnmente conocido como “carta”, el género epistolar se cultivó de manera cotidiana hasta antes de la llegada del Internet, los e-mails y los mensajes de texto. En él se trataban una gran variedad de temas, desde los más cotidianos hasta los relacionados con los asuntos del corazón y la política. En la actualidad se podría decir que éste género se encuentra agónico si no es que en franco estado de coma. Quizá lo rescate un poco la carta amorosa; sin embargo, se ha perdido la antigua fascinación por cultivar el sentimiento escrito. Antaño, la llegada del cartero se esperaba con ansioso desvelo, o de plano con trémula angustia cuando se trataba de comunicar malas noticias. Hoy en día ni siquiera nos acordamos de que existe. Sin embargo, grandes escritores de la historia dejaron un sustancioso legado en forma de epístolas que podemos ahora estudiar y/o deleitarnos con su lectura por su apasionamiento y profundidad.

Foto: Especial

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Marie de Rabutin-Chantal, marquesa de Sévigné, fue una escritora francesa nacida en el mes de febrero de 1626 que cultivó incansablemente el género epistolar por 25 años. Quizá sin proponérselo, Sévigné se convirtió en escritora cuando fue separada de su hija amada quien, por razones de matrimonio, se mudó a vivir a Provenza, lejos de su madre. Así, madame Sévigné inicia una larga secuencia de cartas dirigidas a su hija en las que retrata la vida cortesana del siglo XVII. Lo hace de manera lúdica, sarcástica, crítica, a veces satírica. Pero de ningún modo frívola. En ellas retrata, sobre todo, el dolor inacabable que es para ella haber sido separada del más grande de sus amores. Lo que para ella resultaba una comunión íntima con su hija, paradójicamente y con el transcurrir de los siglos, se convirtió en un legado de más de un millar de cartas que describen toda una época y puntualizan acerca de la vida cotidiana de la corte de Luis XIV. Autores como Marcel Proust la consideraban como la gran narradora mundana del Grand Siècle a quien había que leer “entre líneas”, es decir, no dejarse engañar por la aparente superficialidad de sus descripciones acerca de los cotilleos y frivolidades de la corte y ahondar más en el verdadero significado de sus palabras en medio de la crítica social.

Y aunque poco sabemos de esta autora a cuatro siglos de distancia, bastante calan todavía algunas de sus frases más célebres:

“Cuanto más conozco a los hombres, más admiro a los perros”.

“Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar”.

“Las infidelidades se perdonan, pero jamás se olvidan.”

Este año se cumplen 390 años de su nacimiento.

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