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Viajeras de Ítaca – El vino

  • Elizabeth Mejía

En la actualidad consideramos un gran placer comer acompañados de un buen vino, y pocas veces nos detenemos a pensar qué antigüedad tiene esta bebida. Gracias al trabajo de los paleontólogos se conocen impresiones fósiles de la hoja de la vid desde hace unos 60 millones de años. Sin embargo, por el trabajo arqueológico sabemos que los antiguos pobladores de Mesopotamia, en Medio Oriente y Georgia, es reconocida como el origen del vino, desde hace 6,000 años. Sabemos que hacían grandes recipientes de piedra conocidas como Kvevries, que después fueron de barro, y para lograr la fermentación de la uva se enterraban bajo la tierra. Estos recipientes al propagarse como moda, muchos siglos después en España se les conoce como tinajas.

Alrededor del año 4,000 la producción de vino llega a Egipto, pero tarda en popularizarse ya que era más frecuente el consumo de cerveza. El consumo del vino es solo de funcionarios, personas de la clase alta, por ello se intercambiaba sólo por objetos suntuarios.

En América nunca hubo uvas, aunque los habitantes de época prehispánica realizaron otro tipo de productos fermentados, de los que comentaremos en otra ocasión. Así, las primeras uvas y aceitunas llegaron con los españoles en 1531.

El clima de nuestro país es diverso y muy variado, y los lugares propicios para el cultivo de la vid es el norte, así alrededor de 1700 el sacerdote Juan de Ugarte llevó viñas a Baja California y en 1834 la orden dominica funda la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Norte, con ello los primeros viñedos y el arranque de la producción de los vinos de California. Lamentablemente esta producción es pequeña y convierte en una, no se comercializaba, de modo que en 1888 se funda la Bodega de Santo Tomás, que se ubica en el Valle de Guadalupe, entre Ensenada y Tijuana, siendo la primera comercializadora de vinos de California, que al paso de los años se propaga cuando, años más tarde (1938), llegan más productores y en 1970 se funda una asociación con una docena de productores y con ello, se mejora calidad y producción de vitivinícolas de diversos tamaños.

Actualmente, la producción de vinos ocurre en Tecate, Ensenada y Tijuana. Sólo en el Valle de Guadalupe existen unos 20 productores, que van desde la producción artesanal, de unas 1000 botellas al año y con distribución local, hasta grandes comercializadoras.

También en el tema de la producción de vino, Querétaro se ha posicionado con los viñedos ubicados en las cercanías de Bernal y Ezequiel Montes.

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