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Viajeras de Ítaca — Errores hispanos

  • Elizabeth Mejía

Cuando los españoles llegaron a México provocaron una gran cantidad de cambios y hoy nos referiremos a la toponimia, esto es el nombre de los lugares y de los pueblos. Por ejemplo, el nombre Cuernavaca deriva del vocablo Cuauhnahuac, que en náhuatl significa lugar rodeado de árboles o junto a los árboles. Sin embargo, la palabra que usamos es producto de un error fonético, ya que Bernal Díaz del Castillo en sus crónicas dice que usaba el nombre Cuautlavaca. Esto es imposible ya que las vacas llegaron con los españoles, de manera que podemos pensar que eso creyó escuchar el español y la corrupción de la palabra derivó en Cuernavaca.

Otros dos ejemplos son las palabras Tabasco y Yucatán; de la primera hay dos versiones, en una se piensa que deriva de la frase en náhuatl Tla-aush-co, que significa lugar que tiene dueño. Si esto es cierto, lo que ocurrió es que los españoles preguntaron por el nombre del lugar y sus pobladores contestan que “tiene dueño” y así nombran al paraje. En otra acepción y la más reconocida en el estado es que la paraba deriva del maya Taabscoob: que significa “fuimos juzgados o engañados, y de ahí se corrompe al nombre de Tabasco. Otro caso similar es la palabra Yucatán, donde también hay dos explicaciones. Así cuando los españoles llegaron preguntan del nombre de su tierra y los indígenas contestan en maya: Ma’anaatik ka t’ann, que significa no entiendo o no te comprendo; en otra explicación dicen que responden yuuc catán que significa gargantilla o collar de jade, así se piensa que los indígenas se referían a sus adornos. Por todo ello vemos que ambas palabras muy usadas por nosotros derivan de errores de comprensión y que lamentable no sabemos cómo se autonombraban.

Algo similar ocurre con las etnias, así los españoles llamaron chontales a los habitantes de Tabasco y a un grupo de Oaxaca, a pesar de que no tienen relación entre ellos. Se cree que en su origen los de Tabasco se autonombraban los yokot’anob o los yokot’an: el que habla la lengua verdadera; mientras que los de Oaxaca se llaman a sí mismos slijuala xanuc, que significa habitante de las montañas. Lo que los españoles entienden como Chontal.

Otros casos parecidos son las palabras chichimecas y Pame, en el primer caso es un vocablo usado para designar a los grupos norteños, y los españoles lo usaban como sinónimo de bárbaros, se cree que la palabra deriva del adjetivo náhuatl que significa gente perra o que proviene de los perros. Esta palabra se utilizaba como ofensa y despectivo para diferenciarlos de grupos norteños “civilizados” pero que los españoles lo entienden como nombre de la etnia. Por último, referimos a la palabra Pame, así llamaron a algunos habitantes de la Sierra Gorda y se cree que la traducción literal a esa palabra es “no sé nada”. Por todo esto vemos cómo algunas de estas palabras nunca fueron ni nombres de lugares ni de etnias.

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