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Viajeras de Ítaca – Hecho en México

  • Mariana Figueroa Márquez

A propósito del reciente relanzamiento de la campaña Hecho en México, con la que el gobierno federal intenta impulsar el consumo de los productos mexicanos, independientemente del capital con el que se produzcan, recordé un movimiento artístico que, abanderado con la característica águila de perfil, sacudió la escena plástica nacional con un arte desenfadado, irreverente y revolucionario.

En los 70 surgió una generación llamada el “Movimiento de los grupos”. Estos grupos se conformaron por discípulos del fallecido Ricardo Rocha, maestro de la Academia San Carlos, quien impartía el Taller de Investigación Visual en Pintura Mural.

Entre esos grupos, destacaba el Grupo Suma, que en 1975 expuso en San Carlos trabajos de expresionismo abstracto o figurativo y con abundancia de grafismos y gestualidades, “un conjunto de talentosos estudiantes daba su respuesta a la carrera de Artes Visuales denominada por el geometrismo”, según consignan los archivos de la revista Proceso.

Los estudiantes formaron parte del Primer Congreso de Reestructuración Académica, realizado en la Escuela Nacional de Artes Plásticas en 1976, que se convirtió en un foro en el que se escudriñaron de manera crítica aspectos de la carrera tales como la falta de correlación de las materias impartidas, además de analizarse la relación entre arte, tecnología y ciencia.

El del Grupo Suma fue un movimiento que tuvo eco en todo el país, al principio se trataba sólo de los corredores de la ENAP que eran tapizados con lemas como “Enseñar arte en fábricas y colonias populares”, “Murales en las calles”, “Señalizaciones urbanas en colonias marginadas”, y “¿para quién vamos a producir arte?”.

Pero estas mismas expresiones salieron a las calles en una época en la que no se hablaba aún de términos como activismo artístico o instalaciones. Su arte era llevado a la gente con recursos gráficos de uso cotidiano, lo mismo era impreso en un volante y repartido, que serigrafiado y pegado en una pared como si se tratara de la propaganda de algún concierto.

A este tipo de arte se incorporaban elementos del mobiliario urbano, corcholatas, coladeras y hasta basura. Generaron una iconografía basada en personajes citadinos como el desempleado, el burócrata o la desaparecida. Su arte fue definido por la fallecida crítica de arte Raquel Tibol como “neográfica”.

En el 2011, al cumplirse 35 años de la fundación de este grupo, que se disolvió en 1982, se realizó una muestra retrospectiva en la Galería Machado Arte Espacio.

Este grupo artístico no sólo llevó el arte a las calles sino que participó en las marchas de los primeros 10 años de Tlatelolco con mantas y arte efímero. Una época de arte rebelde que me lleva inevitablemente a cuestionar qué hacen nuestros artistas contemporáneos exitosos, además de trabajar por encargo para los gobiernos.

@marianfi