imagotipo

Viajeras de Ítaca — Jorge Ibargüengoitia y la sucesión presidencial: Los relámpagos de agosto

  • Guadalupe Mendoza Alcocer

I

A medida que pasan los meses y se aproxima el otoño, este 2017 ve aparecer nuevos rostros en las precandidaturas a la presidencia de la República, elecciones 2018, los partidos de la izquierda mexicana se perfilan por continuar con una candidatura única de su candidato mesiánico o bien se preguntan si ir en coalición con la derecha, antes tan lejana, a fin de asegurar el triunfo en la grande. Por otro lado, en una coalición quién sería el candidato, si nada más en la derecha se cuentan con los dedos de la mano los precandidatos que han alzado la mano y, como en una gran pasarela, asisten a programas radiofónicos, escriben libros y hasta usan el tiempo asignado a la presidencia del partido para reforzar su imagen personal.

De los candidatos independientes hay algunos más fuertes que consideran tener la estatura para jugar en la grande, si cumplen con el mínimo para su registro. Los candidatos del partido en el poder siguen respondiendo a la disciplina partidista, dos o tres allegados al presidente parecieran ser los candidatos naturales, ahora, hasta la presentación del 5º Informe de Gobierno del Ejecutivo Federal, no queda claro aun si el poderoso dedo presidencial dará su beneplácito. Éste es tiempo de resaltar los logros del sexenio y las reformas estructurales.

II

¿A qué viene el cuento de citar esta pequeña y maravillosa novela de Jorge Ibargüengoitia, “Los relámpagos de agosto”, obra ganadora del premio Casa de las Américas 1964, y que cuenta con múltiples reediciones? Es este un fino relato impregnado de un profundo sentido del humor que cuenta un hecho real de la historia nacional sustituyendo los nombres originales por nombres imaginarios: a la muerte del Presidente electo, (1928) el círculo de generales cercanos al occiso, aun con el féretro siendo velado en la casa, tratan de ver quién será el sucesor, a nuestro protagonista y narrador en primera persona le acontecen mil y una pequeñas cosas, metidas de pata, que lo irán alejando de toda posibilidad de la política nacional. El General de División, José Guadalupe Arroyo nos narra sus infortunios y desventuras con una candidez que invitan a leer este pequeño libro más de una vez.

A Matilde mi compañera de tantos

años, espejo de mujer mexicana, que

supo sobrellevar con la sonrisa en los labios

el cáliz amargo que significa,

ser esposa de un hombre íntegro.

General de División,

José Guadalupe Arroyo

Yo me pasé el mes de agosto pensando en recomendar esta obra maestra a nuestros lectores, tenía mi ejemplar extraviado, pero hoy que encontré en la librería Gandhi una edición fechada en julio de 2017, por demás económica, creo que a quienes vamos a ejercer el derecho y el deber del voto en 2018 nos viene bien comparar el México del General Arroyo con las elecciones presidenciales que se avecinan en nuestro país.

guayus@hotmail.com