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Viajeras de Ítaca – La cultura olmeca

  • Elizabeth Mejía

En 1862 en la zona arqueológica de “Tres Zapotes” en Veracruz, el ingeniero mexicano José María Melgar se encontraba realizando excavaciones. El clima de la zona es lluvioso y fangoso, por lo que su labor era problemático y el tiempo pasaba y mientras él no hallaba nada, el dinero se acababa, por ello optó por trabajar día y noche aún bajo la lluvia. Ello trajo como consecuencia un fuerte resfriado, altas fiebres y delirios para el ingeniero.

Cuentan los trabajadores que esa noche, entre su delirio alucinó con uno de los ancianos, trabajador y amigo suyo. En su sueño le dijo, “es hora de que sean recordados nuestros antepasados más antiguos, que resurja nuestra raza… debes hacer un ritual ceremonial, un ayuno y ofrecer a los cuatro vientos las ofrendas para solicitar el permiso de los espíritus sagrados y acceder a nuestro legado. Tu espíritu es puro y tu intención impecable”. A la mañana siguiente, y con una mejoría en su salud, buscó al anciano trabajador y le pidió su ayuda para llevar a cabo lo que en su sueño le fue ordenado… el anciano lo ayudó -junto con algunos ancianos más del pueblo- y esa misma noche se desató una fuerte tormenta con relámpagos y truenos. A la mañana siguiente, llegaron los trabajadores agitados para despertarlo y darle la noticia de que la tormenta había descubierto una gran piedra. Llegó corriendo e inició la excavación de la primera y colosal Cabeza de piedra. La primera impresión fue considerarla como una rara pieza maya y fue llamada la Cabeza de Hueyapán.

cabeza-olmeca

63 años después, en 1925, Franz Blom descubrió una segunda cabeza colosal en La Venta, Tabasco. Más tarde, en los años treinta, Hermann Beyer propone llamar a los creadores como una nueva cultura que llamó “Olmeca”, o “Cultura de la región del hule”, por la planta que crece en estos lugares. Entre 1940 y 1946, Matthew Stirling encontró otras cabezas en San Lorenzo, Veracruz y La Venta en Tabasco.

La noticia fue tan bien recibida que el poeta Carlos Pellicer le llamó “Cultura Madre” -adjetivo sin más fundamento de la creencia del poeta tabasqueño de creer que su tierra es el origen de todas las culturas de México- aseveración de los años 50 que hoy sabemos que no es cierta.

Lo cierto es que los Olmecas fueron uno de los primeros desarrollos culturales, bien organizados, con claras clases sociales.  Aunque no eran únicos en esa época, fueron los que marcaron las modas impactando desde donde hoy está la Ciudad de México hasta Centro América.

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