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Viajeras de ítaca – La investigación arqueológica en México

  • Elizabeth Mejía

México fue los primeros países latinos en unirse a la preparación de profesionales en el campo de la arqueología, antropología e historia en 1906 y para 1911 firmó un convenio con las universidades de Columbia, Harvard y Pensilvania, con el propósito de formar dentro del Museo Nacional un centro de investigación antropológica, que fue llamado “Escuela Internacional de Arqueología y Etnografía Americana”.

La revolución aportó nuevas orientaciones e inquietudes y en 1913, el Museo Nacional pasa a la Inspección de Monumentos Arqueológicos y se fundó la Inspección de Monumentos Históricos, en tanto que las clases de arqueología, etnografía e Historia fueron trasladadas a la Escuela de Altos Estudios.

Al poco tiempo Manuel Gamio promueve que la creación del Instituto de Antropología en la Dirección de Estudios Arqueológicos y Etnográficos dentro de la Secretario de Agricultura y Fomento, y al fundarse la Secretaría de Educación Pública en 1921 el Instituto de Antropología se divide y pasa a esta dependencia; al proponer la primera ley en 1930 se crea el Departamento de Monumentos Artísticos, Arqueológicos e Históricos de la SEP, en sus acciones decretan que los monumentos son propiedad nacional y se funda la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

La primera zona abierta al público fue Teotihuacán, como una forma de conmemorar el primer centenario de la independencia. Desde ese entonces el trabajo se extendió a otros lugares, Xochicalco, Morelos en 1909, Sayil, Yucatan en 1911, Palenque, Chiapas en 1923, Chichen Itza, y Cuicuilco en 1924

Sin embargo, ante la falta de jurisdicción nacional se ve la necesidad de generar una instancia federal creando al Instituto Nacional de Antropología e Historia el 3 de febrero de 1939.

De esta forma el INAH cumplió 78 años con la tarea de realizar las investigaciones arqueológicas del país. Pero es una tarea que hoy comparte con centros de investigación reconocidos, es el caso de universidades como la UNAM, la Universidad de Veracruz o la de Yucatán, inclusive se ha permitido la ejecución de proyectos de universidades y centros de investigación de otros países. Aunque, la tarea de vigilancia, la conservación y la restauración de monumentos. históricos y artísticos de la república, así como los objetos que en ellos se encuentren, es labor exclusiva del INAH.

Por ello solo el INAH puede habilitar y abrir al público un sitio arqueológico y con los años transformarlo en una ZONA ARQUEOLÓGICA, con infraestructura e investigación. La materia de trabajo del INAH. después de las reformas a su ley en 1972 incluyen desde los restos paleontológicos, los materiales prehispánicos, históricos, la historia hasta 1900, los barcos hundidos, la labor antropológica y etnográficas de México, principalmente de la población indígena del país. Para esto se considera el apoyo tanto de la iniciativa privada, y los gobiernos municipales y federales. Un ejemplo es el estado como Yucatán que tiene abiertas 17 zonas arqueológicas, o el Estado de México con 15 lugares.

Es el centro de investigación más grande de Latinoamérica, ya que incluye más de 80 centros de trabajo, de modo que un centro de trabajo es tanto los museos, como oficinas y zonas arqueológicas.

Hoy la labor sustantiva de investigación del INAH la desarrollamos poco más de 800 investigadores, con proyectos en todo el país. El trabajo que se ha desarrollado en todos los campos del INAH han sido reconocidos en todo el mundo por su seriedad y ser innovadores en cada una de sus áreas. Además de ser considerada de importancia económica en la industria sin chimeneas del Turismo. Así, en la página web del INAH se asienta que en 2016 Teotihuacán reporto poco más de 7.7 millones de visitantes, mientas que Chichen Itza fue visitada por 2.1 millones en el mismo periodo.