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Viajeras de Ítaca – La mente creativa

  • Mariana Figueroa Márquez

Hace unos días tuve la oportunidad de acudir a un taller impartido por Angélica Sátiro, brasileña experta en aprendizaje reflexivo y creativo y educadora por más de tres décadas. En su ponencia, además de hablar de la filosofía lúdica enfocada a niños, lanzó una máxima: la pobreza mental es igual a la pobreza cultural y esto es igual a la miseria intelectual.

¿Cómo identificamos si somos miserables intelectualmente? Sátiro da algunas pistas: La mente miserable no ayuda a investigar lo que la ignorancia genera, resulta que nos volvemos flojos, perdemos la curiosidad, nos conformamos con saber las mismas cosas. En consecuencia, la mente miserable no forma nuevos conceptos y entonces se mueve por una gama muy pequeña, reducida, es como recorrer el mismo camino una y otra vez, hacer las mismas cosas todos los días, usar el mismo lenguaje, no hay novedad ni asombro.

La mente miserable no razona, sino que impulsa la acción con base en prejuicios y juicios precipitados, dice Sátiro, y genera relaciones y existencias

miserables a todos los niveles: emocional, cognitivo, relacional, social y

ciudadano.

¿Cómo podemos combatir esta mente miserable?, siendo creativos. ¿Cuándo fue la última vez que probó un platillo nuevo, que aprendió una nueva palabra, que decidió elegir no la opción más fácil, sino la más retadora?

Sin importar estatus económicos, debemos procurarnos riqueza intelectual, porque está en nuestra naturaleza pensar, es parte intrínseca de ser humanos.

La miseria intelectual puede ser un alma letal y en estos tiempos, que pueden resultar abrumadores, debemos anteponer el pensamiento creativo en aras de un desarrollo personal, pero también del bien común.

Hace una semana amanecimos con la noticia de que Donald Trump será el presidente de los Estados Unidos a partir de enero. Un día después, las redes se inundaron de expresiones de odio y racismo contenido por muchos años en el vecino país del norte. Vimos fotos y videos de afroamericanos a quienes vandalizaron autos y casas con mensajes racistas y la palabra Trump como firma de legitimidad; en algunas escuelas, a los niños hispanos y latinos, sus iguales les gritaban “construye el muro”, y miembros de la comunidad musulmana externaron que dejarían de usar sus velos característicos.

¿Cómo se combate a un líder que enarbola, el odio, el racismo y la discriminación a las minorías? Alguien pensó creativamente y ahora un sector de los norteamericanos portan un seguro en la ropa para enviar el mensaje de respaldo a quienes se sienten amenazados por la situación.

El pensamiento creativo es una herramienta que podemos y debemos usar cotidianamente, hacer el propósito de aprender algo nuevo cada día, de mejorar, de leer, de procurarnos relaciones que impliquen crecimiento intelectual y transmitirles a los niños que pensar es importante, sólo así podremos hacer que nuestro entorno sea mejor.

@marianfi