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Viajeras de Ítaca – La primera cultura de la Ciudad de México

  • Elizabeth Mejía

Al sur de la Ciudad de México, en el límite de las delegaciones Coyoacán y Tlalpan, se localizan Perisur, la sala de conciertos Ollin Olliztli, la Escuela Nacional de Antropología e Historia y la Zona Arqueológica de Cuicuilco. La historia de este lugar es fascinante, a pesar de que ha pasado por muchas desventuras y tropiezos.

Sabemos que hace como 3,000 años el lugar era una planicie cruzada por ríos y una laguna. Cercano a este espacio lacustre, al sur, se encontraba un bosque en lo que hoy es el Ajusco. Este lugar fue elegido para localizar un pueblo, el primer poblado planificado y de tamaño medio del centro de México. La vida de este sitio, parece que transcurre tranquilamente en una época en que era contemporánea con los Olmecas, esto en el 1,000 antes de Cristo. Sin embargo, esto cambia ya que parte de la población migra al norte y al parecer fueron los primeros pobladores del valle donde después se localizaría Teotihuacán.

En el año 200 a. C. el volcán Xitle hace erupción cubriendo con lava todo el valle. Esto provocó que el sitio se desocupara, el cause de los ríos se interrumpió y si bien la laguna perduro varios siglos más, acabó desapareciendo. De esta forma surge el pedregal de San Ángel y debajo de la lava quedó enterrado el sitio arqueológico.

En 1922 el antropólogo Manuel Gamio, director de Antropología del gobierno mexicano, invitó al arqueólogo norteamericano Byron Cumming de la Universidad de Arizona a encabezar la exploración en el montículo de Cuicuilco. Así, por 3 años, de 1922 a 1925, limpiaron y descubrieron una pirámide. Este trabajo fue financiado por la Universidad de Arizona y National Geographic Society que dieron 10,000 dólares, con lo que alcanzó para descubrir dos tercios del basamento y las dos rampas de acceso, arriban se hallan altares superpuestos y un templo superior. En septiembre de 1925, Cumming viaja de regreso a Estados Unidos por tren. Mientras iba trabajando en sus notas, hacen un alto en El Paso Texas, según narra su asistente Emil Hauri. Cumming guardas sus apuntes en un elegante portafolio de piel que mandó hacer ex profeso, y en un descuido le robaron el portafolio y todas sus notas. Esto significó una catástrofe para su vida académica, ya que los reportes se realizarón con lo poco que guardó en la memoria. Por ello nunca regresó a trabajar en México y la información del sitio fue mínima.

En 1967, México se preparaba para las olimpiadas y por ello se construían las viviendas de los deportistas, en lo que se llamó Villa Olimpica. Para construirla el INAH realiza un rescate de información arqueológica. Años después, enfrente, cuando se desocupa la fábrica de papel Peña Pobre se hace otro rescate, de todo ello se reúne también información. Tiempo después, en 1995 el arqueólogo Mario Pérez Campa inicia un nuevo proyecto en Cuicuilco. Trabajan nuevamente la pirámide, notando que hay cuatro etapas y cada una se marcó con una capa de sedimento rojo llamado hematita. Además, localizan una cámara, y dentro, un obelisco, o estela grabada y en su base el entierro de un individuo. La estela es de andesita de 4 metros de alto a 3.5 metros bajo el piso de la pirámide en el piso original del valle, y Pérez Campa le atribuye 3,000 años de antigüedad. Tiene grabados rombos y círculos además pintada de rojo e inclinada a 6o 30o. Lamentablemente el arqueólogo falleció y el proyecto se suspendió.

Hace dos años, un nuevo equipo inició otro nuevo proyecto, esta vez, han realizado túneles bajo la lava para llegar a los restos de la zona arqueológica. Esperamos nos brinden nuevas informaciones de un sitio del que sabemos muy poco por tantas desventuras.

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