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Viajeras de Ítaca – Las chinampas: jardines flotantes de México

  • Guadalupe Mendoza Alcocer

Dedico estas líneas con respeto a Eduviges San Juan,

(Real o figurada) oriunda de Xochimilco.

Hay dos enfoques interesantes de estos saberes agrícolas que anclan su origen al remoto pasado prehispánico; el primero es definir a qué nos referimos específicamente, más allá del concepto romántico con el que nombramos a esta colaboración y, a su devenir histórico y persistencia; el segundo se refiere de manera específica al paisaje cultural de Xochimilco que justificó su inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO quedando en la Lista conjuntamente con el Centro Histórico de la Ciudad de México, ambos con el debido expediente que justifica “la nominación” aprobada en 1987, año en que México firmó la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Natural y Cultural de 1972 de la UNESCO.  En 1987, al firmar nuestro país dicha Convención fueron varios los sitios mexicanos inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial.

Para esta primera parte, tomo como fuente principal un trabajo interinstitucional denominado CATALOGACIÓN DE LAS CHINAMPAS DE XOCHIMILCO: INICIO DE UN PROCESO INDISPENSABLE. Con la participación de la Delegación Xochimilco y la UAM Campus Xochimilco. Hablaremos de los avances a 2005 y los resultados recientemente publicados por la UAM bajo la Coordinación del Doctor Alberto González Pozo, Premio Federico Sescosse, ICOMOS 2016, quién en el Simposio Internacional del ICOMOS Mexicano efectuado en Querétaro en diciembre de 2011, versando sobre “El Patrimonio Cultural del Agua”, dictó con este tema una Conferencia Magistral inolvidable para quienes asistimos.

La forma de cultivo de las chinampas consiste en la creación de parcelas artificiales sobre cuerpos de agua explicados también como “camellones delimitados por una red de canales hidráulicos” estos saberes agrícolas se remontan a civilizaciones muy antiguas en Asia, Europa, Sudamérica e inclusive en la zona Maya o en el propio Altiplano Central en Mesoamérica, lo que hace singular a las zonas chinamperas del “sur del Valle de México” consiste en que hasta la fecha es de primera importancia en lo relativo a extensión y producción como lo han afirmado organismos internacionales como la UNESCO y la FAO.

En el Altiplano se ha llegado a mencionar la existencia de esta  forma de cultivo en los inicios de Teotihuacán (principios de la era cristiana) pero basta comparar el medio ambiente de la zona desértica teotihuacana, aun con el aprovechamiento de aguas pluviales con las cuencas lacustres del Altiplano Central, para deducir la importancia que el paisaje chinampero tuvo por la constancia y abundancia del agua en este último paisaje entendido en el amplio sentido ecológico. Además imaginémonos que una chinampa podía tener extensiones variables desde 3.00 m de ancho por 12.00 m de largo, hasta las grandes de 4.00 a 6.00 m de ancho y hasta 100.00 m de largo.

Otros autores se abocan a registrar la existencia del citado fenómeno cultural durante el período de florecimiento de Tenochtitlán, entre los siglos XV y XVII de nuestra era. En el auge del cultivo a base de chinampas se calcula una extensión de 12 000 hectáreas desde Tenochtitlán hasta Chalco. Vale la pena señalar que la vasta y organizada producción permitió al pueblo mexica conservar el poder alimentario de la ciudad de México con la permanencia de cacicazgos. Los movimientos de aguas de los lagos, la desecación de grandes superficies, y más tarde la urbanización a lo largo de los siglos, acercándonos a la actualidad, nos llevan a un siglo XXI en el que, si bien persisten las chinampas como un fenómeno vivo, tenemos que admitir que se requiere todo un trabajo arqueológico y de catalogación como el que se ha hecho para medir lo que aún se conserva y se requiere también una constante actualización del Plan de Manejo y Gestión multidisciplinario, involucrando a todos los actores, para que este plan permita que las chinampas tengan larga vida. (Las trajineras para pasear y las chinampas para el cultivo agrícola no son pues lo mismo aunque ambas nos remitan a Xochimilco)

guayus@hotmail.com

Nota del editor:

En la publicación anterior, Guadalupe Mendoza escribió su artículo ‘Arte y Discriminación’, en el que refiere a un agravio cometido en contra de la Mtra. Margarita Magdaleno en el Museo Jumex y por error de edición se puso museo Soumaya, por lo que se ofrece una disculpa a este museo.