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Viajeras de Ítaca – Los Textiles y Vestidos antiguos

  • Elizabeth Mejía

Actualmente la moda es una gran industria que nos provee una amplia gama de prendas de la que podemos elegir de entre una diversidad de vestidos, blusas y faldas para hacer infinidad de combinaciones. Estas tres prendas básicas también se han hallado en el México antiguo. Es poco frecuente la localización de textiles prehispánicos ya que rara vez se conservan y casi siempre en fragmentos de tela que nos impiden apreciar las prendas completas. Afortunadamente podemos apreciar detalles de la ropa maya en pinturas de vasijas, paredes, escenas de la realeza que decoran muros y estelas, así como innumerables figuritas. En el Centro de México ocurre lo mismo, ya qué hay vasijas pintadas y, sobre todo los relatos y dibujos hispanos.

Con toda esta información, existen especialistas que han realizado estudios exhaustivos sobre el tema del vestido antiguo que podemos dividir en por lo menos tres ramas: la primera, en el detalle técnico de cómo se fabricó y el tipo de telas; la segunda, en la decoración; y la tercera, en la moda.

Respecto al primer tema podemos concluir que en el México antiguo -específicamente entre los Mexicas- hubo telas sencillas, bordadas, pintadas, grabadas o con aplicaciones; además hubo telas acolchadas y todas elaboradas a mano y con telar de cintura. Para ello usaron algodón y telas fabricadas con plantas como el maguey, pero como la planta se hervía lograron hilos muy finos y suaves.

En Querétaro localizamos fragmentos de tela, como parte de una mortaja de algodón, que cubrió a una niña enterrada en el 340 antes de Cristo. Sobre la decoración podemos hablar mucho ya que para los pueblos antiguos no era sólo una decoración, ya que además de marcar el estatus con los diseños, también mostraban sus pensamientos religiosos en figuras estilizadas con grecas y que encerraban simbolismo sobre los animales, los dioses y los elementos que los rodeaban como el sol o el agua. Para la decoración se emplearon tintes que extraían de plantas o animales, por ejemplo el rojo extraído de la grana, que es un parásito de los nopales; o bien el púrpura, que entre los indígenas de Oaxaca se extraía molestando a caracoles (que lo sueltan como tinta), y también de plantas. Después teñían los hilos, ya sea para intercalar hilos de colores para hacer la tela, o bien para bordar una tela blanca.

Respecto al tercer aspecto, de la moda, hay muy pocos escritos, sin embargo existen grandes diferencias, en primer lugar, no existía ropa ajustada, casi todas las blusas y vestidos eran de corte recto, lo que conocemos como huipiles, fabricados con una o dos piezas de tela y que fueron unidas con agujas de hueso, por ello no pudieron dar gran variedad a la forma del cuellos. Las faldas eran básicamente tiras de tela para ser enrolladas alrededor de la cintura y sujetadas por bandas de tela o dobleces de los extremos, a estas prendas se les conoce como enredos. Las prendas de abrigo eran capas cortas o largas, y una prenda llamada quesquemetl, que en forma triangular cubría el torso, e incluso, entre algunos pueblos se usó en lugar de blusas.

Actualmente la ropa tradicional como los huipiles se fabrican en muchos lugares de México, son básicamente artesanías que involucran un gran trabajo, ya sea para el uso de los habitantes de los pueblos indígenas, o bien para la comercialización.

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