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Viajeras de Ítaca – MEXIQUE 1900– 950; Grand Palais, Galeries Nationales, París

  • Guadalupe Mendoza Alcocer

Dedico esta colaboración la memoria de Rafael Tovar y de Teresa, quien nació el 6 de abril de 1954  y murió joven, el 10 de diciembre de 2016, siendo Secretario de Cultura de México, seguramente coautor intelectual de la exposición aquí referida y autor entre otros títulos del delicioso libro “Paraíso  es tu Memoria”

Para un amante del Arte Mexicano del Siglo XX o para quien pretenda descubrirlo, las instancias de Cultura de México y de Francia se han coordinado para una magna exposición en uno de los espacios emblemáticos del París de fines  del XIX, el Grand Palais, 1900, equivalente al Palacio de Cristal londinense (1851) construidos ambos para alojar a las Exposiciones Universales donde año con año los países exhibían sus nuevos inventos desde la locomotora, la máquina de vapor, los telares mecánicos, las máquinas de coser y cuantimás formas de facilitar la vida del hombre y llevarla hacia el progreso y bienestar.

Por la majestuosa entrada Clemenceau dando a los Campos Eliseos, de lo alto de la ecléctica fachada en mármol del “Palais” cuelgan pendones con el título: MEXIQUE, de un lado y del otro el colorido de un cuadro de Diego Rivera, los visitantes esperan para entrar y el personal de vigilancia va contabilizando minuciosamente cuantos asistentes salen para ingresar otro grupo, nada peor para una exposición que tener saturadas las salas.

Las cédulas introductorias a la muestra y a cada uno de los temas menores están escritas en francés, español e inglés, lo cual facilita el seguimiento. Si bien el nombre es MEXIQUE 1900 –1950, también son muy importantes los antecedentes previos a la Revolución Mexicana. En la plástica el Juarismo, al triunfo de la República contempla la necesidad de reforzar temas históricos que coexisten con el romanticismo y el simbolismo, (destaca Julio Ruelas). Adelante ya durante el Gobierno Porfiriano, los alumnos sobresalientes de la Academia de San Carlos serán becados al viejo mundo a refrescarse con las vanguardias europeas, los “ismos”. Entre los becarios destacaron Ángel Zárraga y Diego Rivera quienes como se contempla en la presente muestra tuvieron una marcada fase cubista (Diego Rivera, como Picasso tuvo época rosa y azul). Otros mexicanos que emigran a París serán Roberto Montenegro, Nahui Olin, (Carmen Mondragón) y Agustín Lazo quienes permanecen en Francia, después de 1910 apoyados por sus familias.

Definitivamente el sello de la muestra MEXIQUE se centra en la “pintura revolucionaria” que con el tiempo sería bautizada con el nombre de “Escuela Mexicana de Pintura o Muralismo”. Los nombres de los tres muralistas de primera línea: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros: La historia, en 1908, un grupo de jóvenes preparatorianos se reunieron periódicamente para luchar contra la educación positivista, cientificista, porfiriana que dejaba fuera las humanidades, en este grupo se encontraban: Diego Rivera, José Vasconcelos, Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, entre otros, el grupo siguió unido. Diego se fue becado a París y en el Centenario de la independencia los artistas independientes y los alumnos de San Carlos quisieron participar en el festejo de 1910 solicitando muros para hacerlo. A ellos les faltaba la temática. En 1921 al llegar José Vasconcelos a la Secretaría de Educación, pensó en sus amigos ateneístas, en Diego a quien pidió regresara a México. Ahora si había una historia que contar en los muros de los edificios públicos: la Historia del Pueblo de México, de su Revolución, de su pobreza, de los desposeídos y así nacieron los temas en muros y caballetes, con una visión socialista que les tocó históricamente vivir. Dejaron afuera los refinamientos académicos y llenaron su paleta con el colorido de la naturaleza, la fruta, la verdura y los vestidos de México.

Nombres de primera importancia como la de Rufino Tamayo quien se negó a politizar su arte tomando el camino de lo abstracto y el color. Contemporáneo suyo Miguel Covarrubias y otros poco mencionados: Antonio Ruiz, Jorge González Camarena, Francisco Eppens y Ramón Alva de la Canal. A un lado de “los tres grandes” estuvieron las Mujeres Fuertes de la Pintura Mexicana: María Izquierdo, María Asúnsolo, Olga Costa, Frida Kahlo, Minerva Cuevas y las fotógrafas: Lola Álvarez Bravo y Tina Modotti que llegó a México con Edward Weston en 1924. Artistas mexicanas que están siendo muy cotizadas en el mercado del arte

Casi al inicio del recorrido se presentan cortes cinematográficos de cintas representativas de ese México dividido por la Revolución, hacendados y peones, generales al estilo Pedro Armendariz y contados por un Juan Rulfo en el Llano en llamas. Pedro Vargas cantando “Vende caro tu amor aventurera, que pague con diamantes tu pecado”. Y la palidez de Dolores del Río en la mujer del Puerto. Los enormes muros abandonados de las haciendas, hermosos para una fotografía pero muy tristes para ser la imagen de un país. Cada sala de la amplia muestra de la que existe un extenso catálogo, un curso de arte mexicano en si, presenta piezas escultóricas ad hoc de Francisco Arturo Marín, José Luis Ruiz, Luis Ortiz Monasterio, Francisco Zúñiga, Mathias Goeritz. Es deseable que una muestra tan completa, que reúne piezas de colecciones particulares llegue a México y así  completa la comparemos para el México que deseamos para el siglo XXI.

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