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Viajeras de Ítaca – Mirar más allá de Trump

  • Paulina Latapí

El año se termina y me resulta esencial mirar las luces y sombras a nuestro alrededor para, con base en ello,  encarar el 2017.  Lo que encuentro en los medios y en las conversaciones en general, en referencia a la situación nacional y mundial, casi siempre son preocupaciones y hasta pronósticos negativos.  Pero considero, estimado lector, estimada lectora, que no nos podemos hacer ilusiones, la realidad nunca ha podido ser predicha –y eso lo digo como historiadora- pues tiene la maravillosa cualidad de sorprendernos. Si bien desde diversas disciplinas se pueden, con estudios serios, anticipar tendencias, predecir, anticipar el futuro, eso sólo lo hacen los profetas y ello pertenece al ámbito religioso al cual  yo no me voy a referir.

Ahora bien, como ha predominado el análisis de las variables negativas, a modo de balance, hoy quiero reparar en las variables positivas que tenemos como país  y así pensar que Donald Trump, en su azarosa manera de mirar y estar en el mundo, es una poderosa variable pero que, en sí misma, es incapaz de mover todas las otras variables. El  paso del señor por la presidencia de los Estados Unidos y por este mundo, como el de cada uno de nosotros, es efímero.

Resalto que México, con base en una larga, compleja y rica trayectoria histórica y  gracias al trabajo de muchas, muchísimas personas, hoy, entre otras cosas:

  • Es el primer productor de plata y de café orgánico.

  • Diseñó el primer edificio con cimientos antisísmicos.

  • Es el primer exportador de televisiones y circuitos electrónicos

  • Tiene el mayor número de ferias del

  • La Ciudad de México es la ciudad con más museos en el

En el plano colectivo, si bien no cerramos los ojos a los enormes sombras que tenemos que iluminar como son la desigualdad, la pobreza y la violencia, entre muchas otras, existe en general mayor conciencia que la que hubo en el pasado reciente. Para muestra un botón: soy de la generación, cuando estudiaba en la UNAM,  en la cual se permitía fumar en los salones de clase e ¡incluso en las bibliotecas! Hoy, por supuesto, eso sería escandaloso. Y lo mismo lo sería pensar en temas que hoy ya son conquistas como lo es el reconocimiento del valor de la diversidad cultural que nos enriquece; o bien el poder contactar al “otro”, al lejano, al que pertenece a otra nación y a otra cultura. La posibilidad de poder entablar una verdadera comunicación intercultural, un diálogo entre culturas, que se genera no solamente conociendo la lengua del “otro o la otra”, sino también, aprendiendo sobre sus tradiciones, creencias, formas de ser, de pensar,  de sentir, de relacionarse, de hablarse y de ver el mundo, tal y como lo hacen los miles de migrantes en nuestro vecino del Norte. Y que, a través de sus ojos, lo hacen sus familias y amigos que viven en México. Ello, además de que nos dota de una visión de procesos de larga duración y de mayor profundidad, nos hace ver la realidad en su complejidad y en la belleza de tonalidades que la componen. Que estos días sean de diálogo, de reflexión y de entendimiento intercultural en los hogares estadounidenses y mexicanos.

platapik@prodigy.net.mx