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Viajeras de Ítaca- Profeta en su tierra

  • Mariana Figueroa Márquez

A sus 88 años, la renombrada artista japonesa Yayoi Kusama es hoy más que nunca profeta en su propia tierra. El pasado domingo abrió sus puertas al público en Tokio el primer museo dedicado a la creadora que ha cautivado al mundo con su obra obsesiva, característica por los lunares repetidos hasta el infinito.

El museo está ubicado en el distrito de Shinjuku, muy cerca del hospital psiquiátrico en donde, por voluntad propia, reside Kusama, quien comisionó en el 2014 a la firma Kume Sekkei para construir una estructura que asemeja a la figura de una linterna, y que seguramente será considerado a partir de ahora un vibrante monumento del arte contemporáneo.

El museo alberga las exhibiciones de Kusama y sus emblemáticas instalaciones que han hecho enloquecer a Instagram, como “Infinity mirror room”, un cuarto de espejos con un techo del que penden pequeñas luces que se multiplican en los reflejos, creando una sensación de estar parado en medio del universo mismo. En la planta baja se ubica la entrada y tienda de regalos, los pisos 2 y 3  muestran la obra de la japonesa, abarcando pintura, escultura y obras mixtas. Y luego el piso 4 está dedicado a las instalaciones que permiten sumergirse totalmente en la visión de la artista que cimbró al Nueva York de los 60 con sus happenings afuera de las iglesias, donde gente desnuda exigía el alto a la guerra en Vietnam y exigía una liberación sexual. En el quinto piso se ha colocado un salón de lectura, donde hay documentos y material reflexivo sobre el arte de Kusama.

La primera exposición del museo, inaugurada el pasado domingo, se titula “Creation Is a Solitary Pursuit, Love Is What Brings You Closer to Art” (La creación es una actividad solitaria, el amor es lo que te acerca más al arte) y se centra en las más recientes series de pintura de Kusama tituladas “My Eternal Soul” (Mi alma eterna), ya que Kusama sigue pintando desde el psiquiátrico, entre uno y dos cuadros cada día.

La vigencia de la artista en su octava década de vida también queda manifiesta si recordamos que la Fundación Donald Judd en Manhattan exhibe actualmente una serie de pinturas de Kusama, quien fue gran amiga del precursor del minimalismo.

En su autobiografía, Yayoi recuerda, no sin dolor, cómo siempre fue una vergüenza para sus padres. En una carta su madre le dijo: “El hecho de que te hayas convertido en una desgracia nacional es un insulto para nuestros ancestros, Yayoi, y acabo de regresar del cementerio, adonde fui otra vez hoy a pedirles perdón. Si tan solo te hubieras muerto de esa infección de garganta que tuviste cuando eras niña…”.

Hoy no hay duda de que es un orgullo nacional. Pasados los años, Kusama se reconcilió con sus padres a través de un poema que les dedicó y hoy su museo no deja la más mínima duda de que es profeta en su tierra. Ahora este espacio, creado gracias a la labor de su fundación, será un legado permanente y una razón más para visitar Tokio.

marianafm@gmail.com