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Viajeras de ítaca – Punto final

  • Guadalupe Mendoza Alcocer

Escuché girar la llave en la cerradura, por fin estaba en casa, me puse unos zapatos cómodos y encendí la computadora, tenía bien claro lo que iba a escribir, en las últimas horas le había estado dando vueltas mientras asentía con la cabeza a la plática interminable de mi anfitrión que como todos los sábados, después de la comida se apoderaba del micrófono. Hoy, un sábado más de contribuir a estrechar las relaciones familiares y laborales.

Eché a caminar mi memoria preguntándome ¿cuándo empecé a recorrer la hoja en blanco? ¿Cuándo me comprometí a entregar un texto antes de la media noche? Recordaba con claridad cuando mi amiga Celina me llamó para invitarme: Un taller de Literatura dirigido por un periodista retirado de poco más de setenta y cinco años: Alejandro Avilés editorialista del Universal, 50 años de ejercer el oficio desde su lugar natal La Brecha Sinaloa, primer director de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Bueno, por qué no, podía asistir unas cuantas sesiones y si no me gustaba pues podía dejarlo.

Desde el primer día descubrí que más que un Taller de creación era una clase de Literatura, el Profesor Avilés, el Profe como todos le decían, era un apasionado de Dante y de Dostoievski, varias sesiones solo habló de Crimen y Castigo o los Hermanos Karamazov, después cambió de tema, nos dejó leer a Rafael Alberti y pasó a hablar ampliamente de las personalidades que había entrevistado en cuarenta años (escritores, pintores, políticos, diplomáticos, los dos latinoamericanos premios Nobel de Literatura: Paz y García Márquez), creo que lo mejor fue que sembró en las mujeres asistentes al taller y en Don Carlos, el único hombre, el deseo de hacer entrevistas en vivo y en directo. Su faceta de poeta nos conmovió, su pertenencia al grupo de los Ocho Poetas Mexicanos: Dolores Castro, El mismo Profe, Roberto Cabral del Hoyo, Javier Peñalosa, Honorato Margaioni, Duarte, Efrén Hernández y Rosario Castellanos. Cuando el Profe nos leía sus propios poemas, su voz sonaba llena de fuerza pero también de emoción.

Don Alejandro nos invitaba a colaborar en el Suplemento Periodístico que dirigía, contaba con muy buenas plumas pero yo me aventuré. Cuando me pidió el texto mecanografiado yo dije que no escribía a máquina (1992), él leyó mi manuscrito y me dijo: déjemelo, mi secretaria lo transcribe. Así empezaron semanas y meses que me presentaba en su casa los jueves por la tarde, no había internet, me sentaban en la sala y Eva esposa del Profe me traía un té, flan o una gelatina mientras él revisaba el texto. Fueron más de cincuenta semanas en que incluyó mis escritos en el suplemento.

Estaba agradecida con el Profe pero había que incursionar otros caminos así que me inscribí en la Sogem y llevé talleres con Josefina Cendejas, Ethel Krauze y Eugenio Aguirre con Novela Histórica, ahí hicimos infinidad de ejercicios cortos. Ya aquí en Querétaro, de regreso en 98, entré esporádicamente a la Buhardilla con Tere Azuara, a donde asistían mis hermanas. Tere tenía una forma especial de alentar a los novatos como yo, sabía sacar lo bueno de cada texto y con suavidad señalaba lo que había que trabajar. Luego tomé un Taller más largo con Guillermo Samperio, ahí tenía uno que llegar con copias de los escritos para los participantes. Sentí el rigor de la crítica, creo que también me obligó a crecer. Tuvimos una experiencia singular, una lectura en voz alta en el Museo de la Ciudad, creo que me marcó. (Vestida para bailar)

Como integrante de AMMPE llegó la época de Senderos del Pensamiento, pude dar rienda suelta a mi vena narrativa, a veces en la línea de la fantasía otras veces autobiográfica, línea que finalmente es para mí refugio seguro. En 2014 iniciamos, gracias a las gestiones de Nicté Ha Rico, la época de Viajeras de Ítaca que se publica los martes en Diario de Querétaro. Ha sido invitación y compromiso a escribir, a enviar el texto antes de que suenen las doce campanadas, a asumirme como ser que escribe, a exponerme a la equivocación, a la errata, a corregir y a mejorar y al final,  antes de la medianoche poner el punto final.

guayus@hotmail.com