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Viajeras de Ítaca – ¿Quién nos visita?

  • Elizabeth Mejía

El pasado 3 de febrero el Instituto Nacional de Antropología e Historia cumplió 78 años y comentaba con alguien, ¿Cómo hemos cambiado en estos años? Indudablemente, nuestro objetivo de creación fue la investigación y difusión del patrimonio antiguo e indígena. Así, al paso de los años y como institución, los investigadores se dieron a la tarea de explorar muchos sitios en todo el país y muy pocos tomaron como objetivo instalar infraestructura, eso llegó cuando el éxito de su trabajo se tradujo en el aumento de visitantes.

En 1972 se modifica la ley, y sus cambios más importantes fueron el aumento de nuestra materia de trabajo, ya que ahora estudiamos desde fósiles, material arqueológico prehispánico, colonial, barcos hundidos e industrial, hasta material histórico, e indígena. Pero nadie se ocupó de prever que el resultado de nuestro trabajo fuera parte del desarrollo económico y por tanto los sitios tuvieran infraestructura, y nuestro objetivo de creación no cambio y lo que hoy llaman misión y visión fue la de investigación para la educación.

En los últimos años el mundo capitalista avanzó y con eso la mentalidad, de esta forma antes solo bastaba con pedir permiso al dueño de un predio para hacer el trabajo arqueológico y mis viejos maestros nunca se ocuparon de actas, contratos, la compra o venta del predio. Hoy, sus hijos o nietos desconocen o no respetan la palabra de sus ancestros y solo les interesa saber “cuánto dinero le podemos sacar al gobierno”. Por otro lado, no faltan empresarios que nos han planteado la pregunta de ¿Cuánto podemos ganar con las zonas arqueológicas? Y para contestar yo pregunto: Si usted abre un restaurant sin mesas y cocinera, ¿cuánto pretende ganar?

Esto es porque hay lugares como Teotihuacán que ha sido cubierta en un 50% por tres pueblos y eso también significa la cercanía a servicios como la red de agua potable, drenaje o la luz. Mientras que en Chichén Itzá, las tres esferas de gobierno dotaron de los servicios a este lugar. Estos dos sitios, junto con Palenque son los lugares con el mayor número de visitantes al año. En contraparte, y en el otro extremo del tipo de sitios tenemos a Ranas, en el municipio de San Joaquín, donde no hay estacionamiento, drenaje y luz, y por lo menos una parte del terreno es propiedad privada. Mientras que en Toluquilla en el municipio de Cadereyta el agua que usamos es de lluvias o se compra y almacena en tinacos, no hay estacionamiento, ni drenaje. Y en ambos lugares solo tenemos dos vigilantes que cubren un horario de 9 a 5 y todo el año. De todo esto solo podemos concluir que las tres esferas de gobierno nunca han podido articularse para dotar de infraestructura a estos lugares y dar el primer paso para potenciar la escasa afluencia de visitantes.

Así, volviendo al título de esta participación, podemos concluir con algunas cifras, ya que en Toluquilla durante 2016 recibimos poco más de cuatro mil visitantes (4080), y de ellos un 31% son escolares, predominando universitarios, ya que lamentablemente después de 2009 con el primer brote de influenza la visita de escuelas primarias, secundarias y preescolares disminuyo notablemente, por eso nos visitan solo algunas familiar el fin semana y en vacaciones.

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