imagotipo

Viajeras de Ítaca – Reflexión en este cierre de ciclo escolar

  • Paulina Latapí

Esta semana prescolares, primarias y secundarias terminan ciclo escolar. Y lo hacen en medio de cuantiosos anuncios gubernamentales sobre el  nuevo modelo educativo, lanzado por la Secretaría de Educación Pública,  el cual, se presume, curará casi todos los males de la educación de nuestro país. Como se ha reconocido,  el modelo contiene elementos no tan nuevos y sus frutos podrían verse dentro de muchos años. Amén de que éste se sostenga, considero sustancial el que no nos confundamos y que pensemos en el presente, en nuestros chicos que hoy están dejando sus aulas para irse de vacaciones. Como padres y como educadores hemos de preguntarnos –más allá de las competencias que se estipulan en el modelo educativo actual y que en el nuevo se conceptualizan como aprendizajes clave- ¿estamos dotando a los niños y jóvenes de elementos básicos para su vida? Pienso hoy en uno esencial: tomar buenas de decisiones.

El desarrollo tecnológico y el constante intercambio de información en el que está inmersa nuestra sociedad, llevan a nuestros alumnos y alumnas a estar tomando decisiones y posturas a cada momento, ya sea en el ámbito público a través de las redes sociales, en la escuela, etc., o en el ámbito privado. Entonces, ¿cómo podemos saber si esas decisiones y posturas son las correctas? ¿cómo prever si las consecuencias serán positivas o negativas? Educar para la toma de decisiones es crucial.

Para tomar buenas decisiones han de tener en cuenta el contexto y con base en éste, movilizarse. Además, las decisiones han de basarse en principios que incluyan a los demás. El individualismo y el materialismo, por el contrario,  conducen, en el corto y largo plazo, a insatisfacción y aislamiento que crean un vacío que, en un círculo vicioso, se pretende llenar con más egocentrismo y  con satisfactores materiales que lo que traen es mayor vacío.

Es posible  educar para desarrollar una mirada de la realidad que nos abre a las y los demás, que nos interpela para decidir construir un proyecto de vida en el cual quepan los otros y otras, no sólo cercanos a nosotros, sino aquellos lejanos con quienes nos sabemos semejantes en dignidad. De ahí surgen propuestas concretas, plausibles y deseables para trabajar a favor de proyectos que rebasen la esfera individualista. Quizás el  contribuir en un trabajo así en las vacaciones (trabajo vecinal, trabajo en una asociación en pro de animalitos, etcétera)   pueda hacer de estas vacaciones de muchos niños, niñas y jóvenes unas vacaciones inolvidables y por demás formativas.

Si queremos ser coherentes resulta indispensable que analicemos este fin de ciclo escolar, con una pausa para auto-monitorearnos y sopesar qué tan buenas decisiones tomo y educo para que tomen mis hijos o mis alumnos,  qué tanto mi proyecto individual está trenzado con las necesidades de las y los demás, qué tanto  dejaré una huella positiva en este Querétaro cambiante que es nuestra casa y lo será para las generaciones futuras con base en lo que nosotros les heredemos.

platapik@prodigy.net.mx