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Viajeras de Ítaca – Saber comer

  • Mariana Figueroa Márquez

En una época en la que muchos autores ostentan las verdades absolutas sobre comer bien, resulta refrescante el discurso de Michael Pollan, quien más que periodista es hoy un activista por la buena alimentación que no recurre a extremismos recalcitrantes.

Pollan cobró mayor fama el año pasado, cuando el gigante del entretenimiento  Netflix convirtió su bestseller “Cooked” (Cocinar: Una historia natural de la transformación) en un documental filmado con la más alta tecnología.

El documental se divide en cuatro partes asociadas a los cuatro elementos: fuego, agua, aire y tierra. El eje del mismo es cómo nos comportamos frente a la comida y cómo ha afectado a nuestra salud el hecho de que nos alejemos del acto de cocinar y dejemos que otros (industrias, restaurantes) lo hagan por nosotros.

Luego del éxito de “Cooked”, Pollan escribió “Food rules” (Saber comer), un libro que -con un lenguaje sencillo y basado en dichos milenarios y el sentido común- condensa su aprendizaje de 25 años escribiendo sobre comida y todo lo que la rodea.

Algunos de sus consejos contenidos en este libro, fácilmente aplicables a nuestro día a día son:

  • Evita productos que contengan ingredientes que nadie tendría en su despensa: Cuando cocinas en casa, ¿utilizas sulfato de amonio, goma xantana o propinato de calcio? Si no lo haces, ¿por qué dejar que otros que cocinan para ti lo hagan? La recomendación de Pollan es evitar los químicos creados para alargar la vida de los alimentos en los anaqueles.

  • Esquiva productos que contengan más de cinco ingredientes: existe una correlación entre el número de ingredientes y el grado de procesamiento de los alimentos, así que entre más ingredientes tenga, más procesado está.

  • Si procede de una planta, puedes comerlo; si lo han fabricado en una planta no.

  • Si se llama igual en todos los idiomas, no es comida (Big Mac, Cheetos, Pringles…).

  • Comer lo que tiene una pata (setas y vegetales) es mejor que lo que tiene dos (aves), que es mejor que lo que tiene cuatro (ternera, cerdo y otros mamíferos).

  • Endulza y sala tú mismo lo que vayas a comer. Esto te permitirá consumir una proporción mucho menor de azúcar y sal.

  • No desayunes cereales que cambien el color de la leche. Esto es un reflejo de que son alimentos muy procesados, llenos de carbohidratos refinados y aditivos químicos.

  • No comas nada que no le parecería comida a tu bisabuela.

  • Sáltate las reglas una que otra vez.

La invitación del autor es simple: estemos conscientes de lo que comemos y regresemos a cocinar.

marianafm@gmail.com