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Viajeras de Ítaca – Saber decir adiós

  • Guadalupe Mendoza Alcocer

El bolero es un género musical latinoamericano que se centra en el amor romántico, ese amor que arrebata la vida del hombre y la mujer y que habla de un sentimiento con visos de eternidad. Solistas y tríos interpretan este género y viajan por el territorio nacional  o por el mundo llevando este mensaje universal. En las casas de los abuelos existía un lugar especial para los acetatos long play que al ponerlos en la torna mesa de la consola de la sala reproducían las voces de “los Panchos”, “los Tres Diamantes” o “los Fantasmas”. (Quisiera ser exhaustiva pero no es el lugar), Daniel Riolobos o Lucho Gatica son  ejemplo de voces ejemplares que cantan al “amor, amor divi ino” y hoy se pueden encontrar fácilmente mediante reproducción electrónica. Cuando parecía que los acetatos estaban destinados a desaparecer de pocos años acá son revalorados por su “alta fidelidad.

Los boleros, hace tres o cuatro décadas o poco más, era música de las personas mayores, en el canal Once del IPN Jorge Saldaña, espléndido conductor, tenía un programa que lo definía: “Nostalgia”. El Rock y todas sus variantes, El Country, el fenómeno “beatl” se apoderaron al 100% del gusto de los jóvenes hasta que surgió un intérprete de música pop que incursionó en el bolero denominando a sus álbumes ROMANCE, fue un fenómeno social, las generaciones mayores y las nuevas generaciones escuchaban la misma música aunque lo hicieran con diversos interpretes. Cada nuevo álbum de Luis Miguel superaba las ventas del anterior y un punto convergente era que si bien el amor es un sentimiento común a las parejas de la humanidad “es eterno mientras dura” y es justamente el adiós el tema de esta colaboración para lo cual citaré unos versos de conocidos boleros:

I

Pasarán más  de mil años muchos más

Yo no sé si tenga amor la eternidad

Pero allá tal como aquí en la boca llevarás

Sabor a mí

II

Reloj no marques las horas

Porque voy a enloquecer

Ella se irá para siempre

Cuando amanezca otra vez

III

La puerta se cerró detrás de ti

Y nunca más volviste a aparecer

Dejaste abandonada la ilusión

Que había en mi corazón por ti

Me he pasado la tarde escuchando boleros, creo que podría escuchar más, otras voces, otra musicalización. En estas horas envuelta en los romances que atrapan, descubrí que algo falta a cada bolero para que el amor sea redondo: es que ella se irá para siempre cuando amanezca otra vez, o él declara “como yo te amé jamás te lo  podrás imaginar” una visión sin futuro. El pronuncia: “Si Dios me hizo quererte para hacerme sufrir más”. Pareciera que existe por ahí siempre un obstáculo para la plena realización del amor. Si se trata de escuchar cada historia, son tan bellas, pero creo que en el mundo real tuyo y mío, el mundo del cada día es imprescindible valorar si se está viviendo un amor imposible que causa dolor. La psicología más elemental aconseja: aléjate de ahí si no hay nada para ti. Haz metafóricamente tus maletas, colócate frente al espejo y di con convicción: llevo mi corazón a nuevos horizontes “si tus labios no me quieren ya besar”.

Me haces menos y ese es mi coraje

Y si no te gusta lo que traje

Adiós,

Que de algún modo seguiré mi viaje.

(Autor) Álvaro Carrillo

 

Agradezco sus comentarios: guayus@hotmail.com