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Viajeras de Ítaca — Tiempo de reconstrucción

  • Elizabeth Mejía

Con pesar hemos visto los efectos de los terribles terremotos, pero también hemos sido testigos de la grandeza de muchos mexicanos que evidencian su gran corazón y solidaridad. Sin embargo, después de los primeros días de rescate de personas, recuperación de compatriotas sigue la reconstrucción. Lamentablemente el recuento preliminar nos lleva a un inventario de unos 865 monumentos dañados, esto incluye iglesias, alcaldías y viviendas históricas, esto es edificaciones construidas entre el siglo XVI y 1900, además se registraron 8 zonas arqueológicas deterioradas. Así, los avisos se han encaminado a la espera de recursos de Fondo de desastres naturales (FONDEN), esto es recursos federales.

Esta grave desgracia natural nos muestra las debilidades de nuestro sistema de protección al patrimonio cultural nacional. En primer lugar el Instituto Nacional de Antropología e Historia, a pesar de ser una gran dependencia federal que cuenta con unos 800 investigadores, sólo existen unos 350 arqueólogos para atender unos 50,000 sitios de tamaño variado. Además una minoría de ellos se localiza en la provincia y no hay esperanza de tener nuevas plazas. Por otro lado, la ley de 1939, modificada en 1972: indica claramente que la protección, conservación y mantenimiento es responsabilidad compartida de los tres niveles de gobierno y la sociedad civil, en donde los gobiernos estatales y municipales, así como la sociedad civil ayudan al gobierno federal, organizados de alguna manera. Con estos artículos de la ley queda claro que la protección del patrimonio es tarea de todos.

Hoy, ante un panorama de destrucción tan abundante es necesario que se convoque a un “Fondo de Reconstrucción” con aportaciones nacionales de todos para la reconstrucción de monumentos en Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos, Puebla, Hidalgo y la Ciudad de México. Desafortunadamente, algunos de los habitantes de poblados con iglesias dañadas en Morelos con gran indignación han informado que no esperarán los tiempos federales y que: “como es su iglesia han decidido dinamitar el monumento del siglo XVI y hacer un nuevo edificio”. Todas estas son posturas polémicas que llevan voces a favor y en contra, mi humilde opinión de personal comprometido con la defensa del patrimonio es: si todos estamos orgullosos de nuestro patrimonio, no es momento de que nuestro apoyo pase a la etapa dos, donde además de donar alimentos, pidamos a gobiernos estatales, municipales y grandes empresarios que nos pongan el ejemplo en un Fondo de Reconstrucción?

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