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Viajeras de Ítaca – Todo Kubrick

  • Mariana Figueroa Márquez

Después de casi una década de no visitar la Cineteca Nacional, espacio que frecuentaba en mis días universitarios cuando vivía en la Ciudad de México, el pasado fin de semana acudí atraída por una de las exhibiciones más completas que se han realizado en torno a Stanley Kubrick. Fue una doble sorpresa.

Por un lado, el modesto espacio que recordaba se esfumó. Tras su remodelación (polémica no sólo porque costó alrededor de 700 millones de pesos, sino porque su entrega se retrasó tres años), el espacio luce un rostro moderno que ofrece cine de arte en 10 salas, y conserva sus cafeterías, una Librería Educal y tiendas de memorabilia. Incluso se ha colocado un carrito de los tradicionales helados Roxy al lado de las taquillas.

Por el otro “Stanley Kubrick. La Exposición”, una muestra que reúne 900 objetos relacionados con la trayectoria del cineasta que se exhiben en los mil 500 metros cuadrados de la galería, distribuida en varios pisos de un edificio.

La exposición que ha dado la vuelta al mundo se realiza gracias a los esfuerzos coordinados de instancias como el Deutsches Filmmuseum Frankfurt, el Archivo de Stanley Kubrick de la Universidad de Londres, Warner Bros. Entertainment Inc., Sony-Columbia Pictures Industries Inc. y la Metro Goldwyn Mayer.

El recorrido inicia con una de las máximas del cineasta: “Un director es una especie de máquina de ideas y gustos; una película es una serie de decisiones técnicas y creativas y es tarea del director tomar las decisiones correctas tan frecuentemente como sea posible”.

En un primer acercamiento, podemos ser testigos de los orígenes del genio cinematográfico, cuya peculiar mirada se destacaba desde los 16 años, cuando retrató a un vendedor de periódicos y vendió la imagen a la revista Look (competencia de Life), que le ofreció 25 dólares por ella. Tres años más tarde, esta publicación lo reconocería como “fotógrafo veterano”; el neoyorquino tenía apenas 19 años.

La expo ofrece un recorrido cronológico por cada uno de los largometrajes de Kubrick, desde “Miedo y deseo” hasta “Ojos bien cerrados”. En cada sala encontramos cartas, invitaciones a los estrenos, storyboards, libretos, fotografías, utilería original de los filmes, vestuario, equipo fotográfico y objetos personales.

Hay joyas imperdibles en el recorrido, como la fotografía en la que los extras de la película Espartaco portan cartulinas con un número para recibir instrucciones de Kubrick; la carta que Stanley recibió de Sue Lyon, quien interpretó a Lolita en la adaptación de la historia original de Vladimir Nabokov a la pantalla; los cubiertos que utilizaban los actores en “2001: Odisea del Espacio” y la réplica de la computadora HAL 9000, así como el Oscar que recibió esta película por sus efectos especiales; las “chicas” que conformaban el mobiliario del Bar Korova, donde Alex y sus compinches bebían moloko plus en “La Naranja Mecánica”; así como el disco de oro que obtuvo Kubrick por 500 mil copias vendidas del soundtrack de esta cinta, cuyo eje es la ultraviolencia.

También forman parte de la muestra la máquina de escribir que usó Jack Nicholson en “El Resplandor” y los vestidos de las gemelas que aparecían en el pasillo del gélido hotel que enmarca al considerado uno de los mejores filmes de horror de todos los tiempos; además el vestuario que usaron Tom Cruise y Nicole Kidman en la última cinta de Kubrik “Ojos bien cerrados”, película que no alcanzó a ver en cartelera ya que murió de un infarto a los 70 años el 7 de marzo de 1999.

No deje pasar esta exhibición que permanecerá en la Cineteca Nacional hasta el próximo 29 mayo.

@marianfi