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Viajeras de Ítaca – Un libro viral

  • Mariana Figueroa Márquez

¿Es posible manipular las redes sociales al punto de conseguir que el libro autopublicado de un autor anónimo se convierta en un bestseller? La respuesta es un estruendoso sí. Y para muestra, un curioso botón llamado “Diario de un ladrón de oxígeno” (Diary of an Oxygen Thief).

Encontré este libro -en su versión original en inglés- hace unas semanas en una librería local. Su portada es imposible de ignorar: muestra la foto de un tétrico muñeco de nieve al que se le ha quitado la zanahoria que fungía como nariz y se le ha colocado más abajo como un órgano sexual masculino. Junto al título, ostenta simplemente la palabra “Anónimo”.

El libro es una breve novela que gira en torno a un hombre alcohólico y misógino al que le han roto el corazón, aunque lo más destacable es el aparato publicitario que el autor generó en torno a su obra hasta convertirla en un objeto de culto (toda proporción guardada) al que todo mundo quiere retratar y postear en Instagram, o mencionar en Twitter.

En el 2006, con el libro recién escrito, el autor -cuyo nombre a la fecha es desconocido- ofreció la obra a diversos agentes literarios de Estados Unidos y fue rechazado por todos. En esa época trabajaba en una agencia de publicidad en Ámsterdam; tras los rechazos, un amigo le ofreció imprimir gratis 1000 copias de su libro en pasta dura. El autor llevó un ejemplar a una librería en Ámsterdam, donde el dueño lo colocó en una estantería estelar y los pedidos de más ejemplares comenzaron a llegar.

Motivado por esta respuesta, Anónimo llevó algunos ejemplares a otras ciudades, enfocándose en librerías frecuentadas por hipsters (su mercado meta) como Shakespeare & Co., en París. De regreso en Nueva York, donde había trabajado antes, visitó librerías independientes en Brooklyn y el East Village. Para posicionar su libro en el gigante Barnes & Noble, se hizo pasar por un editor independiente (bajo el nombre de V Publishing), y mostró una campaña que realizó en YouTube para promover su libro. El pedido inicial que le hizo Barnes & Noble fue de 100 copias.

El libro estaba en las tiendas, pero ¿cómo hacer para despertar interés en él? Algunas estrategias fueron: Pegar cientos de carteles, uno tras otro, con la portada del libro en las calles, al estilo de los pósters de conciertos de rock; hacerse un perfil con la foto de una mujer muy atractiva en un sitio de citas y decirle a quien la contactara que leer ese libro le daría posibilidades de tener más que una oportunidad lujuriosa con “ella”;  y poner un puesto donde él mismo vendía los libros y le pedía a la gente que, aunque no los comprara, se tomara una foto con la portada, que él prometía subir a Instagram con la etiqueta #diaryofanoxygenthief; la actriz Juliette Lewis forma parte de su galería de personajes. El libro, o la imagen del libro, se convirtió en trending topic; internet comenzó a llenarse de fotos peculiares de gente sosteniendo el libro, comentándolo, etiquetándolo, generando esa gran campaña de boca en boca, de tuit en tuit, de post en post. En el 2014, ocho años después de haber echado a andar su maquinaria de mercadeo en las redes sociales, el autor comenzó a recibir pedidos descomunales de parte de Amazon. Su obra se había vuelto viral.

Tras vender 90 mil copias, el libro finalmente atrajo la atención del editor Jeremie Ruby-Strauss de Gallery Books, división del gigante editorial Simon & Schuster, y los derechos fueron adquiridos. Pero eso no es todo, “Diario de un Ladrón de Oxígeno” ya se convirtió en una serie. El segundo libro llamado “Chameleon in a Candy Store” (Camaleón en dulcería) se publicó el año pasado, y este año saldrá a la venta “Eunuchus and Nymphomaniacs” (Eunucos y ninfomaníacas). El publicista mudó de piel y se convirtió en el producto: un escritor de bestsellers.

marianafm@gmail.com