imagotipo

Viajeras de Ítaca – Una experiencia mística

  • Mariana Figueroa Márquez

Hay algo de místico en la pintura de Jonatán Olvera que seduce desde el primer encuentro. Su más reciente exposición titulada “Aquí y Ahora” se inauguró el pasado jueves en el Museo de Arte de Querétaro.

En sus obras, en las que domina la presencia femenina, los personajes parecen suspendidos en un momento de epifanía, como en un éxtasis ante una revelación secreta y desconocida para el espectador; sin aludir a ningún credo en particular, hay cierta religiosidad en sus cuadros que se recrea a partir de las posturas de sus personajes, la disposición de una escena y la luz natural que habita en sus creaciones…

Los ojos de las mujeres que pinta ven hacia el cielo con la misma expresión de fervor que marcó la obra religiosa de los pintores del siglo XVII, que ensalzaban a los mártires y santos.

Olvera nació en Santiago de Querétaro en 1979 y es Licenciado en Artes Visuales con especialidad en Artes Plásticas por la UAQ, donde actualmente da clases y comparte su técnica al óleo dirigida hacia el hiperrealismo.

A lo largo de su carrera, el queretano ha forjado un estilo que se nutre de las enseñanzas de maestros como el chileno Guillermo Muñoz Vera y dos monstruos del arte nacional: el mexicano Arturo Rivera y el español, adoptado queretano, Santiago Carbonell.

Ha expuesto individualmente en esta ciudad, Guanajuato y Monterrey, y a nivel internacional formó parte de una muestra colectiva en Madrid, organizada por la Fundación Arauco, que contribuye a la educación de las escuelas rurales en Chile.

Durante su trayectoria ha sido acreedor a galardones como el Premio de Adquisición del 22 Encuentro Nacional de Arte Joven 2002, celebrado en la capital nuevoleonesa, donde el año pasado formó parte de la colectiva a beneficio del Hogar de la Misericordia, en el marco de los 25 años de la institución benéfica; y en el 2006 obtuvo una Mención Honorífica en la Segunda Bienal de Pintura Julio Castillo.

En su muestra en el MAQRO, que permanecerá en exhibición hasta el próximo 19 de marzo, podemos encontrar obras en las que late el ímpetu de la juventud, arropado con ese halo místico.

Mención especial merece la serie de retratos en la que Olvera recrea a una mujer sumergida en las aguas cristalinas de una alberca, captando con maestría la suspensión de su cabellera en el agua, el brillo de la piel humedecida y los reflejos del sol en las ondas que rodean su rostro.

@marianfi