/ miércoles 2 de febrero de 2022

A diez años de Pensamiento puñal

A poco más de dos años de su última presentación en Querétaro, Lechedevirgen Trimegisto regresa con el performance Puñaladas, para exponer la crudeza de los crímenes de odio cometidos en el país en contra de las comunidades LGBT+

Hace 10 años el artista Lechedevirgen Trimegisto escribió Pensamiento puñal, un texto que marcó un parteaguas en su trabajo performático y abonó a las discusiones actuales sobre la disidencia sexual y lo Cuir en Latinoamérica.

Desde su creación, el texto ha sido retomado por artistas como Lukas Avendaño (No soy Persona, Soy Mariposa, 2014) y por investigadores como Antonio Prieto Stambaugh y Antoine Rodríguez entre otros.

Se ha publicado numerosas veces en formatos físicos y virtuales, y en junio 2021 la editorial colombiana Dos Filos la incluyó en su colección Sirenas sin Patrullas.

Para conmemorar esta primera década, el próximo 12 de febrero, a las 18:00 horas se presentará en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, y el 14 de febrero, a las 19:00 horas, Lechedevirgen hará el estreno de un nuevo performance en el Museo de la Ciudad, que celebra los 25 años de esta institución y retoma el texto desde una visión actualizada.

La nueva pieza se titula Puñaladas y es una obra que expone la crudeza en torno a los crímenes de odio cometidos en contra de las comunidades LGBT+ en el país, en un contexto en el que el 24.3% de los asesinatos por homolesbotransfobia son cometidos con armas blancas punzocortantes.

A continuación compartimos una breve entrevista con el autor, quien recuerda cómo se gestó este proyecto y la manera en que ha ido transmutando a través de su carrera.

Fotos: Cortesía | Lechedevirgen Trimegisto

Escribiste Pensamiento puñal cuando tenías apenas 21 años, ¿Qué estaba pasando en ese momento en tu vida?

La primera vez que pensé en nombrarme o en utilizar la palabra puñal como un espacio crítico y político de enunciación fue justo después de haber tomado un taller con La Pocha Nostra en 2012, y de feminismo y poesía chicana con la filósofa transfeminista Sayak Valencia (Capitalismo Gore, 2010). Se conjugaron a nivel conceptual, teórico y vivencial y entonces cuando en noviembre de ese año me enfermé de herpes zóster como consecuencia de tener inmunosupresión –desde aquél entonces yo ya estaba diagnosticado con enfermedad renal– estuve un tiempo en cama y fue como si la vida me pusiera en ese espacio de pausa que terminó coagulando en Pensamiento puñal. Todas las ideas y cosas que viví entre el 2011 y 2012 – incluyendo el intercambio que tuve con Diana J. Torres y las primeras actividades sobre pospornografía– me nutrieron, y en el momento en el que me enfermé salió a manera de texto. A partir de ese momento la escritura se volvió una constante en mi trabajo.

¿Por qué elegiste la palabra puñal como centro conceptual?

Yo no me sentía cómodo nombrándome homosexual ni gay, básicamente porque la homosexualidad tiene un pasado oscuro en términos clínicos y porque se utilizaba para nombrar una enfermedad y patologizar gente; por otro lado, la palabra gay es un término con el que nunca me sentí identificado porque le habla a una población casi siempre de clase alta, blanca… cuando decido utilizar la palabra puñal es porque hago memoria y recuerdo todas las veces que me insultaron con esa palabra; mi infancia estuvo marcada por ella y por esa razón era una palabra que yo detestaba, así que la apropiación que yo hago en el texto viene de trabajar con esa herida y con la metáfora del puñal como un arma, inspirado por supuesto en otros manifiestos: Pornoterrorista, Transfeminista, Gorde… que mucha gente tomaba al pie de la letra y los querían aplicar, pero en los que yo no terminaba de encajar; por eso decidí crear mi propio término sin buscar que otras personas se denominaran también así.

¿Entonces es un manifiesto?

Lo que casi nadie sabe es que el texto originalmente se iba a llamar Manifiesto puñal, y la razón por lo que decidí cambiar el nombre fue porque me preocupó que, al ser un manifiesto más, de los que ya había en ese momento, fuera entendido igual como algo que la gente podía simplemente reproducir, y para mí era más importante que la gente entendiera que lo realmente político es crear un pensamiento crítico, por eso decidí que se llamara Pensamiento puñal; no quería que fuera una receta sino que la gente que lo leyera se sintiera hasta cierto punto inspirada a crear su propia forma, así como yo lo hice.

Me parece interesante cómo a partir de esta palabra haces una especie de cartografía simbólica de la idiosincrasia mexicana, para denunciar la discriminación

Efectivamente, Pensamiento puñal recoge una serie de metáforas sobre cuestiones que están presentes en la cultura y que forman parte de un entramado que sostiene estructuras de odio y violencias; mucho del discurso que tiene que ver con la heterosexualidad oficial y con una masculinidad hegemónica está basado, por ejemplo, en la forma en que se ha retratado la figura del macho mexicano. Esa reflexión coincide en que yo me dejara crecer el bigote en aquél momento. Justo después de tomar el taller con La Pocha Nostra entendí lo importante que era la performatividad de género en la práctica. Así que dejé crecer el bigote como un mecanismo de defensa ante los ataques homofóbicos que recibía en Querétaro solo por tener las mismas demostraciones públicas de afecto que las parejas heterosexuales, y funcionó. Al final, el bigote funcionó para mí como una prótesis de una masculinidad que nunca tuve o a la que nunca pude acceder por no ser heterosexual.

El hecho de haber nacido y crecido en una ciudad como Querétaro me dejó saber lo complicado que es vivir como realmente eres en un lugar que constantemente amenaza tu vida. De un insulto a un crimen a veces no hay mucha distancia.

Fotos: Cortesía | Lechedevirgen Trimegisto

¿El texto marcó un parteaguas en tu trabajo performático?

Sí, y no estaba tan consciente de ello en ese momento. De hecho, escribí el texto pensando en que fuera utilizado en un performance y así fue. La primera vez que presenté Pensamiento puñal a manera de performance fue en el 2013 en el Museo de la Ciudad, y de ahí empezó a formar parte de mis trabajos y a marcar una etapa en la que empieza a aparecer mi interés por seguir explorando esta misma estética de la cultura popular mexicana y de lo que significa ser, nacer o haber vivido en este país siendo quien soy. Generé un universo estético a partir de lo que escribí, y se mantuvo así hasta el 2016. Luego de ello di lugar a Inferno Varieté donde de hecho integré el texto y me presenté fuera de México por primera vez. A la fecha, Pensamiento puñal me ha acompañado, no en todos mis trabajos, pero sí es algo recurrente. Solo llegó a mutar cuando me hicieron el trasplante (de riñón), y quizás si no hubiera estado enfermo habría profundizado más en los planteamientos que vienen en el texto.

¿Esperabas que tuviera el impacto que ha tenido desde que lo publicaste?

Yo creí que se iba a quedar en un performance, nunca pensé que iba a trascender y que iba a haber tanto interés por parte de la gente. Un día me di cuenta que el texto empezó a estar en lugares claves como el espacio virtual Biblioteca Fragmentada o a ser retomado por artistas como Lukas Avendaño; teóricos como Antoine Rodríguez de la Universidad Veracruzana o por Antonio Prieto Stambaugh que es una de las voces más importantes sobre estudios de performance en Latinoamérica.

A 10 años de su publicación, ¿qué tanto ha cambiado?

El texto es el mismo, lo que ha cambiado son las acciones. El performance Puñaladas es una versión actualizada de Pensamiento puñal. Lo que voy a presentar es una performance nueva en donde se va a recontextualizar el texto y esto a raíz de que existe un gran porcentaje de crímenes de odio que se realizan con armas blancas en el país, casi siempre es la misma historia: encuentran los cuerpos con múltiples heridas realizadas con arma blanca. Y eso es algo en lo que no pensé cuando escribí el texto, será la nueva capa que voy a explorar en este performance: ¿cómo hacemos para aliviar estos actos de violencia extrema que arrebatan vidas a nuestras comunidades? Aquí el puñal se vuelve otra cosa. Estamos hablando que un 25% de los crímenes de odio se realizan con saña utilizando armas blancas. Eso quiere decir que, a quienes formamos parte de la diversidad sexual en México y en otros lugares del mundo, no nos matan y ya, nos asesinan y lo hacen a puñadas; la forma en que lo hacen describe lo que se sigue manifestando hacia nosotres. Como ejemplo, el reciente caso de Natalia Lane; una gran activista por los derechos trans que fue atacada a cuchillazos en la nuca y en el rosto para asesinarla, afortunadamente sobrevivió pero ese es el pan de cada día.


*Sobre el artista

Lechedevirgen Trimegisto (1991, Qro. Mx) es un artista no binarix referente internacional de la disidencia sexual, el arte cuir y la pospornografía latinoaméricana, conocidx por desarrollar una práctica artística expandida que abarca los estudios de género y del cuerpo, la cultura popular, el ocultismo y la ciencia con el arte de performance, la creación de imágenes, el video, y la escritura. Beneficiarix del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes FONCA (2019-20), Programa de Estímulos a la Creación Artística PECDA (2014 y 2017) y Programa de Apoyo a la Producción Artística Apoyarte (2016 y 2019), es promotor de la cultura de donación de órganos y ha realizado proyectos de bioarte que abordan dicha temática de forma autobiográfica y científica. Es un agente activo de la escena local underground y contracultural de Querétaro y ha presentado performance y expuesto su obra artística en múltiples espacios en Europa, Canadá, Estados Unidos y México.

Hace 10 años el artista Lechedevirgen Trimegisto escribió Pensamiento puñal, un texto que marcó un parteaguas en su trabajo performático y abonó a las discusiones actuales sobre la disidencia sexual y lo Cuir en Latinoamérica.

Desde su creación, el texto ha sido retomado por artistas como Lukas Avendaño (No soy Persona, Soy Mariposa, 2014) y por investigadores como Antonio Prieto Stambaugh y Antoine Rodríguez entre otros.

Se ha publicado numerosas veces en formatos físicos y virtuales, y en junio 2021 la editorial colombiana Dos Filos la incluyó en su colección Sirenas sin Patrullas.

Para conmemorar esta primera década, el próximo 12 de febrero, a las 18:00 horas se presentará en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, y el 14 de febrero, a las 19:00 horas, Lechedevirgen hará el estreno de un nuevo performance en el Museo de la Ciudad, que celebra los 25 años de esta institución y retoma el texto desde una visión actualizada.

La nueva pieza se titula Puñaladas y es una obra que expone la crudeza en torno a los crímenes de odio cometidos en contra de las comunidades LGBT+ en el país, en un contexto en el que el 24.3% de los asesinatos por homolesbotransfobia son cometidos con armas blancas punzocortantes.

A continuación compartimos una breve entrevista con el autor, quien recuerda cómo se gestó este proyecto y la manera en que ha ido transmutando a través de su carrera.

Fotos: Cortesía | Lechedevirgen Trimegisto

Escribiste Pensamiento puñal cuando tenías apenas 21 años, ¿Qué estaba pasando en ese momento en tu vida?

La primera vez que pensé en nombrarme o en utilizar la palabra puñal como un espacio crítico y político de enunciación fue justo después de haber tomado un taller con La Pocha Nostra en 2012, y de feminismo y poesía chicana con la filósofa transfeminista Sayak Valencia (Capitalismo Gore, 2010). Se conjugaron a nivel conceptual, teórico y vivencial y entonces cuando en noviembre de ese año me enfermé de herpes zóster como consecuencia de tener inmunosupresión –desde aquél entonces yo ya estaba diagnosticado con enfermedad renal– estuve un tiempo en cama y fue como si la vida me pusiera en ese espacio de pausa que terminó coagulando en Pensamiento puñal. Todas las ideas y cosas que viví entre el 2011 y 2012 – incluyendo el intercambio que tuve con Diana J. Torres y las primeras actividades sobre pospornografía– me nutrieron, y en el momento en el que me enfermé salió a manera de texto. A partir de ese momento la escritura se volvió una constante en mi trabajo.

¿Por qué elegiste la palabra puñal como centro conceptual?

Yo no me sentía cómodo nombrándome homosexual ni gay, básicamente porque la homosexualidad tiene un pasado oscuro en términos clínicos y porque se utilizaba para nombrar una enfermedad y patologizar gente; por otro lado, la palabra gay es un término con el que nunca me sentí identificado porque le habla a una población casi siempre de clase alta, blanca… cuando decido utilizar la palabra puñal es porque hago memoria y recuerdo todas las veces que me insultaron con esa palabra; mi infancia estuvo marcada por ella y por esa razón era una palabra que yo detestaba, así que la apropiación que yo hago en el texto viene de trabajar con esa herida y con la metáfora del puñal como un arma, inspirado por supuesto en otros manifiestos: Pornoterrorista, Transfeminista, Gorde… que mucha gente tomaba al pie de la letra y los querían aplicar, pero en los que yo no terminaba de encajar; por eso decidí crear mi propio término sin buscar que otras personas se denominaran también así.

¿Entonces es un manifiesto?

Lo que casi nadie sabe es que el texto originalmente se iba a llamar Manifiesto puñal, y la razón por lo que decidí cambiar el nombre fue porque me preocupó que, al ser un manifiesto más, de los que ya había en ese momento, fuera entendido igual como algo que la gente podía simplemente reproducir, y para mí era más importante que la gente entendiera que lo realmente político es crear un pensamiento crítico, por eso decidí que se llamara Pensamiento puñal; no quería que fuera una receta sino que la gente que lo leyera se sintiera hasta cierto punto inspirada a crear su propia forma, así como yo lo hice.

Me parece interesante cómo a partir de esta palabra haces una especie de cartografía simbólica de la idiosincrasia mexicana, para denunciar la discriminación

Efectivamente, Pensamiento puñal recoge una serie de metáforas sobre cuestiones que están presentes en la cultura y que forman parte de un entramado que sostiene estructuras de odio y violencias; mucho del discurso que tiene que ver con la heterosexualidad oficial y con una masculinidad hegemónica está basado, por ejemplo, en la forma en que se ha retratado la figura del macho mexicano. Esa reflexión coincide en que yo me dejara crecer el bigote en aquél momento. Justo después de tomar el taller con La Pocha Nostra entendí lo importante que era la performatividad de género en la práctica. Así que dejé crecer el bigote como un mecanismo de defensa ante los ataques homofóbicos que recibía en Querétaro solo por tener las mismas demostraciones públicas de afecto que las parejas heterosexuales, y funcionó. Al final, el bigote funcionó para mí como una prótesis de una masculinidad que nunca tuve o a la que nunca pude acceder por no ser heterosexual.

El hecho de haber nacido y crecido en una ciudad como Querétaro me dejó saber lo complicado que es vivir como realmente eres en un lugar que constantemente amenaza tu vida. De un insulto a un crimen a veces no hay mucha distancia.

Fotos: Cortesía | Lechedevirgen Trimegisto

¿El texto marcó un parteaguas en tu trabajo performático?

Sí, y no estaba tan consciente de ello en ese momento. De hecho, escribí el texto pensando en que fuera utilizado en un performance y así fue. La primera vez que presenté Pensamiento puñal a manera de performance fue en el 2013 en el Museo de la Ciudad, y de ahí empezó a formar parte de mis trabajos y a marcar una etapa en la que empieza a aparecer mi interés por seguir explorando esta misma estética de la cultura popular mexicana y de lo que significa ser, nacer o haber vivido en este país siendo quien soy. Generé un universo estético a partir de lo que escribí, y se mantuvo así hasta el 2016. Luego de ello di lugar a Inferno Varieté donde de hecho integré el texto y me presenté fuera de México por primera vez. A la fecha, Pensamiento puñal me ha acompañado, no en todos mis trabajos, pero sí es algo recurrente. Solo llegó a mutar cuando me hicieron el trasplante (de riñón), y quizás si no hubiera estado enfermo habría profundizado más en los planteamientos que vienen en el texto.

¿Esperabas que tuviera el impacto que ha tenido desde que lo publicaste?

Yo creí que se iba a quedar en un performance, nunca pensé que iba a trascender y que iba a haber tanto interés por parte de la gente. Un día me di cuenta que el texto empezó a estar en lugares claves como el espacio virtual Biblioteca Fragmentada o a ser retomado por artistas como Lukas Avendaño; teóricos como Antoine Rodríguez de la Universidad Veracruzana o por Antonio Prieto Stambaugh que es una de las voces más importantes sobre estudios de performance en Latinoamérica.

A 10 años de su publicación, ¿qué tanto ha cambiado?

El texto es el mismo, lo que ha cambiado son las acciones. El performance Puñaladas es una versión actualizada de Pensamiento puñal. Lo que voy a presentar es una performance nueva en donde se va a recontextualizar el texto y esto a raíz de que existe un gran porcentaje de crímenes de odio que se realizan con armas blancas en el país, casi siempre es la misma historia: encuentran los cuerpos con múltiples heridas realizadas con arma blanca. Y eso es algo en lo que no pensé cuando escribí el texto, será la nueva capa que voy a explorar en este performance: ¿cómo hacemos para aliviar estos actos de violencia extrema que arrebatan vidas a nuestras comunidades? Aquí el puñal se vuelve otra cosa. Estamos hablando que un 25% de los crímenes de odio se realizan con saña utilizando armas blancas. Eso quiere decir que, a quienes formamos parte de la diversidad sexual en México y en otros lugares del mundo, no nos matan y ya, nos asesinan y lo hacen a puñadas; la forma en que lo hacen describe lo que se sigue manifestando hacia nosotres. Como ejemplo, el reciente caso de Natalia Lane; una gran activista por los derechos trans que fue atacada a cuchillazos en la nuca y en el rosto para asesinarla, afortunadamente sobrevivió pero ese es el pan de cada día.


*Sobre el artista

Lechedevirgen Trimegisto (1991, Qro. Mx) es un artista no binarix referente internacional de la disidencia sexual, el arte cuir y la pospornografía latinoaméricana, conocidx por desarrollar una práctica artística expandida que abarca los estudios de género y del cuerpo, la cultura popular, el ocultismo y la ciencia con el arte de performance, la creación de imágenes, el video, y la escritura. Beneficiarix del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes FONCA (2019-20), Programa de Estímulos a la Creación Artística PECDA (2014 y 2017) y Programa de Apoyo a la Producción Artística Apoyarte (2016 y 2019), es promotor de la cultura de donación de órganos y ha realizado proyectos de bioarte que abordan dicha temática de forma autobiográfica y científica. Es un agente activo de la escena local underground y contracultural de Querétaro y ha presentado performance y expuesto su obra artística en múltiples espacios en Europa, Canadá, Estados Unidos y México.

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