/ miércoles 15 de junio de 2022

“Dr. Ignacio Mena”, un movimiento social hecho casa de cultura

El recinto abrió sus puertas en 1981, pero sus actividades comenzaron desde mucho tiempo atrás, cuando a falta de una espacio municipal para la educación artística en Querétaro, su impulsor, Alfredo Serrano Lara, comenzó a impartir talleres en la Alameda Hidalgo, Plaza de Armas y la Casa de Ecala

Pareciera que la Casa de Cultura Dr. Ignacio Mena Rosales siempre ha estado ahí; en la calle 5 de mayo #40, justo en el Centro Histórico de Querétaro. Un recinto cultural en el que se imparten más de 20 talleres entre los que destacan los de vitral, dibujo, y por supuesto el taller de serigrafía que ya tiene 43 años de historia y en el que se han formado importantes artistas plásticos de la entidad.

Sin embargo, la historia de este recinto –inaugurado en 1981– tiene sus inicios en los jardines y plazas públicas de la ciudad, como la Alameda Hidalgo y Plaza de Armas, donde el pintor Alfredo Serrano Lara impartía los primeros talleres de pintura a los niños queretanos.

De hecho, el recinto está dentro del marco de las celebraciones por los 50 años de iniciado el movimiento cultural en Querétaro, impulsado por el maestro Alfredo Serrano, quien estaba empeñado en crear la primera casa de cultura en el estado, pues en ese entonces –finales de los 60 y principios de los 70– la ciudad no contaba con un lugar de dichas características.

En palabras de Valentina Serrano Cárdenas, hija del pintor, y Ricardo Pelz Marín, yerno del mismo, Alfredo Serrano ingresó en 1936 a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, donde aprendió de grandes exponentes de la época, como Manuel Rodríguez Lozano y Carlos Mérida Ortega

En 1969 vuelve a Querétaro donde había pasado gran parte de su infancia y adolescencia (aunque es originario de Guanajuato) y de manera altruista comenzó a impartir clases de dibujo infantil, primero en el camellón del fraccionamiento Carretas, después en la Alameda Hidalgo y finalmente en Plaza de Armas. Mientras tanto planeaba la consolidación de su proyecto, la creación de una Escuela de Artes Plásticas de Querétaro, lo que más tarde se convertiría en la primera casa de la cultura en la ciudad.

Fue en 1974 cuando, con el apoyo de las autoridades en turno, pudo consolidar la primera casa de la cultura queretana, restaurando la histórica Casa de Ecala (actualmente oficinas del DIF Estatal). Esta primera sede de la casa de la cultura fue inaugurada en diciembre de 1971 con la exposición de obras del pintor mexicano Diego Rivera y del pintor húngaro-francés Victor Vassarely.

Foto: Cortesía | @cronistadequeretaro

“La Casa de Ecala como Casa de Cultura fue inaugurada con una exposición de Diego Rivera; traer obras de un artista como él para inaugurar este espacio, fue algo muy importante, era muy difícil que prestan esas obras”, señala Pelz Marín.

“Mi papá tenía muy buenas relaciones en la Ciudad de México, como todo el tiempo estuvo trabajando allá, pertenecía a un círculo muy importante de pintores, por eso trajo no sólo exposiciones de Diego Rivera, sino también de (Rufino) Tamayo, (Rina) Lazo, muchos pintores muy importantes”, señala su hija, Valentina Serrano.

En esta primera sede, además de presentar exposiciones de importantes pintores de la época también se representaron obras de teatro, cursos para niños, talleres de educación musical, de estampado de telas, grabado, serigrafía, pintura, modelado, entre otros. La plantilla llegó a ser de más de 30 maestros impartiendo talleres.

Posteriormente, las autoridades reclaman la Casa de Ecala para convertirla en oficinas de gobierno, en este momento es cuando la familia Mena dona la propiedad ubicada en la calle 5 de mayo #40, que se convirtió en la nueva sede de la casa de la cultura y donde permanece hasta ahora. Esta segunda y última sede fue inaugurada en 1981.

De esta forma el maestro Serrano se convirtió en el fundador no sólo de la casa de la cultura de Querétaro, sino también de la primera casa de cultura de San Juan del Río, misma que fue nombrada en su honor, “Alfredo Serrano Lara”, aunque actualmente ya no lleva su nombre. El pintor e impulsor cultural Alfredo Serrano Lara muere en el año 1989.

A modo de homenaje, actualmente se mantienen expuestas en la casa de cultura, piezas de Alfredo Serrano Lara, realizadas entre los años 1979 y 1987. En esta exposición se muestran 22 piezas en pequeño formato que son sólo un acercamiento a la gran trayectoria del pintor. La exposición tendrá permanencia hasta el 21 de junio.

Casa viva

La casa de la cultura en Querétaro cambió de sede, pero no de espíritu, pues aún después de casi 50 años de haberse inaugurado en el primer recinto, la casa de cultura Dr. Ignacio Mena Rosales (llamada así en honor al donador del inmueble) continúa con talleres para todo el público.

Algunos de estos son: dibujo, grabado, pintura, teatro, ukelele, guitarra acústica, ballet, tango. salsa, hip hop, ritmos latinos, danza árabe, piano, violín, teclado, vocalización, escultura, actuación, náhuatl, inglés y apreciación musical.

Varios de estos cursos son gratuitos, otros requieren una inversión mensual que podría variar entre los 300 y los 700 pesos, aunque el jefe de Departamento de Formación y Educación Artística y Cultural del municipio de Querétaro, Manuel Cedillo, señala que la casa de la cultura Dr. Ignacio Mena también otorga becas a las familias que así lo requieran. Actualmente este recinto cultural atiende un promedio de 600 alumnos al mes.

Para cualquier tipo de informes puede consultarse la página de Facebook @ccignaciomena, donde también se informa al público de otras actividades realizadas en el recinto, como ciclos de cine, puestas en escena, conciertos y demás.

La casa de cultura permanece abierta de lunes a viernes con talleres matutinos y vespertinos, el teléfono es 442 214 0262.

“La casa de cultura ha marcado un referente en la vida artística de Querétaro, de este recinto han salido importantes personajes como la escritora Paula de Allende, que venía huyendo del movimiento del 68 en la capital, el artista plástico Julio Castillo, el poeta Chava Alcocer, sólo por mencionar algunos. Desde que inició este movimiento cultural impulsado por Alfredo Serrano sin duda se crearon nuevos públicos, y los artistas locales aprendieron de este mundo de las exposiciones de sus obras y demás”, señala Cedillo.

Foto: Iraís Sánchez | Diario de Querétaro

Espacio poderoso y revolucionario

Sin duda uno de los talleres de mayor relevancia en la casa de cultura Dr. Ignacio Mena, es el de serigrafía, de donde surgieron importantes exponentes como lo fueron Gerardo Esquivel, artista plástico reconocido por ser uno de los impulsores de la generación de La Ruptura en la plástica queretana, y Julio César Cervantes El diablo, artista plástico, músico y promotor cultural, maestro de serigrafía y de vitrales durante 40 años en la casa de la cultura, entre otros.

Los inicios del taller de serigrafía en dicho recinto cultural surge a finales de la década de los 70, con la denominada La Banda Escorpión, conformada por los artistas Alfredo Juárez, Lirio Garduño, Gustavo Pérez, Julio Castillo, Gerardo Esquivel y Julio César Cervantes.

Poco antes de su fundación, los artistas Anselmo Ortiz y Gustavo Pérez comenzaban a introducir la técnica de serigrafía para imprimir diseños en sus piezas de cerámica artesanal, aunque con un equipo muy rudimentario.

Alfredo Juárez, el maestro titular del taller, emigró a España en 1985; Lirio Garduño a París; Julio Castillo y Gerardo Esquivel a Barcelona y La Haya, y conforme las carreras de los demás artistas fundadores empezaron a despegar hacia otras latitudes, el mando del taller fue tomado por una de las figuras más emblemáticas en la serigrafía, Julio César Cervantes, a quien la comunidad y sus discípulos conocían como El Diablo.

Marja Godoy, actual directora de la Galería Libertad, fue quizá la alumna más joven que ha tenido el taller en sus más de 40 años de historia. Ingresó cuando sólo tenía 14 años de edad, con una carta poder firmada por su madre, y una sed insaciable por aprender de su maestro El Diablo.

Foto: Alma Gómez | Diario de Querétaro


“Este taller fue mi casa, y El Diablo fue mi padre”, así describe su paso por el taller de serigrafía en esta casa de cultura, mismo que considera el más relevante de la ciudad, incluso lo llama “patrimonio de Querétaro”.

“Me enfoqué en trabajar con ellos como chalana en los proyectos de montaje monumental, en los de instalación. Mis compañeros eran más grandes, ellos ya tenían ideas propias, sus propuestas, yo empezaba con el dibujo y a chalanear para el maestro, y eso me hacía sentir muy orgullosa, mi interés siempre era estar al pendiente del maestro, ver qué necesitaba, tener todo listo, eso fue para mí una preparación básica”.

“Lo mismo con Gerardo, él me daba libros, me decía que leyera a Octavio Paz y otros autores, me adentraba en el mundo de esos personajes, se preocupaba porque estuviera bien, si había comido, si estaba todo bien en casa”.

Marja pasó 4 años metida entre prensas, tintas y soportes; y de hecho, fue el taller de serigrafía lo que la motivó a estudiar la Licenciatura en Artes Visuales con Terminación en Escultura, en la Universidad Autónoma de Querétaro, y no al revés.

“Mi paso por el taller de serigrafía fue mi verdadera escuela, yo entré a Bellas Artes porque me apasionó el trabajo del taller”.

A pesar del paso del tiempo, Godoy invita a las nuevas generaciones a adentrarse en el mundo de la serigrafía y hacerlo a través de este recinto cultural.

“Para mí, la casa de la cultura es un ecosistema en donde se puede aprender según las formas del siglo XIX: de una forma muy íntima, muy cercana a los maestros, un espacio de libre creación que ha formado a muchos grandes. El taller de serigrafía es un sobreviviente a los vicios de la educación, a los vicios de la academia. Un espacio poderoso y profundamente revolucionario porque se resiste al paso del tiempo y mantiene la técnica de la expresión manual para las artes visuales. Como este espacio, ninguno”.

El taller de serigrafía es único en su tipo en el estado de Querétaro y uno de los pocos a nivel nacional en difundir desde hace más de 40 años los procesos tradicionales de la técnica de serigrafía como plataforma artística para el desarrollo de la obra gráfica.

SOBRE LA CASA

  • Se fundó en 1981
  • La propiedad fue donada por la familia del Dr. Ignacio Mena, de ahí su nombre
  • Actualmente atiende a un promedio de 600 alumnos al mes
  • Hay talleres de dibujo, grabado, pintura, guitarra, ballet, tango, violín, danza árabe, vocalización, inglés, náhuatl, entre otros.

Pareciera que la Casa de Cultura Dr. Ignacio Mena Rosales siempre ha estado ahí; en la calle 5 de mayo #40, justo en el Centro Histórico de Querétaro. Un recinto cultural en el que se imparten más de 20 talleres entre los que destacan los de vitral, dibujo, y por supuesto el taller de serigrafía que ya tiene 43 años de historia y en el que se han formado importantes artistas plásticos de la entidad.

Sin embargo, la historia de este recinto –inaugurado en 1981– tiene sus inicios en los jardines y plazas públicas de la ciudad, como la Alameda Hidalgo y Plaza de Armas, donde el pintor Alfredo Serrano Lara impartía los primeros talleres de pintura a los niños queretanos.

De hecho, el recinto está dentro del marco de las celebraciones por los 50 años de iniciado el movimiento cultural en Querétaro, impulsado por el maestro Alfredo Serrano, quien estaba empeñado en crear la primera casa de cultura en el estado, pues en ese entonces –finales de los 60 y principios de los 70– la ciudad no contaba con un lugar de dichas características.

En palabras de Valentina Serrano Cárdenas, hija del pintor, y Ricardo Pelz Marín, yerno del mismo, Alfredo Serrano ingresó en 1936 a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, donde aprendió de grandes exponentes de la época, como Manuel Rodríguez Lozano y Carlos Mérida Ortega

En 1969 vuelve a Querétaro donde había pasado gran parte de su infancia y adolescencia (aunque es originario de Guanajuato) y de manera altruista comenzó a impartir clases de dibujo infantil, primero en el camellón del fraccionamiento Carretas, después en la Alameda Hidalgo y finalmente en Plaza de Armas. Mientras tanto planeaba la consolidación de su proyecto, la creación de una Escuela de Artes Plásticas de Querétaro, lo que más tarde se convertiría en la primera casa de la cultura en la ciudad.

Fue en 1974 cuando, con el apoyo de las autoridades en turno, pudo consolidar la primera casa de la cultura queretana, restaurando la histórica Casa de Ecala (actualmente oficinas del DIF Estatal). Esta primera sede de la casa de la cultura fue inaugurada en diciembre de 1971 con la exposición de obras del pintor mexicano Diego Rivera y del pintor húngaro-francés Victor Vassarely.

Foto: Cortesía | @cronistadequeretaro

“La Casa de Ecala como Casa de Cultura fue inaugurada con una exposición de Diego Rivera; traer obras de un artista como él para inaugurar este espacio, fue algo muy importante, era muy difícil que prestan esas obras”, señala Pelz Marín.

“Mi papá tenía muy buenas relaciones en la Ciudad de México, como todo el tiempo estuvo trabajando allá, pertenecía a un círculo muy importante de pintores, por eso trajo no sólo exposiciones de Diego Rivera, sino también de (Rufino) Tamayo, (Rina) Lazo, muchos pintores muy importantes”, señala su hija, Valentina Serrano.

En esta primera sede, además de presentar exposiciones de importantes pintores de la época también se representaron obras de teatro, cursos para niños, talleres de educación musical, de estampado de telas, grabado, serigrafía, pintura, modelado, entre otros. La plantilla llegó a ser de más de 30 maestros impartiendo talleres.

Posteriormente, las autoridades reclaman la Casa de Ecala para convertirla en oficinas de gobierno, en este momento es cuando la familia Mena dona la propiedad ubicada en la calle 5 de mayo #40, que se convirtió en la nueva sede de la casa de la cultura y donde permanece hasta ahora. Esta segunda y última sede fue inaugurada en 1981.

De esta forma el maestro Serrano se convirtió en el fundador no sólo de la casa de la cultura de Querétaro, sino también de la primera casa de cultura de San Juan del Río, misma que fue nombrada en su honor, “Alfredo Serrano Lara”, aunque actualmente ya no lleva su nombre. El pintor e impulsor cultural Alfredo Serrano Lara muere en el año 1989.

A modo de homenaje, actualmente se mantienen expuestas en la casa de cultura, piezas de Alfredo Serrano Lara, realizadas entre los años 1979 y 1987. En esta exposición se muestran 22 piezas en pequeño formato que son sólo un acercamiento a la gran trayectoria del pintor. La exposición tendrá permanencia hasta el 21 de junio.

Casa viva

La casa de la cultura en Querétaro cambió de sede, pero no de espíritu, pues aún después de casi 50 años de haberse inaugurado en el primer recinto, la casa de cultura Dr. Ignacio Mena Rosales (llamada así en honor al donador del inmueble) continúa con talleres para todo el público.

Algunos de estos son: dibujo, grabado, pintura, teatro, ukelele, guitarra acústica, ballet, tango. salsa, hip hop, ritmos latinos, danza árabe, piano, violín, teclado, vocalización, escultura, actuación, náhuatl, inglés y apreciación musical.

Varios de estos cursos son gratuitos, otros requieren una inversión mensual que podría variar entre los 300 y los 700 pesos, aunque el jefe de Departamento de Formación y Educación Artística y Cultural del municipio de Querétaro, Manuel Cedillo, señala que la casa de la cultura Dr. Ignacio Mena también otorga becas a las familias que así lo requieran. Actualmente este recinto cultural atiende un promedio de 600 alumnos al mes.

Para cualquier tipo de informes puede consultarse la página de Facebook @ccignaciomena, donde también se informa al público de otras actividades realizadas en el recinto, como ciclos de cine, puestas en escena, conciertos y demás.

La casa de cultura permanece abierta de lunes a viernes con talleres matutinos y vespertinos, el teléfono es 442 214 0262.

“La casa de cultura ha marcado un referente en la vida artística de Querétaro, de este recinto han salido importantes personajes como la escritora Paula de Allende, que venía huyendo del movimiento del 68 en la capital, el artista plástico Julio Castillo, el poeta Chava Alcocer, sólo por mencionar algunos. Desde que inició este movimiento cultural impulsado por Alfredo Serrano sin duda se crearon nuevos públicos, y los artistas locales aprendieron de este mundo de las exposiciones de sus obras y demás”, señala Cedillo.

Foto: Iraís Sánchez | Diario de Querétaro

Espacio poderoso y revolucionario

Sin duda uno de los talleres de mayor relevancia en la casa de cultura Dr. Ignacio Mena, es el de serigrafía, de donde surgieron importantes exponentes como lo fueron Gerardo Esquivel, artista plástico reconocido por ser uno de los impulsores de la generación de La Ruptura en la plástica queretana, y Julio César Cervantes El diablo, artista plástico, músico y promotor cultural, maestro de serigrafía y de vitrales durante 40 años en la casa de la cultura, entre otros.

Los inicios del taller de serigrafía en dicho recinto cultural surge a finales de la década de los 70, con la denominada La Banda Escorpión, conformada por los artistas Alfredo Juárez, Lirio Garduño, Gustavo Pérez, Julio Castillo, Gerardo Esquivel y Julio César Cervantes.

Poco antes de su fundación, los artistas Anselmo Ortiz y Gustavo Pérez comenzaban a introducir la técnica de serigrafía para imprimir diseños en sus piezas de cerámica artesanal, aunque con un equipo muy rudimentario.

Alfredo Juárez, el maestro titular del taller, emigró a España en 1985; Lirio Garduño a París; Julio Castillo y Gerardo Esquivel a Barcelona y La Haya, y conforme las carreras de los demás artistas fundadores empezaron a despegar hacia otras latitudes, el mando del taller fue tomado por una de las figuras más emblemáticas en la serigrafía, Julio César Cervantes, a quien la comunidad y sus discípulos conocían como El Diablo.

Marja Godoy, actual directora de la Galería Libertad, fue quizá la alumna más joven que ha tenido el taller en sus más de 40 años de historia. Ingresó cuando sólo tenía 14 años de edad, con una carta poder firmada por su madre, y una sed insaciable por aprender de su maestro El Diablo.

Foto: Alma Gómez | Diario de Querétaro


“Este taller fue mi casa, y El Diablo fue mi padre”, así describe su paso por el taller de serigrafía en esta casa de cultura, mismo que considera el más relevante de la ciudad, incluso lo llama “patrimonio de Querétaro”.

“Me enfoqué en trabajar con ellos como chalana en los proyectos de montaje monumental, en los de instalación. Mis compañeros eran más grandes, ellos ya tenían ideas propias, sus propuestas, yo empezaba con el dibujo y a chalanear para el maestro, y eso me hacía sentir muy orgullosa, mi interés siempre era estar al pendiente del maestro, ver qué necesitaba, tener todo listo, eso fue para mí una preparación básica”.

“Lo mismo con Gerardo, él me daba libros, me decía que leyera a Octavio Paz y otros autores, me adentraba en el mundo de esos personajes, se preocupaba porque estuviera bien, si había comido, si estaba todo bien en casa”.

Marja pasó 4 años metida entre prensas, tintas y soportes; y de hecho, fue el taller de serigrafía lo que la motivó a estudiar la Licenciatura en Artes Visuales con Terminación en Escultura, en la Universidad Autónoma de Querétaro, y no al revés.

“Mi paso por el taller de serigrafía fue mi verdadera escuela, yo entré a Bellas Artes porque me apasionó el trabajo del taller”.

A pesar del paso del tiempo, Godoy invita a las nuevas generaciones a adentrarse en el mundo de la serigrafía y hacerlo a través de este recinto cultural.

“Para mí, la casa de la cultura es un ecosistema en donde se puede aprender según las formas del siglo XIX: de una forma muy íntima, muy cercana a los maestros, un espacio de libre creación que ha formado a muchos grandes. El taller de serigrafía es un sobreviviente a los vicios de la educación, a los vicios de la academia. Un espacio poderoso y profundamente revolucionario porque se resiste al paso del tiempo y mantiene la técnica de la expresión manual para las artes visuales. Como este espacio, ninguno”.

El taller de serigrafía es único en su tipo en el estado de Querétaro y uno de los pocos a nivel nacional en difundir desde hace más de 40 años los procesos tradicionales de la técnica de serigrafía como plataforma artística para el desarrollo de la obra gráfica.

SOBRE LA CASA

  • Se fundó en 1981
  • La propiedad fue donada por la familia del Dr. Ignacio Mena, de ahí su nombre
  • Actualmente atiende a un promedio de 600 alumnos al mes
  • Hay talleres de dibujo, grabado, pintura, guitarra, ballet, tango, violín, danza árabe, vocalización, inglés, náhuatl, entre otros.

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