/ viernes 9 de octubre de 2020

El Placer de María Hesse

#RecomendacionesPerras


Todos los cuerpos son hermosos, aprendamos a quererlos, con su edad, sus imperfecciones y en su diversidad. Aprendamos a amar nuestros pechos, o la ausencia de ellos

Creo que voy a iniciar una serie de recomendaciones titulada “¡ilustradoras que conocí en el Hay!” Y es que esta semana igual vengo a recomendarles a otra artista con la que me topé en una edición de este festival –¡ya ni me acuerdo en cual!–, pero que es súper buena. Su nombre es María Hesse, y como diría Troy McClure, tal vez la recuerden por las biografías que hizo de Frida Kahlo y David Bowie, si no, pues corran a buscarlas ¡buenísimas!

Hoy vengo a platicarles de su último y más (o menos) “nuevito” libro, porque se editó en 2019 por Lumen, titulado “El Placer”. Este es un libro her-mo-so que inició cuando María comenzó a ilustrar cuerpos desnudos de mujeres que, como siempre, fueron censurados en las redes; así que ella tomó esas creaciones e hizo este libraco lleno de simbología y colores especiales, como el rosa flúor (signo de placer), que aportan información que no está o que simplemente complementan al texto.

El libro comienza con la creación de Adán y Eva, pero considerando la creencia hebrea, por lo tanto, menciona a Lilith, su rebeldía y por qué abandona el paraíso. Por otro lado, todo esto lo entrelaza con pequeñas biografías de mujeres que, a lo largo de la historia, han sido castigadas por ejercer libremente su sexualidad mientras que María nos cuenta, como si tuviéramos una charla entre amigas, su historia, cronológicamente, acerca de su autodescubrimiento sexual y de placer.

Aquello que no se nombra no existe y lo que no existe a menudo causa vergüenza, da miedo y se convierte en mito.

Eve Ensler

Foto: Cortesía | @mariahesse

Esta frase se lee por ahí en el libro y es que cuando uno reflexiona la poca información y educación sexual y afectiva que hay en las escuelas y en casa, es de llorar. A la mayoría, al menos de mi generación, nos enseñaron a avergonzarnos de nuestros cuerpos, porque cristianismo; a no nombrar nuestros genitales ¡ni pensar en tocarlos! Porque ¡pecado! Algunas ni sabían de su existencia hasta que un día los tocaron por accidente. Suena horrible, pero crecimos rodeadas de tabúes, de culpas y llenas de connotaciones negativas acerca de lo que somos. Si tenías suerte, te enseñaban algún método anticonceptivo, te nombraban la sífilis y el herpes, pero no te decían que tratar bien a tu pareja, preocuparte por ella o él y aceptar una negativa, también es sexualidad. Afortunadamente uno crece, y con ganas, esos tabúes se van rompiendo y nos damos cuenta de que avergonzarnos de nuestros cuerpos ¡no tiene ningún sentido! Y luego, encuentras este tipo de libros que te resuenan y es que gracias a las experiencias que nos platica María, nos damos cuenta hasta qué punto tu experiencia es común a otra, y eso, si lo han sentido ¡es bien bonito!

Parece que todo el mundo lo tiene claro: pasamos a ser mujeres cuando nos viene la regla. Pues no, cuando te viene la regla no te sientes más mujer. Eres igual, pero todos los meses sangras.

Este libro es explícito, sí, pero no es incómodo; me gustó muchísimo y quisiera comprar muchos e ir regalándonos por doquier, especialmente a las adolescentes, pero pueees no me alcanza, así que lo más que puedo hacer es pedirles que lo compren, porque nos invita no solo a nombrar nuestro sexo y nuestros placeres, nos invita a nombrarnos y narrarnos a nosotras mismas, pero desde nuestra perspectiva femenina; nos invita a soltar la perspectiva masculina, que tanto nos domina, para por fin colocarnos en el lugar que nos corresponde.

“El Placer” es un libro que se lee rapidísimo, pero que se disfruta con calma, así que preparen su copita de vino o su cafecito y tómense la tarde para hojearlo y re-hojearlo, además déjenlo ahí a la mano porque seguro van a querer volver seguido a él, ¡ah! ¡Y no se equivoquen! Este libro no distingue género, así que corran a adquirir el suyo, vale la pena tenerlo en físico, aunque sí existe su versión digital. Yo lo compre en El Sótano.

Siguiendo la tradición, les dejo el Instagram de María, por si quieren echarle un ojo a su trabajo @mariahesse y nosotros nos leemos pronto en otra #Recomendaciónperra.


Todos los cuerpos son hermosos, aprendamos a quererlos, con su edad, sus imperfecciones y en su diversidad. Aprendamos a amar nuestros pechos, o la ausencia de ellos

Creo que voy a iniciar una serie de recomendaciones titulada “¡ilustradoras que conocí en el Hay!” Y es que esta semana igual vengo a recomendarles a otra artista con la que me topé en una edición de este festival –¡ya ni me acuerdo en cual!–, pero que es súper buena. Su nombre es María Hesse, y como diría Troy McClure, tal vez la recuerden por las biografías que hizo de Frida Kahlo y David Bowie, si no, pues corran a buscarlas ¡buenísimas!

Hoy vengo a platicarles de su último y más (o menos) “nuevito” libro, porque se editó en 2019 por Lumen, titulado “El Placer”. Este es un libro her-mo-so que inició cuando María comenzó a ilustrar cuerpos desnudos de mujeres que, como siempre, fueron censurados en las redes; así que ella tomó esas creaciones e hizo este libraco lleno de simbología y colores especiales, como el rosa flúor (signo de placer), que aportan información que no está o que simplemente complementan al texto.

El libro comienza con la creación de Adán y Eva, pero considerando la creencia hebrea, por lo tanto, menciona a Lilith, su rebeldía y por qué abandona el paraíso. Por otro lado, todo esto lo entrelaza con pequeñas biografías de mujeres que, a lo largo de la historia, han sido castigadas por ejercer libremente su sexualidad mientras que María nos cuenta, como si tuviéramos una charla entre amigas, su historia, cronológicamente, acerca de su autodescubrimiento sexual y de placer.

Aquello que no se nombra no existe y lo que no existe a menudo causa vergüenza, da miedo y se convierte en mito.

Eve Ensler

Foto: Cortesía | @mariahesse

Esta frase se lee por ahí en el libro y es que cuando uno reflexiona la poca información y educación sexual y afectiva que hay en las escuelas y en casa, es de llorar. A la mayoría, al menos de mi generación, nos enseñaron a avergonzarnos de nuestros cuerpos, porque cristianismo; a no nombrar nuestros genitales ¡ni pensar en tocarlos! Porque ¡pecado! Algunas ni sabían de su existencia hasta que un día los tocaron por accidente. Suena horrible, pero crecimos rodeadas de tabúes, de culpas y llenas de connotaciones negativas acerca de lo que somos. Si tenías suerte, te enseñaban algún método anticonceptivo, te nombraban la sífilis y el herpes, pero no te decían que tratar bien a tu pareja, preocuparte por ella o él y aceptar una negativa, también es sexualidad. Afortunadamente uno crece, y con ganas, esos tabúes se van rompiendo y nos damos cuenta de que avergonzarnos de nuestros cuerpos ¡no tiene ningún sentido! Y luego, encuentras este tipo de libros que te resuenan y es que gracias a las experiencias que nos platica María, nos damos cuenta hasta qué punto tu experiencia es común a otra, y eso, si lo han sentido ¡es bien bonito!

Parece que todo el mundo lo tiene claro: pasamos a ser mujeres cuando nos viene la regla. Pues no, cuando te viene la regla no te sientes más mujer. Eres igual, pero todos los meses sangras.

Este libro es explícito, sí, pero no es incómodo; me gustó muchísimo y quisiera comprar muchos e ir regalándonos por doquier, especialmente a las adolescentes, pero pueees no me alcanza, así que lo más que puedo hacer es pedirles que lo compren, porque nos invita no solo a nombrar nuestro sexo y nuestros placeres, nos invita a nombrarnos y narrarnos a nosotras mismas, pero desde nuestra perspectiva femenina; nos invita a soltar la perspectiva masculina, que tanto nos domina, para por fin colocarnos en el lugar que nos corresponde.

“El Placer” es un libro que se lee rapidísimo, pero que se disfruta con calma, así que preparen su copita de vino o su cafecito y tómense la tarde para hojearlo y re-hojearlo, además déjenlo ahí a la mano porque seguro van a querer volver seguido a él, ¡ah! ¡Y no se equivoquen! Este libro no distingue género, así que corran a adquirir el suyo, vale la pena tenerlo en físico, aunque sí existe su versión digital. Yo lo compre en El Sótano.

Siguiendo la tradición, les dejo el Instagram de María, por si quieren echarle un ojo a su trabajo @mariahesse y nosotros nos leemos pronto en otra #Recomendaciónperra.

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