/ miércoles 9 de diciembre de 2020

¡El teatro nos hace libres!

Resiliente Teatro es una agrupación conformada por jóvenes en conflicto con la ley, quienes de la mano de la actriz y gestora cultural, Karla Feregrino, han encontrado en esta disciplina la posibilidad de rehabilitarse y reinventar su propio escenario en la sociedad

Hace un año Karla Feregrino, una actriz y gestora cultural queretana de 25 años, decidió compartir su formación artística con jóvenes en conflicto con la ley, convencida de que el teatro podría ayudarles a reinventar sus propios escenarios en la sociedad.

A través de una videollamada, la ganadora del Premio Municipal de la Juventud 2020, en la categoría de Expresiones artísticas, compartió con BARROCO su experiencia como facilitadora en el taller Teatro a adolescentes privados de la libertad, del que ha nacido la compañía independiente Resiliente Teatro.

Todo comenzó en 2019, cuando desde el Instituto Municipal de la Juventud de Querétaro, llegó a las instalaciones del Centro de Internamiento y Ejecución de Medidas para Adolescentes (CIEMA) para la ejecución de otro proyecto cultural. Sin embargo, confiesa la también integrante de La Gaviota Teatro, ya tenía en mente dar paso a ese taller, así que “aproveché para hacer una especie de encuesta entre los jóvenes: ¿ les gustaría tomar clases de teatro? No pues que sí… entonces así se me fueron juntando, hasta que pedí que me dieran chance, y ya llevamos un año trabajando”, dice satisfecha.

A la primera clase asistieron alrededor de 20 jóvenes, de entre 15 y 20 años de edad, pero no fue fácil ganarse su confianza, asegura.

“¡Tú que me vas a enseñar!”, recuerda Karla que le espetaban con recelo, mientras poco a poco algunos iban abandonando el grupo.“Había mucha resistencia, pero como veían que insistía y seguía yendo, ellos empezaron a abrirse, y poco a poco se fueron apropiando del taller para desahogarse. Yo asumí la responsabilidad de saber llevar las historias, saber escucharlos, no juzgarlos porque al final, ellos son juzgados todo el tiempo: por la gente, en los juicios y procesos. Al final –y no los estoy justificando–, ellos no tenían otro camino”.

La visión sobre el teatro como herramienta de cambio social, la conoció por primera vez en La Gaviota Teatro y en el Centro Dramático de la Casa de Teatro, en Michoacán; lugares donde asevera, aprendió que el teatro es un derecho para todos y “un bien espiritual para la comunidad”.

Foto: Cortesía | Resiliente Teatro

Desde esta perspectiva es que Karla ha diseñado las actividades del taller, tomando en cuenta sus experiencias en la Sierra Mixe de Oaxaca –impartiendo un taller de teatro comunitario a través de Voluntariado Internacional de Educación y Solidaridad (VIDES)– y de otras agrupaciones como la Compañía de Teatro Penitenciario de Santa Martha Acatitla, cuyos miembros han encontrado la posibilidad de reinsertarse en el ámbito laboral y social a través de este arte.

Además, de acuerdo con la gestora cultural, las técnicas del teatro permiten que los jóvenes se aproximen de otra manera a sus historias y contexto social, brindándoles herramientas para que en ese mismo camino se replanteen su lugar en el mundo.

“‘Hoy vamos a ir al mar, vamos a ir al bosque, vamos a ir a tu casa y te vas a encontrar a tu mamá, y vas a comer tu comida preferida’, tenemos estos juegos que a ellos los va motivando a imaginarse otros escenarios (…) Hay tantas posibilidades de vivir el teatro y tantos mundos, que hace que te replantees en todo momento: ¿cómo estoy parado en el mundo? ¿Cómo me voy a mover ahora? [En el taller] los chicos se cuestionan sobre su camino, sobre las decisiones que han tomado, porque el teatro va precisamente sobre eso también, sobre la toma de decisiones. Tienen este espacio para ir hacia dentro de ellos mismos (…) Lo usan para desahogarse e incluso otros que no hablaban o eran súper conflictivos, a partir del teatro empiezan a canalizar su energía y comentan que ahora pueden hablar más con su familia y sentirse mucho mejor”, afirma.

Tras observar cambios positivos en su actitud hacia sus compañeros y familiares, así como mejoras considerables en sus maneras de expresarse y apertura en terapias psicológicas, es que los mismos jóvenes decidieron conformar su compañía bajo el nombre “Resiliente Teatro”, como una manera de simbolizar su capacidad de hacer frente a las situaciones adversas, a través de esta disciplina.

“Recuerdo una vez en diciembre, cuando hicimos la pastorela, yo estaba muy nervioso por participar. Estaba muy raro, y cuando sonó la música para que entráramos nosotros los pastores, tuvimos que entrar bailando. Ver a toda la gente contenta, ver a mi mamá llorando y no de preocupación, sino de alegría, estuvo muy bien, fue un recuerdo muy bonito”, se escucha decir a uno de los jóvenes en un video publicado a través de la cuenta de Youtube de esta compañía que, a un año de haberse conformado, formó parte de la cartelera oficial de la Secretaría de Cultura de Querétaro para la conmemoración virtual del Día Mundial del Teatro.

En el marco de este festejo, la joven agrupación realizó el estreno de su primera obra original titulada “La sonrisa del mar”, coescrita por los internos y por el dramaturgo Raúl Ángeles Flores durante los primeros meses de la contingencia sanitaria por Covid-19.

“Desde que empezamos el taller tenemos una cosa que se llama ‘Verborrea’, un espacio para escribir sin importar las faltas de ortografía o el orden en el que se haga. Desde que empezó a funcionar, los jóvenes comenzaron a plantearse preguntas más que respuestas: ¿Por qué estoy aquí?, ¿cuál es el camino que llevaba?, ¿qué camino quiero tomar? En la pandemia empezamos con la recuperación de toda esa memoria y se escribió una obra con el apoyo de Raúl Ángeles Flores, que se llama “La sonrisa del mar”, y fue a partir de juntar todos estos relatos (…) todo eso que ellos van creando a partir de la imaginación y de su propia vida. Es así como se empiezan a generar historias”, explica Karla.

Aunque para resguardar su identidad los jóvenes no hicieron una transmisión en vivo del montaje de esta obra, a través de Youtube, la compañía realizó una lectura dramatizada de este proyecto, en el que se dejan entrever las experiencias de los internos desde el encierro, y sus añoranzas por alcanzar la libertad.

Foto: Cortesía | Resiliente Teatro

Karla comparte que el siguiente paso será lograr que la obra llegue a otros centros de internamiento o penintenciarios, y que los jóvenes que salgan del CIEMA tengan la opción de seguir con su formación actoral, si así lo desean.

“Hay tres chicos que ya están libres y con los que seguimos trabajando acá afuera, que siguen compartiendo conmigo. La idea es que ellos sigan formando parte de la compañía pero desde acá afuera, como staff y en escena… que no se quede solo en el centro de internamiento. Que sea una compañía profesional, que los chicos reciban formación no solo de mi parte; sino que de pronto puedan tener un taller de escenotecnia, de dramaturgia, de expresión corporal… que se desarrollen en diferentes vertientes del teatro, no solo en función del teatro, sino como habilidades para la vida; que sean habilidades que les sirvan a ellos para vivir y salir adelante. Que sea una compañía que perdure, que viva; que las instituciones empiecen a incluirlos dentro de las carteleras oficiales”, expresa la gestora cultural.

Finalmente añade que actualmente la compañía forma parte del Consejo Consultivo de Teatro en Querétaro, y que la idea es que pronto se genere un convenio con La Gaviota A.C para materializar las capacitaciones y talleres, además de la constante preparación de los chicos que vieron en Resiliente Teatro el espacio para forjarse un futuro mejor.

Hace un año Karla Feregrino, una actriz y gestora cultural queretana de 25 años, decidió compartir su formación artística con jóvenes en conflicto con la ley, convencida de que el teatro podría ayudarles a reinventar sus propios escenarios en la sociedad.

A través de una videollamada, la ganadora del Premio Municipal de la Juventud 2020, en la categoría de Expresiones artísticas, compartió con BARROCO su experiencia como facilitadora en el taller Teatro a adolescentes privados de la libertad, del que ha nacido la compañía independiente Resiliente Teatro.

Todo comenzó en 2019, cuando desde el Instituto Municipal de la Juventud de Querétaro, llegó a las instalaciones del Centro de Internamiento y Ejecución de Medidas para Adolescentes (CIEMA) para la ejecución de otro proyecto cultural. Sin embargo, confiesa la también integrante de La Gaviota Teatro, ya tenía en mente dar paso a ese taller, así que “aproveché para hacer una especie de encuesta entre los jóvenes: ¿ les gustaría tomar clases de teatro? No pues que sí… entonces así se me fueron juntando, hasta que pedí que me dieran chance, y ya llevamos un año trabajando”, dice satisfecha.

A la primera clase asistieron alrededor de 20 jóvenes, de entre 15 y 20 años de edad, pero no fue fácil ganarse su confianza, asegura.

“¡Tú que me vas a enseñar!”, recuerda Karla que le espetaban con recelo, mientras poco a poco algunos iban abandonando el grupo.“Había mucha resistencia, pero como veían que insistía y seguía yendo, ellos empezaron a abrirse, y poco a poco se fueron apropiando del taller para desahogarse. Yo asumí la responsabilidad de saber llevar las historias, saber escucharlos, no juzgarlos porque al final, ellos son juzgados todo el tiempo: por la gente, en los juicios y procesos. Al final –y no los estoy justificando–, ellos no tenían otro camino”.

La visión sobre el teatro como herramienta de cambio social, la conoció por primera vez en La Gaviota Teatro y en el Centro Dramático de la Casa de Teatro, en Michoacán; lugares donde asevera, aprendió que el teatro es un derecho para todos y “un bien espiritual para la comunidad”.

Foto: Cortesía | Resiliente Teatro

Desde esta perspectiva es que Karla ha diseñado las actividades del taller, tomando en cuenta sus experiencias en la Sierra Mixe de Oaxaca –impartiendo un taller de teatro comunitario a través de Voluntariado Internacional de Educación y Solidaridad (VIDES)– y de otras agrupaciones como la Compañía de Teatro Penitenciario de Santa Martha Acatitla, cuyos miembros han encontrado la posibilidad de reinsertarse en el ámbito laboral y social a través de este arte.

Además, de acuerdo con la gestora cultural, las técnicas del teatro permiten que los jóvenes se aproximen de otra manera a sus historias y contexto social, brindándoles herramientas para que en ese mismo camino se replanteen su lugar en el mundo.

“‘Hoy vamos a ir al mar, vamos a ir al bosque, vamos a ir a tu casa y te vas a encontrar a tu mamá, y vas a comer tu comida preferida’, tenemos estos juegos que a ellos los va motivando a imaginarse otros escenarios (…) Hay tantas posibilidades de vivir el teatro y tantos mundos, que hace que te replantees en todo momento: ¿cómo estoy parado en el mundo? ¿Cómo me voy a mover ahora? [En el taller] los chicos se cuestionan sobre su camino, sobre las decisiones que han tomado, porque el teatro va precisamente sobre eso también, sobre la toma de decisiones. Tienen este espacio para ir hacia dentro de ellos mismos (…) Lo usan para desahogarse e incluso otros que no hablaban o eran súper conflictivos, a partir del teatro empiezan a canalizar su energía y comentan que ahora pueden hablar más con su familia y sentirse mucho mejor”, afirma.

Tras observar cambios positivos en su actitud hacia sus compañeros y familiares, así como mejoras considerables en sus maneras de expresarse y apertura en terapias psicológicas, es que los mismos jóvenes decidieron conformar su compañía bajo el nombre “Resiliente Teatro”, como una manera de simbolizar su capacidad de hacer frente a las situaciones adversas, a través de esta disciplina.

“Recuerdo una vez en diciembre, cuando hicimos la pastorela, yo estaba muy nervioso por participar. Estaba muy raro, y cuando sonó la música para que entráramos nosotros los pastores, tuvimos que entrar bailando. Ver a toda la gente contenta, ver a mi mamá llorando y no de preocupación, sino de alegría, estuvo muy bien, fue un recuerdo muy bonito”, se escucha decir a uno de los jóvenes en un video publicado a través de la cuenta de Youtube de esta compañía que, a un año de haberse conformado, formó parte de la cartelera oficial de la Secretaría de Cultura de Querétaro para la conmemoración virtual del Día Mundial del Teatro.

En el marco de este festejo, la joven agrupación realizó el estreno de su primera obra original titulada “La sonrisa del mar”, coescrita por los internos y por el dramaturgo Raúl Ángeles Flores durante los primeros meses de la contingencia sanitaria por Covid-19.

“Desde que empezamos el taller tenemos una cosa que se llama ‘Verborrea’, un espacio para escribir sin importar las faltas de ortografía o el orden en el que se haga. Desde que empezó a funcionar, los jóvenes comenzaron a plantearse preguntas más que respuestas: ¿Por qué estoy aquí?, ¿cuál es el camino que llevaba?, ¿qué camino quiero tomar? En la pandemia empezamos con la recuperación de toda esa memoria y se escribió una obra con el apoyo de Raúl Ángeles Flores, que se llama “La sonrisa del mar”, y fue a partir de juntar todos estos relatos (…) todo eso que ellos van creando a partir de la imaginación y de su propia vida. Es así como se empiezan a generar historias”, explica Karla.

Aunque para resguardar su identidad los jóvenes no hicieron una transmisión en vivo del montaje de esta obra, a través de Youtube, la compañía realizó una lectura dramatizada de este proyecto, en el que se dejan entrever las experiencias de los internos desde el encierro, y sus añoranzas por alcanzar la libertad.

Foto: Cortesía | Resiliente Teatro

Karla comparte que el siguiente paso será lograr que la obra llegue a otros centros de internamiento o penintenciarios, y que los jóvenes que salgan del CIEMA tengan la opción de seguir con su formación actoral, si así lo desean.

“Hay tres chicos que ya están libres y con los que seguimos trabajando acá afuera, que siguen compartiendo conmigo. La idea es que ellos sigan formando parte de la compañía pero desde acá afuera, como staff y en escena… que no se quede solo en el centro de internamiento. Que sea una compañía profesional, que los chicos reciban formación no solo de mi parte; sino que de pronto puedan tener un taller de escenotecnia, de dramaturgia, de expresión corporal… que se desarrollen en diferentes vertientes del teatro, no solo en función del teatro, sino como habilidades para la vida; que sean habilidades que les sirvan a ellos para vivir y salir adelante. Que sea una compañía que perdure, que viva; que las instituciones empiecen a incluirlos dentro de las carteleras oficiales”, expresa la gestora cultural.

Finalmente añade que actualmente la compañía forma parte del Consejo Consultivo de Teatro en Querétaro, y que la idea es que pronto se genere un convenio con La Gaviota A.C para materializar las capacitaciones y talleres, además de la constante preparación de los chicos que vieron en Resiliente Teatro el espacio para forjarse un futuro mejor.

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