/ viernes 3 de abril de 2020

¿Estado del arte, del conocimiento o de la cuestión?

Literatura y filosofía

Acercamientos a la pregunta por la pregunta

PARTE I

Los tres conceptos que dan pie al presente artículo (estado del arte, del conocimiento y de la cuestión) suelen utilizarse como sinónimos, cuando en realidad, en su sentido más profundo, son sinonímicos (el sufijo ʻicoʼ indica que el término está relacionado con los sinónimos). El primero (estado del arte) refiere —como su nombre lo indica— al ʻarteʼ, es decir, lo que se ha creado (poiesis), o bien los resultados que se han obtenido en las investigaciones llevadas a cabo en un tema específico; el segundo (estado del conocimiento), busca —como su nombre lo indica, igual que en el caso anterior— lo que se conoce, el ʻconocimientoʼ a partir de las investigaciones; y el último (estado de la cuestión), aunque relacionado con los anteriores, refiere la ʻcuestiónʼ (de cuestionar), es decir, busca saber qué preguntas se han formulado en tal o cual tema (el objeto de estudio). En este sentido el hilo conductor, a la vez que progresivo, que une a los tres es el siguiente: 1) se buscan las preguntas que se han formulado en las investigaciones (estado de la cuestión); 2) se busca lo que se conoce, a partir de las preguntas que se han utilizado (estado del conocimiento); y 3) se indaga sobre lo que se produjo con tales preguntas y lo que se conoce a partir de dichas preguntas (estado del arte). De manera esquemática quedaría así: se pregunta → se conoce → se obtienen resultados. Para profundizar un poco más en esta idea veamos a continuación algunos términos y su significado, a partir de su origen etimológico.

El término quaerō, -ĕre, sīvī, sītum, significa buscar, rebuscar; tratar de conseguir, obtener, ganar, adquirir, procurarse, por ejemplo: quaerō laudem sibi (intentar alcanzar la gloria); quaerō civum (procurarse el sustento), de esta última proviene la frase coloquial de “buscar el chivo” o “dar para el chivo”, es decir buscar o dar el dinero necesario para el sustento (la comida); aunque también puede ser en un sentido de envidia, invidiam, ignominiam alicui quaerō (suscitar contra uno la envidia, el odio, la ignominia). Esto, desgraciadamente, es muy común entre las personas que se regodean en la mediocridad y no soportan el éxito de las que sobresalen por su propio esfuerzo o méritos, mostrando —con dicha envidia— la declaración no enunciada de su propia imposibilidad de alcanzar a quienes envidian; sin embargo, volviendo al término en cuestión, cabe mencionar que también se utiliza en la investigación; así se puede proponer como tema de un debate o de discusión, o como examen o tema de estudio: de aliqua re quaerō (estudiar una cuestión). De ello surgen expresiones como: natura fieret laudabile carmen, an arte, quaesitum est (se ha discutido si un poema resulta bueno gracias a la naturaleza o al arte); a lo que muchos, con tal de disfrutar sin molestarse por preguntas de este u otro tipo, contestarían: noli quaerere (no preguntes más). Esta respuesta también la podrían decir muchos a modo de justificación para no preguntar por sus propias reflexiones o el resultado (implicación e imbricación) de las mismas.

La palabra acquīrō, -ĕre, sīvī, significa añadir algo a lo que ya se tiene (quid), o bien a lo que ya se es (quis), en suma: añadir algo; sin embargo, esto implica —por supuesto— buscar lo que se pretende añadir, y para eso es necesario llevar a cabo una quaerō. Pero ¿dónde buscar? Quizá lo más conveniente es hacer lo que indica el término conquīrō, -ĕre, sīvī, sītum, es decir, buscar por todas partes, en todos los sitios, sólo así se puede decir que se llevó a cabo el quaerō, al menos en un sentido de rebuscar (que no rebuscamiento); ahora bien, si lo que se busca no es información ni cosas u objetos, sino más bien a personas, se tendría que decir alicuem conquīrō, buscar a alguien de manera exhausta o profunda; aunque también significa reclutar, requisar, buscar, incluso discutir (pues a través de la discusión se busca la verdad o —al menos— el quid del asunto). En este mismo tenor se encuentra el término disquīrō, -ĕre, que significa buscar por todas partes y de manera cuidadosa, o bien indagar, investigar cuidadosamente. Por su parte el término disquīsītĭō, -ōnis, indica investigación, indagación, examen; así, por ejemplo, se dice in disquisitionem venire (ser objeto de una investigación). En otras palabras: se puede ser el que investiga, pero también el que es investigado (cognoscente y cognoscible).

Ahora bien, cuando se hace énfasis en que lo que se busca es la verdad, entonces al término es exquīrō, -ĕre, sītum: buscar con cuidado, investigar, indagar, inquirir, habrá que añadirle el vocablo verum (verdad); y es que no se trata solamente de buscar, como acción, sino también —y no en menor sentido— del resultado de dicha acción, en suma: encontrar la verdad. De ahí la necesidad de examinar a fondo, de revisar y escrutar cuidadosamente, o bien, informarse, preguntar, interrogar. La verdad, después de todo, no siempre es fácil de encontrar, sobre todo cuando pesan más las interpretaciones que de ella se tienen a priori. Al respecto, tómese en cuenta que Luis Vives definía al ser humano como ʻanimal difícilʼ; esto debido a que al ser humano le es difícil distinguir entre el bien y el mal.

Acercamientos a la pregunta por la pregunta

PARTE I

Los tres conceptos que dan pie al presente artículo (estado del arte, del conocimiento y de la cuestión) suelen utilizarse como sinónimos, cuando en realidad, en su sentido más profundo, son sinonímicos (el sufijo ʻicoʼ indica que el término está relacionado con los sinónimos). El primero (estado del arte) refiere —como su nombre lo indica— al ʻarteʼ, es decir, lo que se ha creado (poiesis), o bien los resultados que se han obtenido en las investigaciones llevadas a cabo en un tema específico; el segundo (estado del conocimiento), busca —como su nombre lo indica, igual que en el caso anterior— lo que se conoce, el ʻconocimientoʼ a partir de las investigaciones; y el último (estado de la cuestión), aunque relacionado con los anteriores, refiere la ʻcuestiónʼ (de cuestionar), es decir, busca saber qué preguntas se han formulado en tal o cual tema (el objeto de estudio). En este sentido el hilo conductor, a la vez que progresivo, que une a los tres es el siguiente: 1) se buscan las preguntas que se han formulado en las investigaciones (estado de la cuestión); 2) se busca lo que se conoce, a partir de las preguntas que se han utilizado (estado del conocimiento); y 3) se indaga sobre lo que se produjo con tales preguntas y lo que se conoce a partir de dichas preguntas (estado del arte). De manera esquemática quedaría así: se pregunta → se conoce → se obtienen resultados. Para profundizar un poco más en esta idea veamos a continuación algunos términos y su significado, a partir de su origen etimológico.

El término quaerō, -ĕre, sīvī, sītum, significa buscar, rebuscar; tratar de conseguir, obtener, ganar, adquirir, procurarse, por ejemplo: quaerō laudem sibi (intentar alcanzar la gloria); quaerō civum (procurarse el sustento), de esta última proviene la frase coloquial de “buscar el chivo” o “dar para el chivo”, es decir buscar o dar el dinero necesario para el sustento (la comida); aunque también puede ser en un sentido de envidia, invidiam, ignominiam alicui quaerō (suscitar contra uno la envidia, el odio, la ignominia). Esto, desgraciadamente, es muy común entre las personas que se regodean en la mediocridad y no soportan el éxito de las que sobresalen por su propio esfuerzo o méritos, mostrando —con dicha envidia— la declaración no enunciada de su propia imposibilidad de alcanzar a quienes envidian; sin embargo, volviendo al término en cuestión, cabe mencionar que también se utiliza en la investigación; así se puede proponer como tema de un debate o de discusión, o como examen o tema de estudio: de aliqua re quaerō (estudiar una cuestión). De ello surgen expresiones como: natura fieret laudabile carmen, an arte, quaesitum est (se ha discutido si un poema resulta bueno gracias a la naturaleza o al arte); a lo que muchos, con tal de disfrutar sin molestarse por preguntas de este u otro tipo, contestarían: noli quaerere (no preguntes más). Esta respuesta también la podrían decir muchos a modo de justificación para no preguntar por sus propias reflexiones o el resultado (implicación e imbricación) de las mismas.

La palabra acquīrō, -ĕre, sīvī, significa añadir algo a lo que ya se tiene (quid), o bien a lo que ya se es (quis), en suma: añadir algo; sin embargo, esto implica —por supuesto— buscar lo que se pretende añadir, y para eso es necesario llevar a cabo una quaerō. Pero ¿dónde buscar? Quizá lo más conveniente es hacer lo que indica el término conquīrō, -ĕre, sīvī, sītum, es decir, buscar por todas partes, en todos los sitios, sólo así se puede decir que se llevó a cabo el quaerō, al menos en un sentido de rebuscar (que no rebuscamiento); ahora bien, si lo que se busca no es información ni cosas u objetos, sino más bien a personas, se tendría que decir alicuem conquīrō, buscar a alguien de manera exhausta o profunda; aunque también significa reclutar, requisar, buscar, incluso discutir (pues a través de la discusión se busca la verdad o —al menos— el quid del asunto). En este mismo tenor se encuentra el término disquīrō, -ĕre, que significa buscar por todas partes y de manera cuidadosa, o bien indagar, investigar cuidadosamente. Por su parte el término disquīsītĭō, -ōnis, indica investigación, indagación, examen; así, por ejemplo, se dice in disquisitionem venire (ser objeto de una investigación). En otras palabras: se puede ser el que investiga, pero también el que es investigado (cognoscente y cognoscible).

Ahora bien, cuando se hace énfasis en que lo que se busca es la verdad, entonces al término es exquīrō, -ĕre, sītum: buscar con cuidado, investigar, indagar, inquirir, habrá que añadirle el vocablo verum (verdad); y es que no se trata solamente de buscar, como acción, sino también —y no en menor sentido— del resultado de dicha acción, en suma: encontrar la verdad. De ahí la necesidad de examinar a fondo, de revisar y escrutar cuidadosamente, o bien, informarse, preguntar, interrogar. La verdad, después de todo, no siempre es fácil de encontrar, sobre todo cuando pesan más las interpretaciones que de ella se tienen a priori. Al respecto, tómese en cuenta que Luis Vives definía al ser humano como ʻanimal difícilʼ; esto debido a que al ser humano le es difícil distinguir entre el bien y el mal.

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