/ miércoles 19 de enero de 2022

Narrar el abuso sexual a través de otras voces

La escritora argentina Belén López Peiró narra la historia de violencia sexual que sufrió en su adolescencia y lo hace en el libro Por qué volvías cada verano donde reúne testimonios adyacentes, incluidos los policiales, para demostrar que la problemática no solo atañe a la víctima o al agresor, sino que es un hecho colectivo con todo un contexto social que lo refuerza

“Y entonces, ¿por qué volvías cada verano?”, le cuestionó su tía cuando ella habló por primera vez de los repetidos abusos que sufrió en su adolescencia por parte de su tío. Con el tiempo, Belén López Peiró entendió que aquella no se trataba de una simple pregunta, sino de un cuestionamiento que la culpaba a ella de la violencia sexual que había padecido desde que tenía 13 años.

Esa misma interrogante es la que hoy da título a su libro: Por qué volvías cada verano, una publicación en la que la autora reúne todas las voces adyacentes a su historia así como los testimonios policiales y periciales, para evidenciar que el abuso sexual es una problemática que involucra a más de uno.

En entrevista, la escritora argentina explica que decidió escribirlo para mostrar cómo es romper el silencio después de vivir abuso sexual y las consecuencias que trae consigo dar este paso en una sociedad machista, además de evidenciar las fallas en el sistema de justicia y otras instituciones como la familia, donde se suelen silenciar estos casos.

Para hacerlo, Belén llevó su narrativa a la no ficción y echó mano del relato polifónico para quitarse del centro de la historia y así echar luz sobre una realidad que afecta a más de un 1 millón de niñas, niños y adolescentes en América Latina (Unicef, 2017).

“Es un libro que habla de una problemática que no tiene geografía, que no tiene fronteras (…) Las luchas feministas de estos últimos años lograron que podamos nombrar lo silenciado, darle voz a historias [no solo sobre la niñez, sino también acerca de ] mujeres lesbianas, trasvestis y trans que durante muchos años vivieron situaciones de violencia”, refirió la autora.

¿Estás cansada de que te cuestionen? Acostúmbrate, porque todavía queda para rato. Que por qué volvías, que por qué no hablaste, que por qué dejaste que te cogieran. Olvídate, jamás van a aceptar lo que dices. A ti, a tu palabra. Querida, poner bajo la lupa a un hombre siempre sale caro. Su hombría, su machismo, pesan más que tu integridad y la de otras chicas. No tengas ninguna duda de que eso es así. Pero no te sientas especial. Les pasa a todas. A las que denuncian y a las que no (…) así que no te calientes, que su hombría se derrumba cada vez que te sientas a escribir. Deshacelo con palabras, acábalo en un punto y chíngatelo entre comas. Así sin más. Sin más pena, sin más dolor, sin más de ti

Me parece interesante cómo haces esta denuncia en tu libro, y la manera en que introduces varias voces en la narrativa.

Es un libro polifónico donde múltiples voces hacen el contexto del abuso. Fue la manera en que elegí narrarlo porque siento que muchas veces se reduce el abuso a lo que sucede en los hechos; al hecho de la penetración por ejemplo, o a una situación de víctima y victimario cuando el abuso es un antes, durante y después y no solamente intervienen la víctima y el victimario, interviene todo un contexto familiar, institucional, judicial que hace posible estas situaciones de abuso y un silenciamiento que en mi caso fue de 10 años.

¿Qué tanto influyó tu formación periodística en esta publicación?

Me di cuenta que la formación periodística era llevada por muchos escritores y escritoras a la no ficción, y que la mezcla de periodismo con literatura era la forma en la que yo podía narrar mi historia, pero no para que fuera mi historia [sino que pudiera ser] la historia de cualquier persona.

Fotos: Cortesía | Editorial Palíndroma

¿Y qué es lo que buscas con ella?

Me importa que sea una historia que pueda ser leída, y muestre cómo se revictimiza, cuantos años demora la causa, cómo eso genera una parálisis en la vida [de quien denuncia], qué significa que una familia te deje sola, que no te crean, dónde radica la verdad, dónde está la reparación… Estas son preguntas que surgen [en el libro] y creo que el periodismo me dio herramientas de investigación, incluso para la documentación, para las entrevistas, para los diálogos… La literatura me dio herramientas para que no sea un libro informativo, sino para que sea una obra artística y pueda disfrutarse la lectura pese al tema.

¿Qué encuentros o desencuentros ha propiciado su lectura?

La publicación del libro fue un golpe para mi familia porque incluso en el momento que yo publiqué e libro (2018) el abuso era algo del ámbito privado y no del público como nos enseñaron durante muchos años: “el abuso te denigra como mujer, denunciar el abuso aleja a tu pareja” y todo lo que tiene que ver con el estereotipo de víctima: “si eres víctima estás triste, no deseas, tienes que llorar” y un montón de cuestiones que motivaban que el abuso quedara en el ámbito privado. Cuando denuncié sin dudas esto implicó una ruptura, implicó hacer público una situación que llevaba años en la intimidad, y de alguna manera hacerlo público me permitió integrarlo a mi vida y darme cuenta que este episodio contribuía a la mujer que soy. Por otro lado, el enriquecimiento que sentí cuando otras personas leyeron el libro, no solamente víctimas de algún tipo de abuso, sino padres, amigas, hermanos, hermanas, madres; yo creo que es un libro que puede interpelar en general.

Desde su publicación, ¿ha cambiado algo en tu perspectiva? ¿hay una nueva lectura sobre la situación?

Me permitió darme cuenta de que la reparación, en mi caso, estaba totalmente asociada a la escritura, en compartir la experiencia y en volver una experiencia de soledad en una experiencia colectiva que no tenía que ver y no dependía de la decisión de un juez; por otro lado, yo hice la denuncia en 2014 y publiqué el libró en 2018. Ya pasaron bastantes años desde el inicio de la denuncia y la causa todavía sigue parada esperando la fecha del juicio; entonces yo creo que son libros que me permiten reflexionar sobre los caminos que elegí, que me permiten dar cuenta de que puede ser una forma de colaborar para que nunca más una mujer, que se enfrente a una situación de violencia, se sienta sola. Escribí un libro que a mi me hubiera gustado leer cuando me sentía tan perdida.

Empieza a darte cuenta de que se terminó. Tienes que asumirlo: ya no tienes por qué sufrir.

Nunca te había escuchado enojada y está bien que estés furiosa, era necesario. Pero es hora de darle un cierre y de que empieces a contar otra historia. La historia de tu vida, que no termina ahí, sino que recién empieza

Por qué volvías cada verano fue reeditado en 2021 por Editorial Palíndroma, cuyo lanzamiento propició ese mismo año una gira promocional por el país, con la presencia de la autora.

Para más información sobre el costo y la adquisición del libro, ver en la página oficial de Facebook: @palindroma.ed o en https://palindroma.mx/


¿Quién es la autora?

Belén López Peiró (Argentina, 1992) estudió Periodismo en TEA y Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como periodista en distintos medios nacionales e internacionales. Ha publicado Por qué volvías cada verano y próximamente lanzará Donde no hago pie.

Editorial queretana

Palíndroma es un proyecto editorial independiente que tiene como objetivo articular un diálogo con las dinámicas sociales contemporáneas a través de narrativas y poéticas diversas.

Se ubica en el municipio de Corregidora y su nombre alude a las palabras o frases que pueden leerse igual en un sentido o en otro.

Su acervo cuenta con títulos como CuatroCuatroDos: Narradorxs queretanxs, estancias que por ahora tienen luz y se abren hacia el paisaje, A veces un ma/pa es una casa, Ficción Atómica y La ruptura no será televisada

“Y entonces, ¿por qué volvías cada verano?”, le cuestionó su tía cuando ella habló por primera vez de los repetidos abusos que sufrió en su adolescencia por parte de su tío. Con el tiempo, Belén López Peiró entendió que aquella no se trataba de una simple pregunta, sino de un cuestionamiento que la culpaba a ella de la violencia sexual que había padecido desde que tenía 13 años.

Esa misma interrogante es la que hoy da título a su libro: Por qué volvías cada verano, una publicación en la que la autora reúne todas las voces adyacentes a su historia así como los testimonios policiales y periciales, para evidenciar que el abuso sexual es una problemática que involucra a más de uno.

En entrevista, la escritora argentina explica que decidió escribirlo para mostrar cómo es romper el silencio después de vivir abuso sexual y las consecuencias que trae consigo dar este paso en una sociedad machista, además de evidenciar las fallas en el sistema de justicia y otras instituciones como la familia, donde se suelen silenciar estos casos.

Para hacerlo, Belén llevó su narrativa a la no ficción y echó mano del relato polifónico para quitarse del centro de la historia y así echar luz sobre una realidad que afecta a más de un 1 millón de niñas, niños y adolescentes en América Latina (Unicef, 2017).

“Es un libro que habla de una problemática que no tiene geografía, que no tiene fronteras (…) Las luchas feministas de estos últimos años lograron que podamos nombrar lo silenciado, darle voz a historias [no solo sobre la niñez, sino también acerca de ] mujeres lesbianas, trasvestis y trans que durante muchos años vivieron situaciones de violencia”, refirió la autora.

¿Estás cansada de que te cuestionen? Acostúmbrate, porque todavía queda para rato. Que por qué volvías, que por qué no hablaste, que por qué dejaste que te cogieran. Olvídate, jamás van a aceptar lo que dices. A ti, a tu palabra. Querida, poner bajo la lupa a un hombre siempre sale caro. Su hombría, su machismo, pesan más que tu integridad y la de otras chicas. No tengas ninguna duda de que eso es así. Pero no te sientas especial. Les pasa a todas. A las que denuncian y a las que no (…) así que no te calientes, que su hombría se derrumba cada vez que te sientas a escribir. Deshacelo con palabras, acábalo en un punto y chíngatelo entre comas. Así sin más. Sin más pena, sin más dolor, sin más de ti

Me parece interesante cómo haces esta denuncia en tu libro, y la manera en que introduces varias voces en la narrativa.

Es un libro polifónico donde múltiples voces hacen el contexto del abuso. Fue la manera en que elegí narrarlo porque siento que muchas veces se reduce el abuso a lo que sucede en los hechos; al hecho de la penetración por ejemplo, o a una situación de víctima y victimario cuando el abuso es un antes, durante y después y no solamente intervienen la víctima y el victimario, interviene todo un contexto familiar, institucional, judicial que hace posible estas situaciones de abuso y un silenciamiento que en mi caso fue de 10 años.

¿Qué tanto influyó tu formación periodística en esta publicación?

Me di cuenta que la formación periodística era llevada por muchos escritores y escritoras a la no ficción, y que la mezcla de periodismo con literatura era la forma en la que yo podía narrar mi historia, pero no para que fuera mi historia [sino que pudiera ser] la historia de cualquier persona.

Fotos: Cortesía | Editorial Palíndroma

¿Y qué es lo que buscas con ella?

Me importa que sea una historia que pueda ser leída, y muestre cómo se revictimiza, cuantos años demora la causa, cómo eso genera una parálisis en la vida [de quien denuncia], qué significa que una familia te deje sola, que no te crean, dónde radica la verdad, dónde está la reparación… Estas son preguntas que surgen [en el libro] y creo que el periodismo me dio herramientas de investigación, incluso para la documentación, para las entrevistas, para los diálogos… La literatura me dio herramientas para que no sea un libro informativo, sino para que sea una obra artística y pueda disfrutarse la lectura pese al tema.

¿Qué encuentros o desencuentros ha propiciado su lectura?

La publicación del libro fue un golpe para mi familia porque incluso en el momento que yo publiqué e libro (2018) el abuso era algo del ámbito privado y no del público como nos enseñaron durante muchos años: “el abuso te denigra como mujer, denunciar el abuso aleja a tu pareja” y todo lo que tiene que ver con el estereotipo de víctima: “si eres víctima estás triste, no deseas, tienes que llorar” y un montón de cuestiones que motivaban que el abuso quedara en el ámbito privado. Cuando denuncié sin dudas esto implicó una ruptura, implicó hacer público una situación que llevaba años en la intimidad, y de alguna manera hacerlo público me permitió integrarlo a mi vida y darme cuenta que este episodio contribuía a la mujer que soy. Por otro lado, el enriquecimiento que sentí cuando otras personas leyeron el libro, no solamente víctimas de algún tipo de abuso, sino padres, amigas, hermanos, hermanas, madres; yo creo que es un libro que puede interpelar en general.

Desde su publicación, ¿ha cambiado algo en tu perspectiva? ¿hay una nueva lectura sobre la situación?

Me permitió darme cuenta de que la reparación, en mi caso, estaba totalmente asociada a la escritura, en compartir la experiencia y en volver una experiencia de soledad en una experiencia colectiva que no tenía que ver y no dependía de la decisión de un juez; por otro lado, yo hice la denuncia en 2014 y publiqué el libró en 2018. Ya pasaron bastantes años desde el inicio de la denuncia y la causa todavía sigue parada esperando la fecha del juicio; entonces yo creo que son libros que me permiten reflexionar sobre los caminos que elegí, que me permiten dar cuenta de que puede ser una forma de colaborar para que nunca más una mujer, que se enfrente a una situación de violencia, se sienta sola. Escribí un libro que a mi me hubiera gustado leer cuando me sentía tan perdida.

Empieza a darte cuenta de que se terminó. Tienes que asumirlo: ya no tienes por qué sufrir.

Nunca te había escuchado enojada y está bien que estés furiosa, era necesario. Pero es hora de darle un cierre y de que empieces a contar otra historia. La historia de tu vida, que no termina ahí, sino que recién empieza

Por qué volvías cada verano fue reeditado en 2021 por Editorial Palíndroma, cuyo lanzamiento propició ese mismo año una gira promocional por el país, con la presencia de la autora.

Para más información sobre el costo y la adquisición del libro, ver en la página oficial de Facebook: @palindroma.ed o en https://palindroma.mx/


¿Quién es la autora?

Belén López Peiró (Argentina, 1992) estudió Periodismo en TEA y Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como periodista en distintos medios nacionales e internacionales. Ha publicado Por qué volvías cada verano y próximamente lanzará Donde no hago pie.

Editorial queretana

Palíndroma es un proyecto editorial independiente que tiene como objetivo articular un diálogo con las dinámicas sociales contemporáneas a través de narrativas y poéticas diversas.

Se ubica en el municipio de Corregidora y su nombre alude a las palabras o frases que pueden leerse igual en un sentido o en otro.

Su acervo cuenta con títulos como CuatroCuatroDos: Narradorxs queretanxs, estancias que por ahora tienen luz y se abren hacia el paisaje, A veces un ma/pa es una casa, Ficción Atómica y La ruptura no será televisada

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