/ viernes 17 de julio de 2020

Pasados poscoloniales

El libro de cabecera

Saraubh Dube nos presenta, en Pasados poscoloniales (Colegio de México, 1999), un conjunto de textos que, además de dar a conocer una perspectiva distinta y una nueva forma de escribir historia en general, y de la India en particular, funge como un catalizador útil para mirar desde otra perspectiva la realidad histórica latinoamericana, dando la palabra a las voces marginadas.

La intención de esta compilación es dirigir una mirada atenta y compasiva a pasados que no han logrado o que no se les ha permitido conquistar un lugar en la historia. No sólo se trata de modificar la perspectiva del presente, sino aportar algo al futuro con la intención de recuperar y valorar el conocimiento local en oposición al conocimiento occidental, tanto en la India como en el mundo hispanohablante.

El punto de partida, y creo yo que este es el gran acierto, es fijar la atención en la cultura. La importancia que alcanzó recientemente por tendencias teóricas, emanadas tanto de los estudios literarios como de los estudios culturales, de alguna manera se apoderaron de los estudios de la región, de allí que el compilador se refiera a que dichos estudios se convirtieron en los nuevos amos de teorilandia. Pero fue desde allí que encontró un espacio de estudio el grupo denominado Subaltern Studies (Estudios Subalternos) que se dedicó a la discusión de la cultura y el poder en los foros de medios escritos del Tercer Mundo y los ámbitos de la crítica poscolonial. Este impacto se ha sentido en latitudes sudasiáticas y en Latinoamérica, particularmente.

No obstante, persiste una brecha debido a que las etnografías, historias e historias etnográficas latinoamericanas y el diálogo acerca de las políticas culturales contemporáneas que se ha venido dando en el mundo hispanohablante, pueden ser participantes significativos e interlocutores clave en el amplio debate sobre las políticas de la historia y las culturas de la antropología a la sombra de la poscolonialidad, en una especie de reproducción sempiterna.

Con la intención de no seguir abonando a la traducción cultural e interpretación crítica de vínculos teóricos y políticos, empíricos y epistemológicos entre las historias sudasiáticas y latinoamericanas, en esta compilación se reúnen los escritos más influyentes, polémicos y vigentes sobre las historias culturales y etnográficas del sur de Asia producidos en los últimos.

Dube se remite al siglo XX, a finales de los setenta, en donde un grupo de jóvenes historiadores de Asia se reunió en la Universidad de Sussex para tratar de llegar a un acuerdo sobre una nueva agenda para la historiografía de la India, que fuese capaz de reconocer la centralidad de los grupos subordinados en la construcción del pasado, y con ello se pudiera corregir el desequilibrio de gran parte de lo escrito al respecto. Este fue precisamente el origen de los Subaltern Studies.

A pesar del léxico que resuena familiar con las corriente emanadas del marxismo, los Subaltern Studies desafían las afirmaciones simplistas de un marxismo ingenuo según las cuales, tanto la economía como la sociedad sudasiáticas se entienden en términos de divisiones de clase. No obstante, el proyecto se basa en los escritos de Antonio Gramsci a partir del planteamiento de una metáfora para representar a los atributos de la subordinación de la sociedad sudasiática. Específicamente las genealogías intelectuales que convergen en Pasados poscoloniales se vinculan a cuatro desarrollos teóricos:

1. Versiones frescas de antropologías y etnografías de la imaginación histórica.

2. Construcciones críticamente comprometidas de las historias desde abajo.

3. Un énfasis conceptual en lo “cotidiano” como una liza de producción, negociación, transacción y contestación de significados, a menudo en clave local y cotidiana, dentro de redes y relaciones de poder amplias.

4. Lecturas críticas del entrelazado de diseños de historia y patrones de modernidad mediante una elaboración de perspectivas.

Estas aproximaciones teóricas reflejan, desde distintas perspectivas, el cambio significativo en la práctica de la historia y el proyecto de la etnografía durante los últimos 30 años. Dube destaca que las mejores aproximaciones teóricas, y acaso las que subsisten, son aquellas que han entendido a los grupos subordinados como agentes discrecionales de la historia, los cuales delineaban y eran delineados por los procesos sociales, vivían y hacían el pasado. Consolidada ya como tradición historiográfica, los Estudios Subalternos se enfocan cada vez más en la cultura y en la conciencia de los grupos subordinados, un enfoque cuya premisa es el reconocimiento de que la cultura y conciencia de los subalternos revela una lógica y racionalidad claras, capaz de definirse en términos del universo conceptual y la vigencia de las vivencias de grupos y comunidades.

La definición de los primeros desarrollos de la historia desde abajo se dio en el contexto político de los partidos comunistas organizados burocráticamente, provocado por el reconocimiento de los problemas del comunismo estalinista. No obstante, dentro de este contexto se hicieron posibles dos puntos de partida muy valiosos para la historia de los pueblos:

a) Intentos por parte de ciertos grupos de democratizar el acto de la producción histórica sacándolo de la academia, ampliando así el patrón de escritores de historia.

b) Surgido a raíz del feminismo, se centra en una escritura de la historia, tanto por mujeres como por hombres, que se enfoca en el lugar del género como uno de los principios organizadores de los sistemas sociales, muy recurrentes en la actualidad.

Además de la crítica al eurocentrismo, los anteriores desarrollos han ayudado a definir la historia del pueblo no exclusivamente como una historiografía alternativa, sino como una historiografía de oposición. En las intervenciones del proyecto de los Estudios Subalternos no sólo se reconstruyeron las diferentes trayectorias de nacionalismos anticolonialistas campesinos y grupos tribales, sino que también exploraron las formas distintivas de cultura y conciencia que caracterizaron el ámbito de la práctica subalterna.

Lo anterior generó una marcha en movimiento doble: una crítica al gobierno colonial, específicamente a su historiografía imperial y postimperial; y una integración del nacionalismo de la clase media, y su hagiografía/biografía de tipo nacionalista e izquierda nacionalista. En suma, para Dube todo lo anterior, plasmado en los trabajos reunidos en Pasados poscoloniales, forma parte de un esfuerzo amplio que se ha construido en contra de los planos dominantes de la historia y la modernidad, dejando al descubierto las variadas seducciones del Estado y la nación.

La interrogación que señalan los Estudios Subalternos se dirige en dos tendencias traslapadas:

a) La producción de agudos análisis de las construcciones especiales, categóricas y políticas de lo no occidental debidas a los proyectos imperiales occidentales, hechas al calor de la marcha de la modernidad, análisis que articulan un desafío más amplio de los cánones eurocéntricos dentro de los medios académicos.

b) La vuelta a la teoría crítica dentro de las Humanidades que ha tomado la forma de intensos encuentros con la Filosofía continental en los campos de la Crítica Literaria y los Estudios Culturales, así como en las disciplinas de la Historia y la Antropología.

Sin desdeñar su importancia, Dube destaca la influencia de la teoría crítica y la filosofía literaria, la crítica cultural, la investigación epistemológica y la etnografía desde los años 80 y 90, sin olvidar los procesos de descolonización y los movimientos radicales gestados desde la década de los años 40 e intensificados en los 60.

@doctorsimulacro

Saraubh Dube nos presenta, en Pasados poscoloniales (Colegio de México, 1999), un conjunto de textos que, además de dar a conocer una perspectiva distinta y una nueva forma de escribir historia en general, y de la India en particular, funge como un catalizador útil para mirar desde otra perspectiva la realidad histórica latinoamericana, dando la palabra a las voces marginadas.

La intención de esta compilación es dirigir una mirada atenta y compasiva a pasados que no han logrado o que no se les ha permitido conquistar un lugar en la historia. No sólo se trata de modificar la perspectiva del presente, sino aportar algo al futuro con la intención de recuperar y valorar el conocimiento local en oposición al conocimiento occidental, tanto en la India como en el mundo hispanohablante.

El punto de partida, y creo yo que este es el gran acierto, es fijar la atención en la cultura. La importancia que alcanzó recientemente por tendencias teóricas, emanadas tanto de los estudios literarios como de los estudios culturales, de alguna manera se apoderaron de los estudios de la región, de allí que el compilador se refiera a que dichos estudios se convirtieron en los nuevos amos de teorilandia. Pero fue desde allí que encontró un espacio de estudio el grupo denominado Subaltern Studies (Estudios Subalternos) que se dedicó a la discusión de la cultura y el poder en los foros de medios escritos del Tercer Mundo y los ámbitos de la crítica poscolonial. Este impacto se ha sentido en latitudes sudasiáticas y en Latinoamérica, particularmente.

No obstante, persiste una brecha debido a que las etnografías, historias e historias etnográficas latinoamericanas y el diálogo acerca de las políticas culturales contemporáneas que se ha venido dando en el mundo hispanohablante, pueden ser participantes significativos e interlocutores clave en el amplio debate sobre las políticas de la historia y las culturas de la antropología a la sombra de la poscolonialidad, en una especie de reproducción sempiterna.

Con la intención de no seguir abonando a la traducción cultural e interpretación crítica de vínculos teóricos y políticos, empíricos y epistemológicos entre las historias sudasiáticas y latinoamericanas, en esta compilación se reúnen los escritos más influyentes, polémicos y vigentes sobre las historias culturales y etnográficas del sur de Asia producidos en los últimos.

Dube se remite al siglo XX, a finales de los setenta, en donde un grupo de jóvenes historiadores de Asia se reunió en la Universidad de Sussex para tratar de llegar a un acuerdo sobre una nueva agenda para la historiografía de la India, que fuese capaz de reconocer la centralidad de los grupos subordinados en la construcción del pasado, y con ello se pudiera corregir el desequilibrio de gran parte de lo escrito al respecto. Este fue precisamente el origen de los Subaltern Studies.

A pesar del léxico que resuena familiar con las corriente emanadas del marxismo, los Subaltern Studies desafían las afirmaciones simplistas de un marxismo ingenuo según las cuales, tanto la economía como la sociedad sudasiáticas se entienden en términos de divisiones de clase. No obstante, el proyecto se basa en los escritos de Antonio Gramsci a partir del planteamiento de una metáfora para representar a los atributos de la subordinación de la sociedad sudasiática. Específicamente las genealogías intelectuales que convergen en Pasados poscoloniales se vinculan a cuatro desarrollos teóricos:

1. Versiones frescas de antropologías y etnografías de la imaginación histórica.

2. Construcciones críticamente comprometidas de las historias desde abajo.

3. Un énfasis conceptual en lo “cotidiano” como una liza de producción, negociación, transacción y contestación de significados, a menudo en clave local y cotidiana, dentro de redes y relaciones de poder amplias.

4. Lecturas críticas del entrelazado de diseños de historia y patrones de modernidad mediante una elaboración de perspectivas.

Estas aproximaciones teóricas reflejan, desde distintas perspectivas, el cambio significativo en la práctica de la historia y el proyecto de la etnografía durante los últimos 30 años. Dube destaca que las mejores aproximaciones teóricas, y acaso las que subsisten, son aquellas que han entendido a los grupos subordinados como agentes discrecionales de la historia, los cuales delineaban y eran delineados por los procesos sociales, vivían y hacían el pasado. Consolidada ya como tradición historiográfica, los Estudios Subalternos se enfocan cada vez más en la cultura y en la conciencia de los grupos subordinados, un enfoque cuya premisa es el reconocimiento de que la cultura y conciencia de los subalternos revela una lógica y racionalidad claras, capaz de definirse en términos del universo conceptual y la vigencia de las vivencias de grupos y comunidades.

La definición de los primeros desarrollos de la historia desde abajo se dio en el contexto político de los partidos comunistas organizados burocráticamente, provocado por el reconocimiento de los problemas del comunismo estalinista. No obstante, dentro de este contexto se hicieron posibles dos puntos de partida muy valiosos para la historia de los pueblos:

a) Intentos por parte de ciertos grupos de democratizar el acto de la producción histórica sacándolo de la academia, ampliando así el patrón de escritores de historia.

b) Surgido a raíz del feminismo, se centra en una escritura de la historia, tanto por mujeres como por hombres, que se enfoca en el lugar del género como uno de los principios organizadores de los sistemas sociales, muy recurrentes en la actualidad.

Además de la crítica al eurocentrismo, los anteriores desarrollos han ayudado a definir la historia del pueblo no exclusivamente como una historiografía alternativa, sino como una historiografía de oposición. En las intervenciones del proyecto de los Estudios Subalternos no sólo se reconstruyeron las diferentes trayectorias de nacionalismos anticolonialistas campesinos y grupos tribales, sino que también exploraron las formas distintivas de cultura y conciencia que caracterizaron el ámbito de la práctica subalterna.

Lo anterior generó una marcha en movimiento doble: una crítica al gobierno colonial, específicamente a su historiografía imperial y postimperial; y una integración del nacionalismo de la clase media, y su hagiografía/biografía de tipo nacionalista e izquierda nacionalista. En suma, para Dube todo lo anterior, plasmado en los trabajos reunidos en Pasados poscoloniales, forma parte de un esfuerzo amplio que se ha construido en contra de los planos dominantes de la historia y la modernidad, dejando al descubierto las variadas seducciones del Estado y la nación.

La interrogación que señalan los Estudios Subalternos se dirige en dos tendencias traslapadas:

a) La producción de agudos análisis de las construcciones especiales, categóricas y políticas de lo no occidental debidas a los proyectos imperiales occidentales, hechas al calor de la marcha de la modernidad, análisis que articulan un desafío más amplio de los cánones eurocéntricos dentro de los medios académicos.

b) La vuelta a la teoría crítica dentro de las Humanidades que ha tomado la forma de intensos encuentros con la Filosofía continental en los campos de la Crítica Literaria y los Estudios Culturales, así como en las disciplinas de la Historia y la Antropología.

Sin desdeñar su importancia, Dube destaca la influencia de la teoría crítica y la filosofía literaria, la crítica cultural, la investigación epistemológica y la etnografía desde los años 80 y 90, sin olvidar los procesos de descolonización y los movimientos radicales gestados desde la década de los años 40 e intensificados en los 60.

@doctorsimulacro

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