/ jueves 7 de noviembre de 2019

Plaza Mariano de las Casas; Mismo espacio, otro tiempo

Cartografía del tiempo

"Quien quiera que seas te murmuro al oído: / He amado a muchas mujeres y a muchos hombres, pero a nadie he amado tanto como a ti, / pongo sobre ti mis manos para que sea mi poema" (Whitman, 1881-82) Fragmento A ti.

Punto de partida

La Plaza Mariano de las Casas es un punto de referencia en el paisaje urbano de nuestra ciudad; sus calles aledañas son de las más transitadas cotidianamente. Tiene una personalidad que la diferencia de las antiguas plazas y jardines ubicados en la capital queretana. Te invito a encontrarnos en ese punto y caminar por su periferia, observar el inmueble monumental que se desplanta frente a la plaza. En esta construcción conceptual que oscila desde el presente al pasado y Viceversa. –Benedetti dixi–.

Te voy a contar...

El espacio que hoy ocupa la Plaza Mariano de las Casas (en el siglo de la conquista); era un terreno alejado del centro simbólico del Pueblo de Indios de Santiago de Querétaro, rodeado de cañaverales, carrizales y ciénagas. Al paso de los años, el pueblo frontero con la Gran Chichimeca se transformó en una importante ciudad en la ruta de Tierra Adentro.

El territorio ubicado al poniente se pobló con la formación de una congrega de indígenas de la etnia purépecha –en su mayoría– con la construcción del templo dedicado al Espíritu Santo en el siglo XVI, pronto se convirtió en un barrio integrado a la morfología urbana de la ciudad; fue primero la Parroquia Auxiliar de Santa Ana y posteriormente parroquia.

Sociedad diversa

En su perímetro integraba algunos elementos de equipamiento que otorgaban a sus habitantes los servicios primarios. Los centros urbanos virreinales –por lo regular–, se distinguieron por su vecindad multiétnica y plurilingüe (como fue el caso de Querétaro). En virtud del sistema de "reducción", el barrio se organizó y tuvo como epicentro la capilla con su espadaña característica. Por las condiciones del terreno, la tierra lodosa se aprovechó para generar actividades relacionadas con la alfarería y la cerámica.

En 1591 los naturales hacen saber a las autoridades virreinales que construyeron una acequia para "regar sus tierras", con propios recursos y señalaron: "sin daños a terceros". No obstante hubo quejas de vecinos peninsulares.

Loceros

Los indígenas sufrieron las consecuencias de las epidemias de tabardillo (entre otras), circunstancia que redujo drásticamente su población. Es así que hubo la necesidad detraer otros naturales de Apapátaro, Huimilpan, La Cañada y Tolimán. En el barrio que reseñamos se construyeron algunas capillas familiares dedicadas a las ánimas ancestrales en las cuales se continuaron las prácticas de rituales en relación a su propia cosmovisión. En los trabajos de intervención arqueológica se encontraron pedazos de cajetes de barro tipi Azteca III y IV, frente al Patio de las Novicias del antiguo Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo (Saint-Charles: 1994). El barrio dio cabida a otros grupos de diversa filiación cultural y étnica como peninsulares, criollos y mestizos. Tal fue el caso del locero Juan Alonso, padre de las fundadoras del beaterio. A través de la Memoria Técnica (Valencia: 2009) sabemos que también se encontraron artefactos de cerámica vidriada de mayólica fabricada en ese lugar, la cual se comerciaba en la Ruta de la Plata y pueblos circundantes. En la actualidad podrás mirar algunos objetos, estos se exhiben en el Museo de Sitio ubicado en el claustro del Ex Real Colegio, hoy sede de la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro.

Fragmento del Plano de 1792 / Cortesía Edgardo Moreno

Templo y convento

En 1699 Juan Caballero y Ocio franqueó fondos para construir nuevas celdas en la huerta de la casa paterna para las beatas que se unieron a las hermanas: Alonso Francisca de los Ángeles, Gertrudis de Jesús y Clara de la Asunción; además dispuso la erección de un oratorio. El fraile franciscano Francisco Frutos fue su guía espiritual y posteriormente Fray Antonio Margil de Jesús. En 1727 la comunidad ya era numerosa es así que lograron obtener la Cédula Real ahora ya con el reconocimiento de Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo. El capitán José Vázquez de Lorea y el Bachiller Joaquín de Zárate fueron los benefactores que impulsaron la construcción del espléndido templo, claustro y anexos de las beatas rosas. El templo fue bendecido y dedicado en 1752; tal como los consignan las cartelas que se encuentran pintadas en la parte posterior de los botareles: "Ya Se Acabó" "El Año de 1752".

Testimonios

Francisco Antonio Navarrete escribió en 1739, sobre el beaterio... "jardín tan florido y ameno que cada flor es una rosa y cada rosa una maravilla". En 1743 el corregidor Esteban Gómez de Acosta le informó al rey: "[...] En los últimos términos de dicha ciudad siguiendo el rumbo del poniente está el colegio beaterio de Santa Rosa de Viterbo [...] actualmente se mantienen cincuenta y seis colegialas beatas".

Finalmente Antonio de Ulloa (comandante de la flota de Indias) en su informe (1777) hace una descripción de la ciudad y de los templos asentados en la misma. En este mismo tenor habla de Querétaro y menciona: "Su capacidad es bien grande; las calles derechas y anchas ; las casas en la mayor parte, bien fabricadas [...] los barandales son de hierro, que en aquellas partes son costosos, las calles del comercio que son una de las principales por estar contigua a la Plaza Mayor [...] cuenta con más de 60 coches que ruedan, teniendo la comodidad de estar toda la población en llano, háyanse sus calles empedradas... proporcionan varias salidas; amenizada por las muchas huertas que hay en su circuito".

Calles - nomenclatura

En la época virreinal –al finalizar el siglo XVIII–, de acuerdo a las Ordenanzas expedidas por el Corregidor de Letras José Ignacio Ruiz Calado, la ciudad se organizó en cuarteles. Fue designado ese territorio como el tercer cuartel mayor, bajo la jurisdicción del Alcalde de segundo voto, estaba dividido en tres menores, el primero incluía al Barrio del Espíritu Santo, posteriormente llamado Santa Rosa debido al templo de las beatas. Las calles del Barrio adoptaron nombres como Del León, de las Mariposas, del Cebadal, de Manzanares, Callejones de las Lagartijas, del Espíritu Santo y del Molino, por mencionar algunas. Pero ¿qué tiene entre sí toda esta narrativa con la Plaza? Si eres paciente y me acompañas en las próximas entregas iremos desvelando sus secretos...

Desde Anbanica - Teocalhueyacan. Noviembre de MMXIX.

"Quien quiera que seas te murmuro al oído: / He amado a muchas mujeres y a muchos hombres, pero a nadie he amado tanto como a ti, / pongo sobre ti mis manos para que sea mi poema" (Whitman, 1881-82) Fragmento A ti.

Punto de partida

La Plaza Mariano de las Casas es un punto de referencia en el paisaje urbano de nuestra ciudad; sus calles aledañas son de las más transitadas cotidianamente. Tiene una personalidad que la diferencia de las antiguas plazas y jardines ubicados en la capital queretana. Te invito a encontrarnos en ese punto y caminar por su periferia, observar el inmueble monumental que se desplanta frente a la plaza. En esta construcción conceptual que oscila desde el presente al pasado y Viceversa. –Benedetti dixi–.

Te voy a contar...

El espacio que hoy ocupa la Plaza Mariano de las Casas (en el siglo de la conquista); era un terreno alejado del centro simbólico del Pueblo de Indios de Santiago de Querétaro, rodeado de cañaverales, carrizales y ciénagas. Al paso de los años, el pueblo frontero con la Gran Chichimeca se transformó en una importante ciudad en la ruta de Tierra Adentro.

El territorio ubicado al poniente se pobló con la formación de una congrega de indígenas de la etnia purépecha –en su mayoría– con la construcción del templo dedicado al Espíritu Santo en el siglo XVI, pronto se convirtió en un barrio integrado a la morfología urbana de la ciudad; fue primero la Parroquia Auxiliar de Santa Ana y posteriormente parroquia.

Sociedad diversa

En su perímetro integraba algunos elementos de equipamiento que otorgaban a sus habitantes los servicios primarios. Los centros urbanos virreinales –por lo regular–, se distinguieron por su vecindad multiétnica y plurilingüe (como fue el caso de Querétaro). En virtud del sistema de "reducción", el barrio se organizó y tuvo como epicentro la capilla con su espadaña característica. Por las condiciones del terreno, la tierra lodosa se aprovechó para generar actividades relacionadas con la alfarería y la cerámica.

En 1591 los naturales hacen saber a las autoridades virreinales que construyeron una acequia para "regar sus tierras", con propios recursos y señalaron: "sin daños a terceros". No obstante hubo quejas de vecinos peninsulares.

Loceros

Los indígenas sufrieron las consecuencias de las epidemias de tabardillo (entre otras), circunstancia que redujo drásticamente su población. Es así que hubo la necesidad detraer otros naturales de Apapátaro, Huimilpan, La Cañada y Tolimán. En el barrio que reseñamos se construyeron algunas capillas familiares dedicadas a las ánimas ancestrales en las cuales se continuaron las prácticas de rituales en relación a su propia cosmovisión. En los trabajos de intervención arqueológica se encontraron pedazos de cajetes de barro tipi Azteca III y IV, frente al Patio de las Novicias del antiguo Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo (Saint-Charles: 1994). El barrio dio cabida a otros grupos de diversa filiación cultural y étnica como peninsulares, criollos y mestizos. Tal fue el caso del locero Juan Alonso, padre de las fundadoras del beaterio. A través de la Memoria Técnica (Valencia: 2009) sabemos que también se encontraron artefactos de cerámica vidriada de mayólica fabricada en ese lugar, la cual se comerciaba en la Ruta de la Plata y pueblos circundantes. En la actualidad podrás mirar algunos objetos, estos se exhiben en el Museo de Sitio ubicado en el claustro del Ex Real Colegio, hoy sede de la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro.

Fragmento del Plano de 1792 / Cortesía Edgardo Moreno

Templo y convento

En 1699 Juan Caballero y Ocio franqueó fondos para construir nuevas celdas en la huerta de la casa paterna para las beatas que se unieron a las hermanas: Alonso Francisca de los Ángeles, Gertrudis de Jesús y Clara de la Asunción; además dispuso la erección de un oratorio. El fraile franciscano Francisco Frutos fue su guía espiritual y posteriormente Fray Antonio Margil de Jesús. En 1727 la comunidad ya era numerosa es así que lograron obtener la Cédula Real ahora ya con el reconocimiento de Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo. El capitán José Vázquez de Lorea y el Bachiller Joaquín de Zárate fueron los benefactores que impulsaron la construcción del espléndido templo, claustro y anexos de las beatas rosas. El templo fue bendecido y dedicado en 1752; tal como los consignan las cartelas que se encuentran pintadas en la parte posterior de los botareles: "Ya Se Acabó" "El Año de 1752".

Testimonios

Francisco Antonio Navarrete escribió en 1739, sobre el beaterio... "jardín tan florido y ameno que cada flor es una rosa y cada rosa una maravilla". En 1743 el corregidor Esteban Gómez de Acosta le informó al rey: "[...] En los últimos términos de dicha ciudad siguiendo el rumbo del poniente está el colegio beaterio de Santa Rosa de Viterbo [...] actualmente se mantienen cincuenta y seis colegialas beatas".

Finalmente Antonio de Ulloa (comandante de la flota de Indias) en su informe (1777) hace una descripción de la ciudad y de los templos asentados en la misma. En este mismo tenor habla de Querétaro y menciona: "Su capacidad es bien grande; las calles derechas y anchas ; las casas en la mayor parte, bien fabricadas [...] los barandales son de hierro, que en aquellas partes son costosos, las calles del comercio que son una de las principales por estar contigua a la Plaza Mayor [...] cuenta con más de 60 coches que ruedan, teniendo la comodidad de estar toda la población en llano, háyanse sus calles empedradas... proporcionan varias salidas; amenizada por las muchas huertas que hay en su circuito".

Calles - nomenclatura

En la época virreinal –al finalizar el siglo XVIII–, de acuerdo a las Ordenanzas expedidas por el Corregidor de Letras José Ignacio Ruiz Calado, la ciudad se organizó en cuarteles. Fue designado ese territorio como el tercer cuartel mayor, bajo la jurisdicción del Alcalde de segundo voto, estaba dividido en tres menores, el primero incluía al Barrio del Espíritu Santo, posteriormente llamado Santa Rosa debido al templo de las beatas. Las calles del Barrio adoptaron nombres como Del León, de las Mariposas, del Cebadal, de Manzanares, Callejones de las Lagartijas, del Espíritu Santo y del Molino, por mencionar algunas. Pero ¿qué tiene entre sí toda esta narrativa con la Plaza? Si eres paciente y me acompañas en las próximas entregas iremos desvelando sus secretos...

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