/ miércoles 8 de julio de 2020

Premio Estatal de Cultura 2020, brillantes trayectorias reciben un nuevo impulso

José Alfredo Ortiz, Jordi Boldó, Rubén Maya y Lili Wuotto son los nuevos galardonados con este reconocimiento; artistas que además de representar al estado en el exterior, han dedicado su vida al fortalecimiento del arte y la cultura en la entidad

En medio de la pandemia por Covid-19 y de la paralización de las actividades artísticas y culturales, el gremio ha hecho de todo para resistir la adversidad: desde recaudar fondos a través de plataformas crowdfunding, dar funciones por internet e impartir talleres virtuales, hasta organizar subastas en la web y mudanzas hacia espacios con rentas más accesibles.

Ante este contexto, y con el objetivo de fortalecer y mantener viva la cultura en el estado frente a la crisis sanitaria, la Secretaría de Cultura de Querétaro decidió adelantar la convocatoria para el programa Apoyarte 2020, en la que fue repartida una bolsa de 3.5 millones de pesos entre 107 creadores de diferentes disciplinas.

De tal manera los artistas plásticos Jordi Boldó y Rubén Maya; la fundadora de la compañía teatral Sol y Luna, Lili Wuotto, y el bailarín, coreógrafo y director del Ballet Costumbrista de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), José Alfredo Ortiz, fueron acreedores al Premio Estatal de Cultura 2020, recibiendo cada uno un reconocimiento de 100 mil pesos por sus más de 20 años de trayectoria artística.

“Si volviese a nacer pediría ser el mismo y en lo mismo”, José Alfredo Ortiz

Nacido en el seno de una familia queretana, José Alfredo Ortiz recuerda que desde pequeño habitó en él la inquietud por la danza:“yo quería ser director, tener un ballet, girar por todas partes...”

Movido por este deseo, el fundador y actual director del Ballet Costumbrista de la Facultad de Bellas Artes de la UAQ, realizó sus estudios como profesor en danza folklórica en el Instituto Nacional de Bellas Artes, y posteriormente adquirió el título de instructor de educación artística en la Escuela Normal del Estado Corregidora de Querétaro, así como una licenciatura en Danza Folklórica en la Institución de Educación Artística Calmecac.

Con más de 50 años de trayectoria como bailarín, coreógrafo y docente, el artista afirma que aunque ha sido sinuoso ese camino “si volviese a nacer pediría ser el mismo y en lo mismo”. Y es que para el profesor, la danza y su agrupación han sido como la vida misma.

“Ahí hemos dejado los años, el desgaste de rodillas, (...) y no ha sido solo enseñar a bailar, sino a amar mucho, a ser educados, corteses, atentos, porque no se trata de crear bailarines, sino de crear seres humanos para un mejor futuro”.

A la par de su labor formativa, Ortiz cuenta que en 1971 comenzó a investigar la indumentaria tradicional que caracteriza a las diferentes danzas en el estado.

Foto: Yolanda Longino | Diario de Querétar

“Todo empezó porque me daba tristeza que dijeran: Querétaro no tiene folclor, no tiene indumentaria propia... gracias a Dios me tocó a mí dar a conocer que Querétaro sí tiene”, dice con orgullo, y comparte que hasta el momento cuenta con una colección de 100 piezas de diferentes lugares del estado y de todo el país.

Como gestor cultural e investigador de las danzas, Ortiz se ha dedicado a difundir la historia y la cultura detrás de las telas y tejidos de las vestimentas tradicionales, buscando en ese mismo camino fomentar la identidad cultural y la valoración del trabajo de los artesanos.

Como resultado de estas pesquisas, ha organizado ponencias, pasarelas y exhibiciones, y adelanta que con el Premio Estatal de Cultura dará lugar a una nueva, a la que sumará trajes de Tolimán; de Santiago Mexquititlán y San Ildefonso, Amealco, así como el tradicional traje de las “inditas”, de Corregidora; la vestimenta de tehuana de Pinal de Amoles; el traje de guare, de Michoacán; la vestimenta de china poblana, y el traje de yalalag, Oaxaca.

“El proyecto ‘Preservar y difundir la indumentaria tradicional mexicana’ tiene como finalidad incrementar la colección con trajes de diferentes estados del país para sensibilizar a la población a favor de la cultura y la tradición, creando nuevos registros para que existan vestigios –materiales e inmateriales– a través de la vestimenta, ya que representa un elemento con mucho peso para la identidad humana”, detalla.

Por su papel en la promoción de la danza y la riqueza cultural que lo rodea, Ortiz ha recibido premios estatales, nacionales e internacionales como el reconocimiento por dedicar su vida al fortalecimiento del patrimonio cultural intangible de México “CIOFF”, entregado en 2015 por el Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales y Artes Folklóricos –asociado oficialmente a la UNESCO–, y en 2017 el Cedart “Ignacio M. De las Casas” nombró al salón de Folklor: “José Alfredo Ortiz Quiroz”.

Rubén Maya, Génesis de un artista

Aunque su carrera dentro de las artes inició luego de migrar a la Ciudad de México, Rubén Maya reconoce que fueron los paisajes de su terruño los que le permitieron desarrollar la sensibilidad que todavía hoy posee.

Originario de La Joya, una localidad al sur del municipio de Huimilpan, el artista recuerda que en un principio quería ser geógrafo... o actor, aunque para lo segundo siempre fue muy tímido, dice entre risas.

La elección de su vocación fue influenciada, más adelante, por la fotógrafa Ana Casas Broda, junto a quien cursó la carrera de artes visuales en la Escuela Nacional de las Artes Plásticas de la UNAM.

Desde entonces, el autor de “Andanzas de luz pensamiento II”, “Génesis del silencio”, “Sueños de conciencia”, “Novenario cósmico” y “Columna de espejos” se ha movido entre el arte instalación, la pintura y el grabado, y centrado su mirada en los campos de la filosofía, el psicoanálisis, la psicología y el mundo sociocultural.

Foto: Cortesía | Rubén Maya

Entre sus temas destaca la pasión prehispánica, las mutaciones y el sincretismo religioso dentro de ellas; el apocalipsis y los paisajes metafísicos; la locura y la demencia, así como la parte oscura de la personalidad; tema en el que ha circunscrito su trabajo los último años.

“Me encuentro interesado en el concepto junguiano de la parte oscura de la personalidad (...) Ante lo que pasa en el mundo, incluso por la misma pandemia, emergen miedos, ansiedades, soledades; sensaciones y emociones que nos hacen replantear el sentido de vida y el regreso a la naturaleza”, explica.

A lo largo de su carrera, Maya ha realizado 80 exposiciones individuales y más de 200 muestras colectivas en México y otros países. Entre sus exhibiciones individuales sobresalen “De tu luz mi luz”, en la Feria de Arte Contemporáneo MACO, Ciudad de México; “Allegory of mutability”, en Noruega; “Regresiones de lo aparente”, en Francia y “Act of silence”, en la Jane Amstrong Gallery, Holland, de Estados Unidos.

Ha sido beneficiado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y obtenido el primer lugar en la VI y IX Bienal Nacional Diego Rivera (1992 y 2001) y en la VI Bienal interamericana de Grafika (2006). Primer lugar también en la Bienal Nacional de Grafica 1989, así como en el X Encuentro Nacional de Arte Joven 1990 y en I Bienal Nacional J.C. Orozco 1991.

Jordi Boldó, proximidad y lejanía

En su serie “Proximidad y lejanía” (2018) Jordi Boldó plantea: “¿cómo nos marca el lugar donde nacemos; la cercanía o la lejanía de las personas que amamos?“, una pregunta que, en el contexto de la pandemia, cobra verdadera vigencia ante la distancia social que se ha tenido que marcar para evitar la propagación del Covid-19.

Con más de 30 colecciones, el también escritor de “Despistes” (2016), “La memoria de las cosas" (2013) y “Panlocus” (1998) ha expuesto en México y otros países como Venezuela, Colombia, Chile, Estados Unidos, Brasil, España, Francia e Inglaterra.

Foto: Cortesía | Esmeralda Torres

Aunque nació en Barcelona, España, es mexicano nacionalizado y lleva mucho tiempo radicando en Querétaro, sin embargo, su pintura es de otro lugar; “proviene del informalismo catalán y explora en la tradición del expresionismo abstracto norteamericano de mediados de siglo, así como en la de algunos artistas mexicanos de la generación hoy denominada de “Ruptura”. Su obra es esencialmente pictórica, al margen de modas o tendencias, y a medio camino entre la abstracción y la figuración”, se lee en su página oficial.

El artista ha sido reconocido también con varios premios como la Presea Germán Patiño Díaz y el premio Alejandrina a la Creación Artística 1998 / Segundo premio de adquisición, Universidad Autónoma de Querétaro.

Se ha desempeñado también como jurado en diversos concursos y ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de 2000 a 2015. Actualmente dedica parte de su tiempo a escribir, a la promoción cultural y a la enseñanza de la pintura.

Lili Wuotto, Sol y Luna y el ciclo del arte

“Es un apoyo que nos va a ayudar muchísimo, sobre todo en este tiempo tan difícil que hemos pasado”, dice Lili Wuotto cuando habla acerca del Premio Estatal de la Cultura y de su compañía teatral, fundada por ella hace 23 años.

Mientras echa un vistazo a su teatro, una casona antigua de muros anchos que ha permanecido vacía y en silencio desde que cerró sus puertas en marzo por la contingencia sanitaria, dice que parece que el lugar llora.

Con esa misma poesía que caracteriza a sus palabras, la artista pinta. Sobre las paredes del recinto cuelgan algunos de sus últimos cuadros, que ha traído poco a poco al espacio, para agregarle color. En las escenas hay niños, dulces y juguetes típicos de México. Afirma que es una manera en la que busca difundir y promover las artesanías mexicanas.

En entrevista, Lili cuenta que pinta desde los 12 años, y aunque su formación ha sido más bien autodidacta, asevera que por sus venas corre arte e inspiración.

Foto: Yolanda Longino | Diario de Querétaro

Sobrina nieta del afamado paisajista mexicano José María Velasco, Wuotto pertenece a una familia de artistas entre escultores, pintores, actores, cantantes y músicos.

Esta cercanía con el arte la animó a crear su propio espacio artístico en la entidad; una plataforma cultural a la que denominó Sol y Luna, y a la que asignó la misión de cumplir un ciclo creativo: “en el día la alegría de los talleres, y en la noche de los espectáculos”.

Pensada originalmente como galería y lugar de bohemias, pronto se volvió escenario de obras teatrales y conciertos, presentándose en su foro –antes ubicado en Ángela Peralta, 19– artistas locales como Gustavo Lastra, Manuel Alcocer y Mexicanto.

Con el tiempo, la compañía destacó entre las demás por sus obras históricas, como “La Corregidora en tiempos de sospecha y muerte”, “Fuego de gloria, conspirando por la libertad”, “El sitio”, “Chucho el roto en nombre del pueblo”, “1917, el renacer de una nación” y “¿Soy cabrona?, soy mujer en re-volución”; mismas que han reunido hasta a 35 artistas en escena, cuando se han vuelto itinerantes.

“Tenemos 23 años con este teatro. Y aún con altas y bajas siempre hemos salido adelante. Por mucha voluntad que tuviéramos o deseos de hacer teatro, sin nuestros actores no lo habríamos logrado. Es como un reloj sin una manecilla, no funciona... nosotros somos una familia”, expresa la también gestora cultural, quien asegura que el premio ha llegado a su teatro como un tanque de oxígeno.

En medio de la pandemia por Covid-19 y de la paralización de las actividades artísticas y culturales, el gremio ha hecho de todo para resistir la adversidad: desde recaudar fondos a través de plataformas crowdfunding, dar funciones por internet e impartir talleres virtuales, hasta organizar subastas en la web y mudanzas hacia espacios con rentas más accesibles.

Ante este contexto, y con el objetivo de fortalecer y mantener viva la cultura en el estado frente a la crisis sanitaria, la Secretaría de Cultura de Querétaro decidió adelantar la convocatoria para el programa Apoyarte 2020, en la que fue repartida una bolsa de 3.5 millones de pesos entre 107 creadores de diferentes disciplinas.

De tal manera los artistas plásticos Jordi Boldó y Rubén Maya; la fundadora de la compañía teatral Sol y Luna, Lili Wuotto, y el bailarín, coreógrafo y director del Ballet Costumbrista de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), José Alfredo Ortiz, fueron acreedores al Premio Estatal de Cultura 2020, recibiendo cada uno un reconocimiento de 100 mil pesos por sus más de 20 años de trayectoria artística.

“Si volviese a nacer pediría ser el mismo y en lo mismo”, José Alfredo Ortiz

Nacido en el seno de una familia queretana, José Alfredo Ortiz recuerda que desde pequeño habitó en él la inquietud por la danza:“yo quería ser director, tener un ballet, girar por todas partes...”

Movido por este deseo, el fundador y actual director del Ballet Costumbrista de la Facultad de Bellas Artes de la UAQ, realizó sus estudios como profesor en danza folklórica en el Instituto Nacional de Bellas Artes, y posteriormente adquirió el título de instructor de educación artística en la Escuela Normal del Estado Corregidora de Querétaro, así como una licenciatura en Danza Folklórica en la Institución de Educación Artística Calmecac.

Con más de 50 años de trayectoria como bailarín, coreógrafo y docente, el artista afirma que aunque ha sido sinuoso ese camino “si volviese a nacer pediría ser el mismo y en lo mismo”. Y es que para el profesor, la danza y su agrupación han sido como la vida misma.

“Ahí hemos dejado los años, el desgaste de rodillas, (...) y no ha sido solo enseñar a bailar, sino a amar mucho, a ser educados, corteses, atentos, porque no se trata de crear bailarines, sino de crear seres humanos para un mejor futuro”.

A la par de su labor formativa, Ortiz cuenta que en 1971 comenzó a investigar la indumentaria tradicional que caracteriza a las diferentes danzas en el estado.

Foto: Yolanda Longino | Diario de Querétar

“Todo empezó porque me daba tristeza que dijeran: Querétaro no tiene folclor, no tiene indumentaria propia... gracias a Dios me tocó a mí dar a conocer que Querétaro sí tiene”, dice con orgullo, y comparte que hasta el momento cuenta con una colección de 100 piezas de diferentes lugares del estado y de todo el país.

Como gestor cultural e investigador de las danzas, Ortiz se ha dedicado a difundir la historia y la cultura detrás de las telas y tejidos de las vestimentas tradicionales, buscando en ese mismo camino fomentar la identidad cultural y la valoración del trabajo de los artesanos.

Como resultado de estas pesquisas, ha organizado ponencias, pasarelas y exhibiciones, y adelanta que con el Premio Estatal de Cultura dará lugar a una nueva, a la que sumará trajes de Tolimán; de Santiago Mexquititlán y San Ildefonso, Amealco, así como el tradicional traje de las “inditas”, de Corregidora; la vestimenta de tehuana de Pinal de Amoles; el traje de guare, de Michoacán; la vestimenta de china poblana, y el traje de yalalag, Oaxaca.

“El proyecto ‘Preservar y difundir la indumentaria tradicional mexicana’ tiene como finalidad incrementar la colección con trajes de diferentes estados del país para sensibilizar a la población a favor de la cultura y la tradición, creando nuevos registros para que existan vestigios –materiales e inmateriales– a través de la vestimenta, ya que representa un elemento con mucho peso para la identidad humana”, detalla.

Por su papel en la promoción de la danza y la riqueza cultural que lo rodea, Ortiz ha recibido premios estatales, nacionales e internacionales como el reconocimiento por dedicar su vida al fortalecimiento del patrimonio cultural intangible de México “CIOFF”, entregado en 2015 por el Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales y Artes Folklóricos –asociado oficialmente a la UNESCO–, y en 2017 el Cedart “Ignacio M. De las Casas” nombró al salón de Folklor: “José Alfredo Ortiz Quiroz”.

Rubén Maya, Génesis de un artista

Aunque su carrera dentro de las artes inició luego de migrar a la Ciudad de México, Rubén Maya reconoce que fueron los paisajes de su terruño los que le permitieron desarrollar la sensibilidad que todavía hoy posee.

Originario de La Joya, una localidad al sur del municipio de Huimilpan, el artista recuerda que en un principio quería ser geógrafo... o actor, aunque para lo segundo siempre fue muy tímido, dice entre risas.

La elección de su vocación fue influenciada, más adelante, por la fotógrafa Ana Casas Broda, junto a quien cursó la carrera de artes visuales en la Escuela Nacional de las Artes Plásticas de la UNAM.

Desde entonces, el autor de “Andanzas de luz pensamiento II”, “Génesis del silencio”, “Sueños de conciencia”, “Novenario cósmico” y “Columna de espejos” se ha movido entre el arte instalación, la pintura y el grabado, y centrado su mirada en los campos de la filosofía, el psicoanálisis, la psicología y el mundo sociocultural.

Foto: Cortesía | Rubén Maya

Entre sus temas destaca la pasión prehispánica, las mutaciones y el sincretismo religioso dentro de ellas; el apocalipsis y los paisajes metafísicos; la locura y la demencia, así como la parte oscura de la personalidad; tema en el que ha circunscrito su trabajo los último años.

“Me encuentro interesado en el concepto junguiano de la parte oscura de la personalidad (...) Ante lo que pasa en el mundo, incluso por la misma pandemia, emergen miedos, ansiedades, soledades; sensaciones y emociones que nos hacen replantear el sentido de vida y el regreso a la naturaleza”, explica.

A lo largo de su carrera, Maya ha realizado 80 exposiciones individuales y más de 200 muestras colectivas en México y otros países. Entre sus exhibiciones individuales sobresalen “De tu luz mi luz”, en la Feria de Arte Contemporáneo MACO, Ciudad de México; “Allegory of mutability”, en Noruega; “Regresiones de lo aparente”, en Francia y “Act of silence”, en la Jane Amstrong Gallery, Holland, de Estados Unidos.

Ha sido beneficiado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y obtenido el primer lugar en la VI y IX Bienal Nacional Diego Rivera (1992 y 2001) y en la VI Bienal interamericana de Grafika (2006). Primer lugar también en la Bienal Nacional de Grafica 1989, así como en el X Encuentro Nacional de Arte Joven 1990 y en I Bienal Nacional J.C. Orozco 1991.

Jordi Boldó, proximidad y lejanía

En su serie “Proximidad y lejanía” (2018) Jordi Boldó plantea: “¿cómo nos marca el lugar donde nacemos; la cercanía o la lejanía de las personas que amamos?“, una pregunta que, en el contexto de la pandemia, cobra verdadera vigencia ante la distancia social que se ha tenido que marcar para evitar la propagación del Covid-19.

Con más de 30 colecciones, el también escritor de “Despistes” (2016), “La memoria de las cosas" (2013) y “Panlocus” (1998) ha expuesto en México y otros países como Venezuela, Colombia, Chile, Estados Unidos, Brasil, España, Francia e Inglaterra.

Foto: Cortesía | Esmeralda Torres

Aunque nació en Barcelona, España, es mexicano nacionalizado y lleva mucho tiempo radicando en Querétaro, sin embargo, su pintura es de otro lugar; “proviene del informalismo catalán y explora en la tradición del expresionismo abstracto norteamericano de mediados de siglo, así como en la de algunos artistas mexicanos de la generación hoy denominada de “Ruptura”. Su obra es esencialmente pictórica, al margen de modas o tendencias, y a medio camino entre la abstracción y la figuración”, se lee en su página oficial.

El artista ha sido reconocido también con varios premios como la Presea Germán Patiño Díaz y el premio Alejandrina a la Creación Artística 1998 / Segundo premio de adquisición, Universidad Autónoma de Querétaro.

Se ha desempeñado también como jurado en diversos concursos y ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de 2000 a 2015. Actualmente dedica parte de su tiempo a escribir, a la promoción cultural y a la enseñanza de la pintura.

Lili Wuotto, Sol y Luna y el ciclo del arte

“Es un apoyo que nos va a ayudar muchísimo, sobre todo en este tiempo tan difícil que hemos pasado”, dice Lili Wuotto cuando habla acerca del Premio Estatal de la Cultura y de su compañía teatral, fundada por ella hace 23 años.

Mientras echa un vistazo a su teatro, una casona antigua de muros anchos que ha permanecido vacía y en silencio desde que cerró sus puertas en marzo por la contingencia sanitaria, dice que parece que el lugar llora.

Con esa misma poesía que caracteriza a sus palabras, la artista pinta. Sobre las paredes del recinto cuelgan algunos de sus últimos cuadros, que ha traído poco a poco al espacio, para agregarle color. En las escenas hay niños, dulces y juguetes típicos de México. Afirma que es una manera en la que busca difundir y promover las artesanías mexicanas.

En entrevista, Lili cuenta que pinta desde los 12 años, y aunque su formación ha sido más bien autodidacta, asevera que por sus venas corre arte e inspiración.

Foto: Yolanda Longino | Diario de Querétaro

Sobrina nieta del afamado paisajista mexicano José María Velasco, Wuotto pertenece a una familia de artistas entre escultores, pintores, actores, cantantes y músicos.

Esta cercanía con el arte la animó a crear su propio espacio artístico en la entidad; una plataforma cultural a la que denominó Sol y Luna, y a la que asignó la misión de cumplir un ciclo creativo: “en el día la alegría de los talleres, y en la noche de los espectáculos”.

Pensada originalmente como galería y lugar de bohemias, pronto se volvió escenario de obras teatrales y conciertos, presentándose en su foro –antes ubicado en Ángela Peralta, 19– artistas locales como Gustavo Lastra, Manuel Alcocer y Mexicanto.

Con el tiempo, la compañía destacó entre las demás por sus obras históricas, como “La Corregidora en tiempos de sospecha y muerte”, “Fuego de gloria, conspirando por la libertad”, “El sitio”, “Chucho el roto en nombre del pueblo”, “1917, el renacer de una nación” y “¿Soy cabrona?, soy mujer en re-volución”; mismas que han reunido hasta a 35 artistas en escena, cuando se han vuelto itinerantes.

“Tenemos 23 años con este teatro. Y aún con altas y bajas siempre hemos salido adelante. Por mucha voluntad que tuviéramos o deseos de hacer teatro, sin nuestros actores no lo habríamos logrado. Es como un reloj sin una manecilla, no funciona... nosotros somos una familia”, expresa la también gestora cultural, quien asegura que el premio ha llegado a su teatro como un tanque de oxígeno.

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