/ miércoles 18 de mayo de 2022

Un nuevo colectivo feminista de hacedoras de teatro nace en Querétaro

Punto al que lo lea

A principios del mes de abril del 2022, algunas creadoras escénicas decidimos reunirnos para hablar. Necesitábamos encontrarnos y descubrir las similitudes ideológicas que nos enlazaban, enunciar los miedos que limitaban nuestro pleno desarrollo artístico y compartir nuestro profundo amor por el teatro. La reunión inicial resultó ser catártica y emocionante: liberadas del yugo masculino, que suele obligarnos a portar caretas, hablamos con franqueza y empatía; nos reímos, sin restarle seriedad a los temas difíciles que abordamos; compartimos experiencias y nos hicimos preguntas complejas acerca del lugar extrañamente marginal al que hemos sido relegadas las mujeres en el teatro mexicano.

Se pusieron sobre la mesa hechos constatables, como que la dirección escénica ha sido dominada principalmente por los hombres, que las actrices se ven obligadas a aceptar humillaciones y ultrajes por miedo a ser rechazadas y que los agresores amedrentan a sus víctimas al hacerles creer que, si los denuncian, sobrevendrá para ellas la ruina profesional. El recuento histórico de nuestra situación permitió que salieran a relucir vivencias personales dolorosas. Fue entonces cuando surgió la idea de conformar un colectivo que nos brindara un espacio de apoyo mutuo y de colaboración artística permanente. Optamos por emprender dos acciones iniciales concretas: la escritura de una carta de denuncia en la que aparecieran los nombres de nuestros principales agresores y la organización de un festival teatral en el que pudiéramos trabajar juntas, de manera horizontal y colaborativa.

Hoy compartimos con ustedes esa carta que nos propusimos escribir, hilvanada a partir de experiencias personales que permanecieron en el silencio demasiado tiempo. Con el afán de detener la violencia misógina que se ejerce en nuestro ámbito laboral, hemos hecho llegar la carta a varias instancias culturales estatales y federales; pero nos parece importante también hacer de conocimiento público nuestra causa, puesto que los cambios sociales trascendentes requieren de la voluntad colectiva de los ciudadanos. Además, las hacedoras de teatro trabajamos para usted, espectadora o espectador, porque sabemos que gracias a usted podemos contar ficciones que revelan verdades ocultas e imaginar nuevas realidades. Esa es la fuerza del teatro, ese es su poder: la comunidad abierta, pensante y empática que es capaz de cambiar el rumbo de la Historia después de soñar sobre la escena pequeños mundos alternativos.

Se pusieron sobre la mesa hechos constatables, como que la dirección escénica ha sido dominada principalmente por los hombres, que las actrices se ven obligadas a aceptar humillaciones y ultrajes por miedo a ser rechazadas y que los agresores amedrentan a sus víctimas al hacerles creer que, si los denuncian, sobrevendrá para ellas la ruina profesional.


Santiago de Querétaro, 12 de mayo del 2022


CARTA ABIERTA DIRIGIDA A LAS AUTORIDADES

CULTURALES Y ARTÍSTICAS DE LA REPÚBLICA MEXICANA


Esta es una carta que las artistas teatrales queretanas consideramos necesaria y urgente. Después de soportar reiterados y constantes abusos por parte de ciertos miembros de nuestra comunidad local, decidimos unirnos para levantar la voz y evidenciar la violencia que hemos padecido en nuestro entorno laboral. Acordamos, después de callar durante años por miedo o cautela, compartir entre nosotras, y ahora con ustedes, testimonios que resultan profundamente dolorosos y humillantes.

Consideramos que las autoridades culturales de nuestro país deben estar enteradas de que, durante el desarrollo de proyectos teatrales que han sido producidos con recursos públicos, dos directores radicados en Querétaro y uno radicado en Aguascalientes atentaron contra la integridad física y psicológica de varias de nosotras. Con el objetivo de conferirle a este comunicado la seriedad y confiabilidad que merece, decidimos enfocarnos en los abusos cometidos en el ámbito laboral escénico, puesto que estos detalles ominosos deberían completar la información curricular de los involucrados. Al someter a dictamen nuevos proyectos, las personas cuyos nombres se expondrán mediante este escrito compartirán en sus respectivos dossiers el material referente a las puestas en escena en las que, ocultamente, cometieron actos deplorables que no podemos permitir que sigan ocurriendo. Por supuesto, en esos dossiers, los creadores consignarán únicamente sus méritos; es nuestra responsabilidad revelar sus faltas.

Nuestro principal interés al exponer el recuento de estos gravosos sucesos es poner un alto definitivo a la cómoda impunidad de la que gozan personas que, no conformes con haber sobajado a un gran número de colegas femeninas, se jactan de habernos amedrentado y silenciado con amenazas. Reiteramos la necesidad de que las autoridades entiendan la importancia que para nosotras tiene esta carta colectiva, puesto que no ha sido nada fácil encontrar el valor y la entereza suficientes como para enunciar, compartir y señalar públicamente historias que nos llenan de rabia y de vergüenza. Agradeceremos la lectura atenta de estas líneas y celebraremos que se les brinde a nuestros testimonios el debido seguimiento para que, en la medida de lo posible, al revisar los proyectos artísticos de las personas aquí expuestas, se considere como fidedigna la información curricular complementaria que ofrecemos.

En relación a Leonardo Cabrera, actor y director queretano egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, asentamos que en cinco proyectos teatrales que gozaron de apoyos públicos estatales y federales, así como en un taller de formación actoral impartido por Tomás Rojas, se acercó a sus compañeras de forma intrusiva y lasciva, a pesar de que ellas manifestaron expresamente la incomodidad que esto les producía. Durante las presentaciones, ensayos y sesiones de entrenamiento aprovechaba cualquier oportunidad para abrazarlas y tocar sus partes íntimas, cuestión por la cual fue invitado a abandonar un montaje auspiciado por el FONCA, bajo la convocatoria de apoyo a grupos independientes México en Escena.

Con respecto a Uriel Bravo, nos permitimos hacer de su conocimiento que diez personas aseveran haber sido seriamente agraviadas por este director y actor al que se le han otorgado recursos provenientes de la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro y de la Secretaría Municipal de Cultura de Querétaro. Las acciones ofensivas cometidas por el señor Bravo son absolutamente degradantes; dada la delicada y violenta naturaleza de los muchos embates en los que incurrió, procuraremos, por respeto a las víctimas, no entrar en detalles ilustrativos ni específicos de cada ataque, pero pedimos que se considere el gran número de ultrajes que permanecen impunes y no han recibido la atención que las autoridades culturales deben dar a quienes han mantenido, de forma constante, conductas patológicamente misóginas durante su desempeño profesional. Uriel Bravo ha abusado de varias mujeres de muy diversas maneras: ha humillado públicamente a creadoras de distintas disciplinas, ha bromeado hirientemente acerca de la edad y de las características físicas de sus compañeras de trabajo, ha retenido el dinero que les correspondía a las artistas que concibieron proyectos de los que él se benefició económicamente. Una de las cuestiones que nos parece más compleja y terrible es que el señor Bravo ha sido señalado como agresor sexual por varias artistas teatrales. Y sigue impune. Imparte clases a menores de edad, situación que resulta preocupante. Muchas de nosotras hemos sido hostigadas, violentadas y forzadas por Uriel Bravo, por lo que quisiéramos pedir a las autoridades que consideren la posibilidad de no seguir beneficiando a alguien que ha aprovechado los recursos públicos para desarrollar proyectos en los que ha cometido acciones absolutamente condenables.

Acerca de José Concepción Macías, maestro que imparte clases en la Licenciatura en Actuación de la Universidad de las Artes en Aguascalientes, declaramos que una de nuestras compañeras, actualmente radicada en Querétaro, sufrió, a sus 23 años de edad, el hostigamiento constante de quien debía comportarse como guía y referente profesional. El maestro abrazó lascivamente a la compañera en reiteradas ocasiones, la besó sin su consentimiento y la tocó indebidamente durante encuentros que debían ser estrictamente académicos.

Sabemos que algunos de los hechos aquí descritos se consideran como delictivos, por lo que es posible que surja la duda de por qué las víctimas, hasta este momento, no han denunciado ante el Ministerio Público los casos de acoso y ataque sexual. A esto quisiéramos responder que, además de que los agresores han amenazado directamente a las mujeres a las que han atacado, varias de ellas han dudado de que el sistema legal de este país pueda apoyarlas debidamente. De sobra es sabido que a muchas mujeres víctimas de violencia se les somete a procesos largos y desgastantes en los que se les responsabiliza por haberse expuesto a las agresiones o se les solicita que presenten más pruebas de las necesarias. Esta clase de dificultades acaban por convencer a las agraviadas de que es inútil exigir justicia. Creemos que, al remitir esta carta ante las autoridades culturales, estamos sentando un precedente para que las artistas que se han sido víctimas de esta clase de delitos, mismos que no prescriben, se sientan respaldadas y acompañadas. Consideramos que el primer paso debe ser sensibilizar a la sociedad civil y a las personas que ocupan cargos de importancia pública, puesto que es la colectividad ciudadana la que puede ejercer presión sobre el sistema jurídico. La ley debe empezar a responder de manera más ética y contundente ante las demandas feministas.

En caso de que las autoridades culturales a quienes se dirige esta carta requieran que las denunciantes compartan material curricular comprobatorio que demuestre la colaboración artística que sostuvieron con los tres hombres aquí señalados, estamos en plena disposición de ofrecer programas de mano, videos y fotografías que avalen la relación profesional de los agresores con sus víctimas. Las fechas están debidamente documentadas, así como los apoyos que no fueron ejercidos debidamente por los creadores mencionados.

El movimiento feminista actual adquirirá fuerza y reconocimiento en la medida en la que nuestras voces sean tomadas en cuenta. Somos parte de una oleada que, tanto en el mundo como en nuestro país, está generando cambios significativos. Las artistas teatrales abajo firmantes hemos conformado un colectivo que se ha inspirado en la enorme valentía de millones de mujeres que en fechas recientes han revivido las demandas de nuestras antecesoras históricas. Nuestra lucha ha sido constante y hoy, más que nunca, está buscando materializarse en acciones concretas y organizadas. Las añejas estructuras de poder se están cimbrando y deberán ser sustituidas por formas de interacción justas, equitativas y respetuosas. Las mujeres hemos soportado demasiados abusos a lo largo de la historia y las creadoras escénicas, quienes trabajamos con el cuerpo y la imaginación, hemos sido vulneradas y tratadas como objetos de deseo carentes de capacidades intelectuales. Somos actrices, directoras, dramaturgas, iluminadoras, escenógrafas, artistas capaces de crear ficciones evocadoras igualmente valiosas que las de nuestros colegas masculinos; deseamos cambiar los imaginarios contando nuevas historias que revelen nuestra perspectiva, misma que ha permanecido en las sombras, tras bambalinas, por demasiado tiempo.

Sabemos que las autoridades culturales se están mostrando sensibles y empáticas ante estos temas tan complejos, por lo que agradecemos de antemano la atención con la que, con toda seguridad, usted ha leído esta carta.

Cabe destacar que, además de las artistas teatrales queretanas, algunas mujeres de la entidad, externas a la comunidad escénica, se han interesado en nuestra causa. Ese interés nos ha brindado más fuerza a las víctimas y le ha infundido valentía a nuestro colectivo. Deseamos que nunca más las mujeres callen por miedo, que los agresores sepan que hemos decidido unirnos, apoyarnos y acompañarnos para acabar con la solitaria vulnerabilidad que nos mantenía al margen de nuestros derechos. Comunicar esto a usted, a ustedes, es nuestro derecho y nuestra responsabilidad.

Quedamos atentas para aclarar cualquier punto aquí tratado y para proporcionar información adicional que pueda ser de utilidad al momento de evaluar a profundidad cada uno de los casos que aquí se esbozan.

Atentamente,

LABIOS SUPERIORES

Colectivo de mujeres queretanas hacedoras de teatro


C.c.p. Centro Cultural Helénico.
C.c.p. Coordinación Nacional de Teatro.
C.c.p. Centro Nacional de las Artes.
C.c.p. Comité de Ética y Prevención de Conflictos de Interés de la Secretaría de Cultura.
C.c.p. Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro.
C.c.p. Secretaría de Cultura Municipal de Querétaro.
C.c.p. Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro.

A principios del mes de abril del 2022, algunas creadoras escénicas decidimos reunirnos para hablar. Necesitábamos encontrarnos y descubrir las similitudes ideológicas que nos enlazaban, enunciar los miedos que limitaban nuestro pleno desarrollo artístico y compartir nuestro profundo amor por el teatro. La reunión inicial resultó ser catártica y emocionante: liberadas del yugo masculino, que suele obligarnos a portar caretas, hablamos con franqueza y empatía; nos reímos, sin restarle seriedad a los temas difíciles que abordamos; compartimos experiencias y nos hicimos preguntas complejas acerca del lugar extrañamente marginal al que hemos sido relegadas las mujeres en el teatro mexicano.

Se pusieron sobre la mesa hechos constatables, como que la dirección escénica ha sido dominada principalmente por los hombres, que las actrices se ven obligadas a aceptar humillaciones y ultrajes por miedo a ser rechazadas y que los agresores amedrentan a sus víctimas al hacerles creer que, si los denuncian, sobrevendrá para ellas la ruina profesional. El recuento histórico de nuestra situación permitió que salieran a relucir vivencias personales dolorosas. Fue entonces cuando surgió la idea de conformar un colectivo que nos brindara un espacio de apoyo mutuo y de colaboración artística permanente. Optamos por emprender dos acciones iniciales concretas: la escritura de una carta de denuncia en la que aparecieran los nombres de nuestros principales agresores y la organización de un festival teatral en el que pudiéramos trabajar juntas, de manera horizontal y colaborativa.

Hoy compartimos con ustedes esa carta que nos propusimos escribir, hilvanada a partir de experiencias personales que permanecieron en el silencio demasiado tiempo. Con el afán de detener la violencia misógina que se ejerce en nuestro ámbito laboral, hemos hecho llegar la carta a varias instancias culturales estatales y federales; pero nos parece importante también hacer de conocimiento público nuestra causa, puesto que los cambios sociales trascendentes requieren de la voluntad colectiva de los ciudadanos. Además, las hacedoras de teatro trabajamos para usted, espectadora o espectador, porque sabemos que gracias a usted podemos contar ficciones que revelan verdades ocultas e imaginar nuevas realidades. Esa es la fuerza del teatro, ese es su poder: la comunidad abierta, pensante y empática que es capaz de cambiar el rumbo de la Historia después de soñar sobre la escena pequeños mundos alternativos.

Se pusieron sobre la mesa hechos constatables, como que la dirección escénica ha sido dominada principalmente por los hombres, que las actrices se ven obligadas a aceptar humillaciones y ultrajes por miedo a ser rechazadas y que los agresores amedrentan a sus víctimas al hacerles creer que, si los denuncian, sobrevendrá para ellas la ruina profesional.


Santiago de Querétaro, 12 de mayo del 2022


CARTA ABIERTA DIRIGIDA A LAS AUTORIDADES

CULTURALES Y ARTÍSTICAS DE LA REPÚBLICA MEXICANA


Esta es una carta que las artistas teatrales queretanas consideramos necesaria y urgente. Después de soportar reiterados y constantes abusos por parte de ciertos miembros de nuestra comunidad local, decidimos unirnos para levantar la voz y evidenciar la violencia que hemos padecido en nuestro entorno laboral. Acordamos, después de callar durante años por miedo o cautela, compartir entre nosotras, y ahora con ustedes, testimonios que resultan profundamente dolorosos y humillantes.

Consideramos que las autoridades culturales de nuestro país deben estar enteradas de que, durante el desarrollo de proyectos teatrales que han sido producidos con recursos públicos, dos directores radicados en Querétaro y uno radicado en Aguascalientes atentaron contra la integridad física y psicológica de varias de nosotras. Con el objetivo de conferirle a este comunicado la seriedad y confiabilidad que merece, decidimos enfocarnos en los abusos cometidos en el ámbito laboral escénico, puesto que estos detalles ominosos deberían completar la información curricular de los involucrados. Al someter a dictamen nuevos proyectos, las personas cuyos nombres se expondrán mediante este escrito compartirán en sus respectivos dossiers el material referente a las puestas en escena en las que, ocultamente, cometieron actos deplorables que no podemos permitir que sigan ocurriendo. Por supuesto, en esos dossiers, los creadores consignarán únicamente sus méritos; es nuestra responsabilidad revelar sus faltas.

Nuestro principal interés al exponer el recuento de estos gravosos sucesos es poner un alto definitivo a la cómoda impunidad de la que gozan personas que, no conformes con haber sobajado a un gran número de colegas femeninas, se jactan de habernos amedrentado y silenciado con amenazas. Reiteramos la necesidad de que las autoridades entiendan la importancia que para nosotras tiene esta carta colectiva, puesto que no ha sido nada fácil encontrar el valor y la entereza suficientes como para enunciar, compartir y señalar públicamente historias que nos llenan de rabia y de vergüenza. Agradeceremos la lectura atenta de estas líneas y celebraremos que se les brinde a nuestros testimonios el debido seguimiento para que, en la medida de lo posible, al revisar los proyectos artísticos de las personas aquí expuestas, se considere como fidedigna la información curricular complementaria que ofrecemos.

En relación a Leonardo Cabrera, actor y director queretano egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, asentamos que en cinco proyectos teatrales que gozaron de apoyos públicos estatales y federales, así como en un taller de formación actoral impartido por Tomás Rojas, se acercó a sus compañeras de forma intrusiva y lasciva, a pesar de que ellas manifestaron expresamente la incomodidad que esto les producía. Durante las presentaciones, ensayos y sesiones de entrenamiento aprovechaba cualquier oportunidad para abrazarlas y tocar sus partes íntimas, cuestión por la cual fue invitado a abandonar un montaje auspiciado por el FONCA, bajo la convocatoria de apoyo a grupos independientes México en Escena.

Con respecto a Uriel Bravo, nos permitimos hacer de su conocimiento que diez personas aseveran haber sido seriamente agraviadas por este director y actor al que se le han otorgado recursos provenientes de la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro y de la Secretaría Municipal de Cultura de Querétaro. Las acciones ofensivas cometidas por el señor Bravo son absolutamente degradantes; dada la delicada y violenta naturaleza de los muchos embates en los que incurrió, procuraremos, por respeto a las víctimas, no entrar en detalles ilustrativos ni específicos de cada ataque, pero pedimos que se considere el gran número de ultrajes que permanecen impunes y no han recibido la atención que las autoridades culturales deben dar a quienes han mantenido, de forma constante, conductas patológicamente misóginas durante su desempeño profesional. Uriel Bravo ha abusado de varias mujeres de muy diversas maneras: ha humillado públicamente a creadoras de distintas disciplinas, ha bromeado hirientemente acerca de la edad y de las características físicas de sus compañeras de trabajo, ha retenido el dinero que les correspondía a las artistas que concibieron proyectos de los que él se benefició económicamente. Una de las cuestiones que nos parece más compleja y terrible es que el señor Bravo ha sido señalado como agresor sexual por varias artistas teatrales. Y sigue impune. Imparte clases a menores de edad, situación que resulta preocupante. Muchas de nosotras hemos sido hostigadas, violentadas y forzadas por Uriel Bravo, por lo que quisiéramos pedir a las autoridades que consideren la posibilidad de no seguir beneficiando a alguien que ha aprovechado los recursos públicos para desarrollar proyectos en los que ha cometido acciones absolutamente condenables.

Acerca de José Concepción Macías, maestro que imparte clases en la Licenciatura en Actuación de la Universidad de las Artes en Aguascalientes, declaramos que una de nuestras compañeras, actualmente radicada en Querétaro, sufrió, a sus 23 años de edad, el hostigamiento constante de quien debía comportarse como guía y referente profesional. El maestro abrazó lascivamente a la compañera en reiteradas ocasiones, la besó sin su consentimiento y la tocó indebidamente durante encuentros que debían ser estrictamente académicos.

Sabemos que algunos de los hechos aquí descritos se consideran como delictivos, por lo que es posible que surja la duda de por qué las víctimas, hasta este momento, no han denunciado ante el Ministerio Público los casos de acoso y ataque sexual. A esto quisiéramos responder que, además de que los agresores han amenazado directamente a las mujeres a las que han atacado, varias de ellas han dudado de que el sistema legal de este país pueda apoyarlas debidamente. De sobra es sabido que a muchas mujeres víctimas de violencia se les somete a procesos largos y desgastantes en los que se les responsabiliza por haberse expuesto a las agresiones o se les solicita que presenten más pruebas de las necesarias. Esta clase de dificultades acaban por convencer a las agraviadas de que es inútil exigir justicia. Creemos que, al remitir esta carta ante las autoridades culturales, estamos sentando un precedente para que las artistas que se han sido víctimas de esta clase de delitos, mismos que no prescriben, se sientan respaldadas y acompañadas. Consideramos que el primer paso debe ser sensibilizar a la sociedad civil y a las personas que ocupan cargos de importancia pública, puesto que es la colectividad ciudadana la que puede ejercer presión sobre el sistema jurídico. La ley debe empezar a responder de manera más ética y contundente ante las demandas feministas.

En caso de que las autoridades culturales a quienes se dirige esta carta requieran que las denunciantes compartan material curricular comprobatorio que demuestre la colaboración artística que sostuvieron con los tres hombres aquí señalados, estamos en plena disposición de ofrecer programas de mano, videos y fotografías que avalen la relación profesional de los agresores con sus víctimas. Las fechas están debidamente documentadas, así como los apoyos que no fueron ejercidos debidamente por los creadores mencionados.

El movimiento feminista actual adquirirá fuerza y reconocimiento en la medida en la que nuestras voces sean tomadas en cuenta. Somos parte de una oleada que, tanto en el mundo como en nuestro país, está generando cambios significativos. Las artistas teatrales abajo firmantes hemos conformado un colectivo que se ha inspirado en la enorme valentía de millones de mujeres que en fechas recientes han revivido las demandas de nuestras antecesoras históricas. Nuestra lucha ha sido constante y hoy, más que nunca, está buscando materializarse en acciones concretas y organizadas. Las añejas estructuras de poder se están cimbrando y deberán ser sustituidas por formas de interacción justas, equitativas y respetuosas. Las mujeres hemos soportado demasiados abusos a lo largo de la historia y las creadoras escénicas, quienes trabajamos con el cuerpo y la imaginación, hemos sido vulneradas y tratadas como objetos de deseo carentes de capacidades intelectuales. Somos actrices, directoras, dramaturgas, iluminadoras, escenógrafas, artistas capaces de crear ficciones evocadoras igualmente valiosas que las de nuestros colegas masculinos; deseamos cambiar los imaginarios contando nuevas historias que revelen nuestra perspectiva, misma que ha permanecido en las sombras, tras bambalinas, por demasiado tiempo.

Sabemos que las autoridades culturales se están mostrando sensibles y empáticas ante estos temas tan complejos, por lo que agradecemos de antemano la atención con la que, con toda seguridad, usted ha leído esta carta.

Cabe destacar que, además de las artistas teatrales queretanas, algunas mujeres de la entidad, externas a la comunidad escénica, se han interesado en nuestra causa. Ese interés nos ha brindado más fuerza a las víctimas y le ha infundido valentía a nuestro colectivo. Deseamos que nunca más las mujeres callen por miedo, que los agresores sepan que hemos decidido unirnos, apoyarnos y acompañarnos para acabar con la solitaria vulnerabilidad que nos mantenía al margen de nuestros derechos. Comunicar esto a usted, a ustedes, es nuestro derecho y nuestra responsabilidad.

Quedamos atentas para aclarar cualquier punto aquí tratado y para proporcionar información adicional que pueda ser de utilidad al momento de evaluar a profundidad cada uno de los casos que aquí se esbozan.

Atentamente,

LABIOS SUPERIORES

Colectivo de mujeres queretanas hacedoras de teatro


C.c.p. Centro Cultural Helénico.
C.c.p. Coordinación Nacional de Teatro.
C.c.p. Centro Nacional de las Artes.
C.c.p. Comité de Ética y Prevención de Conflictos de Interés de la Secretaría de Cultura.
C.c.p. Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro.
C.c.p. Secretaría de Cultura Municipal de Querétaro.
C.c.p. Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro.

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