/ miércoles 27 de octubre de 2021

“Twerking” sacude prejuicios en Querétaro

De baile prohibido a estilo transgresor, esta expresión se abre paso en la ciudad como una plataforma que permite a las mujeres apropiarse de su cuerpo y dar un giro a su sexualidad

Cada vez es más común encontrar en YouTube y TikTok a mujeres de todas las edades moviendo los glúteos, muslos y caderas hasta el piso frente a la cámara. Sus movimientos, retadores y sensuales, van acompañados a veces por una que otra acrobacia muy al estilo del break dance.

Esta forma peculiar de bailar se trata del “Twerking”, un estilo que emergió a finales de los ochentas en Estados Unidos, y que hoy se ha extendido por todo el mundo gracias a las redes sociales y a artistas como Miley Cirus, Billi Elish, Jennifer López y Beyoncé.

Pese a los prejuicios y estereotipos que le rodean, cada vez es más común que se practique en academias de baile y por colectivos de mujeres que la promueven como una estrategia para el empoderamiento femenino.

En esta oleada de “sacudidas y meneos” Querétaro no se ha quedado atrás; recientemente la ciudad fue sede de una “CompeTwerk” en la que se reunieron mujeres que lo practican a nivel local.

Más que un movimiento de “nalgas”

Sophia Chesterfield e Itzel Guzmán llevan tres años bailando twerk en el estado. Cuando empezaron recuerdan que poco se hablaba del tema en Querétaro, y tenían que hacer largos desplazamientos para aprender la técnica en la ciudad.

Su práctica las hizo descubrir que “no se trataba solo de mover las nalgas” y que hacerlo implicaba sacudirse de los prejuicios y estereotipos que rodean a este estilo de baile catalogado por muchos como “prohibido” y “vulgar”.

“No es muy aceptado, todavía se piensa que es vulgar porque es un arte que exhibe la sensualidad de las mujeres, eso es lo que nos mantiene un poco atrás en comparación de otras danzas como el Pole Dance (…) Creo que todas las que hemos practicado twerk hemos sufrido de discriminación, incluso nosotras mismas sentimos pena al decir que lo bailamos”, dice Chesterfield. Muchas mujeres han tenido que aprenderlo a escondidas de sus familias, parejas e incluso, de sus compañeros de trabajo; sin embargo, Itzel asevera que pocas son las que ceden ante las dificultades y siguen asistiendo a las sesiones. Lo que comienza como un simple pasatiempo, se ha convertido en una profesión para muchas, quienes actualmente buscan enseñarles a otras; como es el caso de Itzel y Sophia, quienes además de conformar el colectivo Bootygang, y de promover la práctica en una academia, gestionan la página de Facebook Twerk Querétaro para informar a las internautas sobre dónde aprender la técnica, conseguir aditamentos y encontrarse con otras exponentes.

Foto: Donna Oliveros | Diario de Querétaro

Hace un año, el colectivo decidió impulsar la primera CompeTwerk, en el estado como una estrategia de cohesión entre todas las exponentes locales, y como una posibilidad de abrir paso a esta expresión en la pista, pues “por los mismos prejuicios, no tenemos donde bailar de manera pública y segura; donde las twerkeras se sientan cómodas bailando y como quieran.”, lamenta Itzel.

Su segunda edición tuvo lugar hace un par de semanas en un centro nocturno de Querétaro, donde twerkeras compitieron en grupo y a nivel individual.

“Esperamos que al hacer esto más público, la sociedad pueda aceptarlo.

Para que las personas conozcan que no solo se trata de mover el trasero, sino que es una expresión artística”, asiente Sophia.

Espacio de empoderamiento

No es extraño que algunas colectivas feministas se hayan apropiado del twerk para enfatizar consignas como “este cuerpo es mío y yo decido” . Y es que, de acuerdo con las twerkeras, el estilo de baile les ha permitido reapropiarse de su sexualidad, así como plantar cara a la mirada masculina y a la hipersexualización de sus cuerpos.

Para Chesterfield, el rechazo social que hay hacia esta expresión, como hacia las mujeres que lo practican, es la prueba de que el twerking también es capaz de mover estructuras e ideologías.

“Nos apropiamos de nuestra sexualidad y sensualidad, y luego la llevamos a lo público para nosotras”, asevera.

Además, agrega que su práctica ha generado un espacio de encuentro para mujeres de todas las edades y contextos socioculturales: “Muchas usan el espacio también para hablar de lo que ocurre en casa y en su día a día, aquí nos acompañamos, y aunque empezamos tímidas, con el paso de las semanas todas venimos y la rompemos hasta el piso”, dice entre risas Itzel.

¿Quiénes pueden practicarlo?

“Todo tipo de personas pueden practicar twerk… hasta los hombres”, y para todos los cuerpos, afirma Itzel. Y es que contrario a lo que se sabe, el twerking también es un buen ejercicio para el acondicionamiento físico.

“Te permite conocer el control que tienes de tu cuerpo y la fuerza que vas construyendo con tus movimiento (…) Es un ejercicio muy completo que implica tanto la parte cardiovascular, de resistencia y generar mucha fuerza tanto en piernas como en brazos. Es un arte que es coreográfico, pero también acrobático, entonces es una combinación de ambas partes”, asevera Chesterfield, quien por ello recomienda que debe aprenderse con profesionales para evitar lesiones.

Foto: Donna Oliveros | Diario de Querétaro

Pero… y ¿qué es el Twerk?

De acuerdo con las artistas, la palabra “Twerking” es resultado de la combinación de “twist” (girar) y “break” (romper) como una alegoría a la combinación de movimientos pélvicos y de cadera, afirma Itzel. De acuerdo con Sophia, el movimiento inició a finales de los ochenta, cuando comunidades afroamericanas de Estados Unidos, empezaron a fusionar elementos de su cultura con la música electrónica.

“Podríamos decir que el twerk es relativamente nuevo entre las danzas urbanas, que sigue perfeccionando su técnica y tratando de ganar su lugar dentro del ambiente dancístico. Lo podemos poner al nivel de los Bboys en el breaking del hip hop; son expresiones que nacen en la urbe y de la unión, en este caso de chicas”, agrega Sophia.

EN CORTO

  • Se rastrea su nacimiento a finales de los años ochenta en Estados Unidos.
  • Tiene influencias del dancehall, la cultura hip hop y se encuentran variaciones de la técnica en el “perreo”
  • De acuerdo con el Oxford English Dictionary, el “Twerking” es un término de la cultura popular producto de la fusión “twist” (torsión) y “jerk” (movimiento rápido).
  • Su práctica se ha extendido principalmente por Latinoamérica.

Cada vez es más común encontrar en YouTube y TikTok a mujeres de todas las edades moviendo los glúteos, muslos y caderas hasta el piso frente a la cámara. Sus movimientos, retadores y sensuales, van acompañados a veces por una que otra acrobacia muy al estilo del break dance.

Esta forma peculiar de bailar se trata del “Twerking”, un estilo que emergió a finales de los ochentas en Estados Unidos, y que hoy se ha extendido por todo el mundo gracias a las redes sociales y a artistas como Miley Cirus, Billi Elish, Jennifer López y Beyoncé.

Pese a los prejuicios y estereotipos que le rodean, cada vez es más común que se practique en academias de baile y por colectivos de mujeres que la promueven como una estrategia para el empoderamiento femenino.

En esta oleada de “sacudidas y meneos” Querétaro no se ha quedado atrás; recientemente la ciudad fue sede de una “CompeTwerk” en la que se reunieron mujeres que lo practican a nivel local.

Más que un movimiento de “nalgas”

Sophia Chesterfield e Itzel Guzmán llevan tres años bailando twerk en el estado. Cuando empezaron recuerdan que poco se hablaba del tema en Querétaro, y tenían que hacer largos desplazamientos para aprender la técnica en la ciudad.

Su práctica las hizo descubrir que “no se trataba solo de mover las nalgas” y que hacerlo implicaba sacudirse de los prejuicios y estereotipos que rodean a este estilo de baile catalogado por muchos como “prohibido” y “vulgar”.

“No es muy aceptado, todavía se piensa que es vulgar porque es un arte que exhibe la sensualidad de las mujeres, eso es lo que nos mantiene un poco atrás en comparación de otras danzas como el Pole Dance (…) Creo que todas las que hemos practicado twerk hemos sufrido de discriminación, incluso nosotras mismas sentimos pena al decir que lo bailamos”, dice Chesterfield. Muchas mujeres han tenido que aprenderlo a escondidas de sus familias, parejas e incluso, de sus compañeros de trabajo; sin embargo, Itzel asevera que pocas son las que ceden ante las dificultades y siguen asistiendo a las sesiones. Lo que comienza como un simple pasatiempo, se ha convertido en una profesión para muchas, quienes actualmente buscan enseñarles a otras; como es el caso de Itzel y Sophia, quienes además de conformar el colectivo Bootygang, y de promover la práctica en una academia, gestionan la página de Facebook Twerk Querétaro para informar a las internautas sobre dónde aprender la técnica, conseguir aditamentos y encontrarse con otras exponentes.

Foto: Donna Oliveros | Diario de Querétaro

Hace un año, el colectivo decidió impulsar la primera CompeTwerk, en el estado como una estrategia de cohesión entre todas las exponentes locales, y como una posibilidad de abrir paso a esta expresión en la pista, pues “por los mismos prejuicios, no tenemos donde bailar de manera pública y segura; donde las twerkeras se sientan cómodas bailando y como quieran.”, lamenta Itzel.

Su segunda edición tuvo lugar hace un par de semanas en un centro nocturno de Querétaro, donde twerkeras compitieron en grupo y a nivel individual.

“Esperamos que al hacer esto más público, la sociedad pueda aceptarlo.

Para que las personas conozcan que no solo se trata de mover el trasero, sino que es una expresión artística”, asiente Sophia.

Espacio de empoderamiento

No es extraño que algunas colectivas feministas se hayan apropiado del twerk para enfatizar consignas como “este cuerpo es mío y yo decido” . Y es que, de acuerdo con las twerkeras, el estilo de baile les ha permitido reapropiarse de su sexualidad, así como plantar cara a la mirada masculina y a la hipersexualización de sus cuerpos.

Para Chesterfield, el rechazo social que hay hacia esta expresión, como hacia las mujeres que lo practican, es la prueba de que el twerking también es capaz de mover estructuras e ideologías.

“Nos apropiamos de nuestra sexualidad y sensualidad, y luego la llevamos a lo público para nosotras”, asevera.

Además, agrega que su práctica ha generado un espacio de encuentro para mujeres de todas las edades y contextos socioculturales: “Muchas usan el espacio también para hablar de lo que ocurre en casa y en su día a día, aquí nos acompañamos, y aunque empezamos tímidas, con el paso de las semanas todas venimos y la rompemos hasta el piso”, dice entre risas Itzel.

¿Quiénes pueden practicarlo?

“Todo tipo de personas pueden practicar twerk… hasta los hombres”, y para todos los cuerpos, afirma Itzel. Y es que contrario a lo que se sabe, el twerking también es un buen ejercicio para el acondicionamiento físico.

“Te permite conocer el control que tienes de tu cuerpo y la fuerza que vas construyendo con tus movimiento (…) Es un ejercicio muy completo que implica tanto la parte cardiovascular, de resistencia y generar mucha fuerza tanto en piernas como en brazos. Es un arte que es coreográfico, pero también acrobático, entonces es una combinación de ambas partes”, asevera Chesterfield, quien por ello recomienda que debe aprenderse con profesionales para evitar lesiones.

Foto: Donna Oliveros | Diario de Querétaro

Pero… y ¿qué es el Twerk?

De acuerdo con las artistas, la palabra “Twerking” es resultado de la combinación de “twist” (girar) y “break” (romper) como una alegoría a la combinación de movimientos pélvicos y de cadera, afirma Itzel. De acuerdo con Sophia, el movimiento inició a finales de los ochenta, cuando comunidades afroamericanas de Estados Unidos, empezaron a fusionar elementos de su cultura con la música electrónica.

“Podríamos decir que el twerk es relativamente nuevo entre las danzas urbanas, que sigue perfeccionando su técnica y tratando de ganar su lugar dentro del ambiente dancístico. Lo podemos poner al nivel de los Bboys en el breaking del hip hop; son expresiones que nacen en la urbe y de la unión, en este caso de chicas”, agrega Sophia.

EN CORTO

  • Se rastrea su nacimiento a finales de los años ochenta en Estados Unidos.
  • Tiene influencias del dancehall, la cultura hip hop y se encuentran variaciones de la técnica en el “perreo”
  • De acuerdo con el Oxford English Dictionary, el “Twerking” es un término de la cultura popular producto de la fusión “twist” (torsión) y “jerk” (movimiento rápido).
  • Su práctica se ha extendido principalmente por Latinoamérica.

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