/ miércoles 5 de agosto de 2020

Vampiros energéticos I

Vitral

Hay malos sueños para aquellos que duermen imprudentemente.

Drácula, de Bram Stoker

¿Por qué en las películas de vampiros, éstos casi siempre deben ser guapos? Se entiende el interés comercial, y que también es muy difícil que el público acepte otros estereotipos de los que es muy difícil salir, pero… Y no es el cine solamente el que los crea bellos, este recurso es muy antiguo y se ha utilizado desde hace siglos en la literatura y otras artes hasta la fecha. El galán en una novela casi siempre debe ser guapo, y la princesa, la heroína, igual. Es una idealización y no sólo un prototipo vulgar o comercial, sino que está relacionado, incluso, hasta con los anhelos más profundos de supervivencia, con las posibilidades del cuerpo para reproducirse y generar vida sana y seres inteligentes. De ahí que el cine, y no sólo el comercial, sino hasta el llamado cine de arte, recurran a un sinfín de estereotipos, entre ellos el del vampiro galán, atractivo, seductor.

Ahora bien, lo interesante sería ver qué pasaría con un vampiro que estuviera fuera de los cánones oficiales de belleza, fuera de los estereotipos. Desde el aspecto comercial sería difícil justificarlo, pero desde la perspectiva narrativa, novelesca, pudiera concebirse algo parecido, por ejemplo, al Jorobado de Nuestra Señora de París, o a Nosferatu. Éste último, no siendo precisamente un galán, es el personaje central de diversos relatos y películas. La clave está, como se nota en el diseño de estos dos personajes, en darles un toque extraordinariamente humano.

El vampiro es la exaltación del narcisismo, del yo llevado a una de sus más altas y negativas esferas. Al vampiro no le importa ni cómo ni dónde, simplemente quiere y necesita sangre para vivir, y la conseguirá como sea y a costa de quien sea. Es un aspecto que también representa al ególatra supremo, al Narciso, que sólo piensa en él, sin que importen los medios para lograr sus objetivos.

Pero los vampiros saben que no basta con ser bellos, para su ego debe ser lamentable que siempre se les asocie a las ratas, la peste, y que tengan en los crucifijos a sus más grandes oponentes. De la Cruz del cristianismo deben cuidarse en extremo. Quizá una de las enseñanzas más profundas de las historias de vampiros sea que no basta con la belleza física, es mucho más importante, y pesa mucho más en la vida, la belleza interior, la del ser, la del alma, la de los sentimientos, la del corazón. Los vampiros, ya sean feos o guapos, están asociados a lo inhumano, a la maldad, lo perverso, lo oscuro. La noche forma parte de la dialéctica de la vida, noche y día, día y noche, pero en el caso de los vampiros también puede representar el inconsciente, esa zona oscura en donde Sigmund Freud suponía se albergaban reprimidas las más bajas pasiones. Y si muchas veces el estado consciente del ser humano no es conocido ni por él mismo, el inconsciente menos. Los relatos de vampiros vendrían a ser la proyección de todos esos anhelos oscuros que habitan en mayor o menor grado en todos los seres humanos, de todas esas bajas pasiones que pueden ir desde cuestiones pequeñas, hasta bajísimas pasiones innombrables.

Foto | EFE

Otra de las grandes angustias del ser humano es la cuestión de la muerte. Los vampiros representan el anhelo de inmortalidad que han padecido muchos seres humanos desde tiempos inmemoriales. Y es la sangre, ese líquido vital que da vida a todo el cuerpo, que lo nutre, la sustancia más preciada que puede dar vida eterna a los vampiros. Desde antiguo, diversos cultos sagrados han supuesto que ofrendar sangre a sus dioses les traerá beneficios como buenas cosechas o protección ante las desventuras. Para los vampiros no queda más que matar gente para conseguir sangre, aunque también pueden beber sangre de animales, tal como se practicaba entre humanos de diversos cultos sagrados en donde se bebía la sangre de diversos animales. Ya después, en cultos más evolucionados, el vino pasó a simbolizar la sangre, como es el caso del cristianismo católico, en donde el vino representa la sangre derramada por Cristo Jesús, y es bebida en una ceremonia especial, la misa, para acceder plenamente al reino de Dios. La vida eterna se alcanza por medio de las buenas obras y de la comunión.

En el caso del vampirismo, la vida eterna se alcanza, pero de manera oscura, a partir de chupar la sangre de humanos vivos, un robo literalmente, y a partir de hacer el mal a otros. Quizá sea por eso que personas como la célebre escritora de temas vampíricos, Anne Rice, haya abandonado el tema para convertirse primero en fiel devota del catolicismo, y después, en seguidora de un cristianismo más puro, según sus propias palabras.

Pero los vampiros no son eternos, tienen que luchar para sobrevivir, y siempre tienen que andar a las vivas. Son poderosos, pero también tienen enemigos muy fuertes que generalmente son aliados del poder de la Cruz y de lo que se concibe en occidente como Dios. Andan a salto de mata.

El tema de la sangre da lugar a diversas interpretaciones en donde unos la beben directamente, otros le dan un carácter simbólico, y otros de plano la evitan y la prohíben estrictamente, como en algunas derivaciones cristianas tipo los Testigos de Jehová, que prefieren morir antes que permitir les apliquen una transfusión de sangre. Asimismo, judíos y Testigos de Jehová no comen nada que contenga sangre.

El recurso fundamental de un vampiro como Lestat de Lioncourt (Tom Cruise) en la película Entrevista con el vampiro, es la egolatría absoluta, el Yo por encima de lo que sea, la consecución de sus deseos a costa de quien sea. El género de vampiros es la máxima representación de la egolatría. Soy yo, mis intereses, después yo, luego yo, y si queda algo, yo. ¿Y quién en la vida social humana estaría dispuesto a cuestionar su egolatría? Prácticamente nadie. Quizá, excepcionalmente, algunos iniciados en filosofías como el humanismo, el budismo, el cristianismo, los sufíes, pero aún entre éstas es algo difícil de alcanzar. Lo interesante de Entrevista con el vampiro es que se trata de vampiros muy semejantes a los humanos, tienen sentimientos, ira, deseos, frustraciones, arrepentimiento, miedo, alegría, cinismo y eso los muestra como muy cercanos a los humanos.


https://escritosdealfonsofrancotiscareno.blogspot.com

Hay malos sueños para aquellos que duermen imprudentemente.

Drácula, de Bram Stoker

¿Por qué en las películas de vampiros, éstos casi siempre deben ser guapos? Se entiende el interés comercial, y que también es muy difícil que el público acepte otros estereotipos de los que es muy difícil salir, pero… Y no es el cine solamente el que los crea bellos, este recurso es muy antiguo y se ha utilizado desde hace siglos en la literatura y otras artes hasta la fecha. El galán en una novela casi siempre debe ser guapo, y la princesa, la heroína, igual. Es una idealización y no sólo un prototipo vulgar o comercial, sino que está relacionado, incluso, hasta con los anhelos más profundos de supervivencia, con las posibilidades del cuerpo para reproducirse y generar vida sana y seres inteligentes. De ahí que el cine, y no sólo el comercial, sino hasta el llamado cine de arte, recurran a un sinfín de estereotipos, entre ellos el del vampiro galán, atractivo, seductor.

Ahora bien, lo interesante sería ver qué pasaría con un vampiro que estuviera fuera de los cánones oficiales de belleza, fuera de los estereotipos. Desde el aspecto comercial sería difícil justificarlo, pero desde la perspectiva narrativa, novelesca, pudiera concebirse algo parecido, por ejemplo, al Jorobado de Nuestra Señora de París, o a Nosferatu. Éste último, no siendo precisamente un galán, es el personaje central de diversos relatos y películas. La clave está, como se nota en el diseño de estos dos personajes, en darles un toque extraordinariamente humano.

El vampiro es la exaltación del narcisismo, del yo llevado a una de sus más altas y negativas esferas. Al vampiro no le importa ni cómo ni dónde, simplemente quiere y necesita sangre para vivir, y la conseguirá como sea y a costa de quien sea. Es un aspecto que también representa al ególatra supremo, al Narciso, que sólo piensa en él, sin que importen los medios para lograr sus objetivos.

Pero los vampiros saben que no basta con ser bellos, para su ego debe ser lamentable que siempre se les asocie a las ratas, la peste, y que tengan en los crucifijos a sus más grandes oponentes. De la Cruz del cristianismo deben cuidarse en extremo. Quizá una de las enseñanzas más profundas de las historias de vampiros sea que no basta con la belleza física, es mucho más importante, y pesa mucho más en la vida, la belleza interior, la del ser, la del alma, la de los sentimientos, la del corazón. Los vampiros, ya sean feos o guapos, están asociados a lo inhumano, a la maldad, lo perverso, lo oscuro. La noche forma parte de la dialéctica de la vida, noche y día, día y noche, pero en el caso de los vampiros también puede representar el inconsciente, esa zona oscura en donde Sigmund Freud suponía se albergaban reprimidas las más bajas pasiones. Y si muchas veces el estado consciente del ser humano no es conocido ni por él mismo, el inconsciente menos. Los relatos de vampiros vendrían a ser la proyección de todos esos anhelos oscuros que habitan en mayor o menor grado en todos los seres humanos, de todas esas bajas pasiones que pueden ir desde cuestiones pequeñas, hasta bajísimas pasiones innombrables.

Foto | EFE

Otra de las grandes angustias del ser humano es la cuestión de la muerte. Los vampiros representan el anhelo de inmortalidad que han padecido muchos seres humanos desde tiempos inmemoriales. Y es la sangre, ese líquido vital que da vida a todo el cuerpo, que lo nutre, la sustancia más preciada que puede dar vida eterna a los vampiros. Desde antiguo, diversos cultos sagrados han supuesto que ofrendar sangre a sus dioses les traerá beneficios como buenas cosechas o protección ante las desventuras. Para los vampiros no queda más que matar gente para conseguir sangre, aunque también pueden beber sangre de animales, tal como se practicaba entre humanos de diversos cultos sagrados en donde se bebía la sangre de diversos animales. Ya después, en cultos más evolucionados, el vino pasó a simbolizar la sangre, como es el caso del cristianismo católico, en donde el vino representa la sangre derramada por Cristo Jesús, y es bebida en una ceremonia especial, la misa, para acceder plenamente al reino de Dios. La vida eterna se alcanza por medio de las buenas obras y de la comunión.

En el caso del vampirismo, la vida eterna se alcanza, pero de manera oscura, a partir de chupar la sangre de humanos vivos, un robo literalmente, y a partir de hacer el mal a otros. Quizá sea por eso que personas como la célebre escritora de temas vampíricos, Anne Rice, haya abandonado el tema para convertirse primero en fiel devota del catolicismo, y después, en seguidora de un cristianismo más puro, según sus propias palabras.

Pero los vampiros no son eternos, tienen que luchar para sobrevivir, y siempre tienen que andar a las vivas. Son poderosos, pero también tienen enemigos muy fuertes que generalmente son aliados del poder de la Cruz y de lo que se concibe en occidente como Dios. Andan a salto de mata.

El tema de la sangre da lugar a diversas interpretaciones en donde unos la beben directamente, otros le dan un carácter simbólico, y otros de plano la evitan y la prohíben estrictamente, como en algunas derivaciones cristianas tipo los Testigos de Jehová, que prefieren morir antes que permitir les apliquen una transfusión de sangre. Asimismo, judíos y Testigos de Jehová no comen nada que contenga sangre.

El recurso fundamental de un vampiro como Lestat de Lioncourt (Tom Cruise) en la película Entrevista con el vampiro, es la egolatría absoluta, el Yo por encima de lo que sea, la consecución de sus deseos a costa de quien sea. El género de vampiros es la máxima representación de la egolatría. Soy yo, mis intereses, después yo, luego yo, y si queda algo, yo. ¿Y quién en la vida social humana estaría dispuesto a cuestionar su egolatría? Prácticamente nadie. Quizá, excepcionalmente, algunos iniciados en filosofías como el humanismo, el budismo, el cristianismo, los sufíes, pero aún entre éstas es algo difícil de alcanzar. Lo interesante de Entrevista con el vampiro es que se trata de vampiros muy semejantes a los humanos, tienen sentimientos, ira, deseos, frustraciones, arrepentimiento, miedo, alegría, cinismo y eso los muestra como muy cercanos a los humanos.


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