/ sábado 27 de enero de 2018

Avanzan obesidad y diabetes en 7 de 10

En Querétaro, siete de cada diez personas sufren sobrepeso u obesidad y de estas al menos tres tienen problemas serios que ya han derivado en enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes e hipertensión, padecimientos que son las dos principales causas de muerte en México y que en unos años podría convertirse en una situación económica insostenible, señaló el especialista en medicina familiar y director de la UMF número 13 del IMSS, Oscar Pérez Ramírez.

En entrevista, advirtió que la relación directa del sobrepeso y la obesidad es la hipertensión y la diabetes, enfermedades en las que tan sólo el Instituto Mexicano del Seguro Social destina el 60 por ciento de sus consultas y llega a costar entre nueve y 450 mil pesos al año por paciente.

“No podemos medir de manera directa, pero sí indirectamente el costo de la obesidad en nuestro país y a nivel mundial y la relación directa del sobrepeso y obesidad es la diabetes y la hipertensión y haciendo un balance de los recursos en salud más del 60 por ciento se está destinando a este tipo de enfermedades que entre más pasa el tiempo son más complejas, y entre más complejas son más caras”, apuntó el especialista.

Explicó que mientras un paciente con diabetes sin complicaciones eroga alrededor de nueve mil pesos entre tratamientos y atenciones médicas, otro que presenta dificultades como insuficiencia renal llega a costar 450 mil pesos, diferencia abismal que podría complicar la seguridad social del país.

“La realidad es que de acuerdo a la Federación Internacional de Diabetes, en el 2015 nosotros rebasamos los 300 millones de pacientes diabéticos y el dinero no va alcanzar, el dinero para poder atender las necesidades de salud, en este momento el instituto tiene la solvencia y capacidad de hacerlo, no lo sabemos en un buen rato porque los costos se están elevando de manera exponencial y es algo que debemos tomar en cuenta porque los pacientes se están enfermando”, aseveró el especialista.

De acuerdo con cifras de la Federación Internacional de Diabetes, si bien en México la prevalencia de la enfermedad es del 10 por ciento a nivel nacional, existe un 10 por ciento más que no saben que la padecen, esto ante lo asintomático del padecimiento.

En este contexto, Pérez Ramírez abundó que en el caso de Querétaro el 9.1 por ciento de personas padecen diabetes, sin embargo, también existe esa misma proporción de pacientes que no saben que están enfermos, “porque no se sienten mal, sólo hay cambios en su cuerpo que en ocasiones son imperceptibles”.

COMER ES UN PLACER

“Para mí la comida era el único medio que servía para sentirme feliz”, comenta Laura, quien llegó a pesar 130 kilos y que tras ser diagnosticada con diabetes, decidió cambiar su estilo de vida y aprender a llevar una dieta más saludable.

Su historia no es diferente a muchas, desde pequeña su familia le enseñó que estar “gordito” era señal de salud y así creció, en un hogar donde las celebraciones, reuniones y las buenas y malas noticias, son acompañadas de una buena comida.

“La mejor cura para un mal es la comida, decía mi abuelita y así crecimos, con la idea de que comer era la manera de mantener unida a la familia”, afirmó Laura.

De acuerdo con Oscar Pérez Ramírez, las cifras de obesidad y sobrepeso que registra la entidad no está lejos de la media nacional y corresponden a una deficiente o mala alimentación que está vinculada con un complemento social, al ver la comida como un incentivo que genera placer y reúne a la familia.

“La parte de la alimentación el ser humano no sólo lo toma como para adquirir energías y nutrientes sino, con una connotación social y la realidad es que la connotación social es lo que genera la complejidad en el manejo de esta enfermedad porque es silenciosa, no da síntomas hasta que ya padeces algo más complejo”, destacó Pérez Ramírez.

El especialista detalló que químicamente el cuerpo de una persona con obesidad comienza a tener diferentes cambios que llegan a ser irreversibles, lejos de la parte estética; cambios a nivel hepático, cardiaco, cerebral y muscular, ya que el tejido graso es una glándula que produce hormonas que al tener en exceso genera situaciones de alerta en el organismo.

“Lo estético es lo menos importante, el tejido graso se sabe que es una glándula que produce hormonas, no sólo almacena grasa y la producción de hormonas tiene efectos en el cerebro, riñón, músculo, etcétera, y estar produciendo tantas hormonas durante tanto tiempo y tantos años de vida, el cuerpo genera cambios irreversibles, y esos cambios provoca que una persona se enferme de diabetes”, afirmó el especialista.

Ante esta situación, el Instituto ha generado una serie de estrategias preventivas y correctivas para contribuir a que sus derechohabientes comprendan la importancia de alimentarse adecuadamente, como en el caso de Laura, quien comprendió que la comida no debe ser usado como paliativo, sino como una manera de nutrir a su organismo.

Además del ya conocido “Chécate, mídete y muévete”, también cuenta con Nutrimss, estrategia en la que a través de una plática de dos horas, se le enseña al paciente lo que pasa en su organismo cuando sube de peso, las consecuencias de ello y la manera de combinar los alimentos para llevar una dieta balanceada.

En Querétaro, siete de cada diez personas sufren sobrepeso u obesidad y de estas al menos tres tienen problemas serios que ya han derivado en enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes e hipertensión, padecimientos que son las dos principales causas de muerte en México y que en unos años podría convertirse en una situación económica insostenible, señaló el especialista en medicina familiar y director de la UMF número 13 del IMSS, Oscar Pérez Ramírez.

En entrevista, advirtió que la relación directa del sobrepeso y la obesidad es la hipertensión y la diabetes, enfermedades en las que tan sólo el Instituto Mexicano del Seguro Social destina el 60 por ciento de sus consultas y llega a costar entre nueve y 450 mil pesos al año por paciente.

“No podemos medir de manera directa, pero sí indirectamente el costo de la obesidad en nuestro país y a nivel mundial y la relación directa del sobrepeso y obesidad es la diabetes y la hipertensión y haciendo un balance de los recursos en salud más del 60 por ciento se está destinando a este tipo de enfermedades que entre más pasa el tiempo son más complejas, y entre más complejas son más caras”, apuntó el especialista.

Explicó que mientras un paciente con diabetes sin complicaciones eroga alrededor de nueve mil pesos entre tratamientos y atenciones médicas, otro que presenta dificultades como insuficiencia renal llega a costar 450 mil pesos, diferencia abismal que podría complicar la seguridad social del país.

“La realidad es que de acuerdo a la Federación Internacional de Diabetes, en el 2015 nosotros rebasamos los 300 millones de pacientes diabéticos y el dinero no va alcanzar, el dinero para poder atender las necesidades de salud, en este momento el instituto tiene la solvencia y capacidad de hacerlo, no lo sabemos en un buen rato porque los costos se están elevando de manera exponencial y es algo que debemos tomar en cuenta porque los pacientes se están enfermando”, aseveró el especialista.

De acuerdo con cifras de la Federación Internacional de Diabetes, si bien en México la prevalencia de la enfermedad es del 10 por ciento a nivel nacional, existe un 10 por ciento más que no saben que la padecen, esto ante lo asintomático del padecimiento.

En este contexto, Pérez Ramírez abundó que en el caso de Querétaro el 9.1 por ciento de personas padecen diabetes, sin embargo, también existe esa misma proporción de pacientes que no saben que están enfermos, “porque no se sienten mal, sólo hay cambios en su cuerpo que en ocasiones son imperceptibles”.

COMER ES UN PLACER

“Para mí la comida era el único medio que servía para sentirme feliz”, comenta Laura, quien llegó a pesar 130 kilos y que tras ser diagnosticada con diabetes, decidió cambiar su estilo de vida y aprender a llevar una dieta más saludable.

Su historia no es diferente a muchas, desde pequeña su familia le enseñó que estar “gordito” era señal de salud y así creció, en un hogar donde las celebraciones, reuniones y las buenas y malas noticias, son acompañadas de una buena comida.

“La mejor cura para un mal es la comida, decía mi abuelita y así crecimos, con la idea de que comer era la manera de mantener unida a la familia”, afirmó Laura.

De acuerdo con Oscar Pérez Ramírez, las cifras de obesidad y sobrepeso que registra la entidad no está lejos de la media nacional y corresponden a una deficiente o mala alimentación que está vinculada con un complemento social, al ver la comida como un incentivo que genera placer y reúne a la familia.

“La parte de la alimentación el ser humano no sólo lo toma como para adquirir energías y nutrientes sino, con una connotación social y la realidad es que la connotación social es lo que genera la complejidad en el manejo de esta enfermedad porque es silenciosa, no da síntomas hasta que ya padeces algo más complejo”, destacó Pérez Ramírez.

El especialista detalló que químicamente el cuerpo de una persona con obesidad comienza a tener diferentes cambios que llegan a ser irreversibles, lejos de la parte estética; cambios a nivel hepático, cardiaco, cerebral y muscular, ya que el tejido graso es una glándula que produce hormonas que al tener en exceso genera situaciones de alerta en el organismo.

“Lo estético es lo menos importante, el tejido graso se sabe que es una glándula que produce hormonas, no sólo almacena grasa y la producción de hormonas tiene efectos en el cerebro, riñón, músculo, etcétera, y estar produciendo tantas hormonas durante tanto tiempo y tantos años de vida, el cuerpo genera cambios irreversibles, y esos cambios provoca que una persona se enferme de diabetes”, afirmó el especialista.

Ante esta situación, el Instituto ha generado una serie de estrategias preventivas y correctivas para contribuir a que sus derechohabientes comprendan la importancia de alimentarse adecuadamente, como en el caso de Laura, quien comprendió que la comida no debe ser usado como paliativo, sino como una manera de nutrir a su organismo.

Además del ya conocido “Chécate, mídete y muévete”, también cuenta con Nutrimss, estrategia en la que a través de una plática de dos horas, se le enseña al paciente lo que pasa en su organismo cuando sube de peso, las consecuencias de ello y la manera de combinar los alimentos para llevar una dieta balanceada.

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