/ sábado 9 de abril de 2022

Balnearios queretanos, echemos un clavado en la historia

Los lugares memorables que aún operan, los que ya no y los que viven en el recuerdo

Durante Semana Santa y en los periodos de calor los balnearios son lugar ideal para pasarla en familia o con los amigos; sitios que mucha gente recuerda al transcurrir los años, por los momentos vividos, y que en muchas ocasiones guardan una historia detrás o simplemente fueron abandonados para convertirse en ruinas y quedar en la memoria de las y los queretanos.

Alberca Leticia y la familia Trejo

"Cuando uno extraña un lugar, lo que realmente extraña es la época que corresponde a ese lugar; no se extrañan los sitios sino los tiempos", escribió el argentino universal Jorge Luis Borges. Pero para otro Jorge, de apellido Trejo, quizá no lo sea del todo, pues al final de cuentas son los lugares en donde ocurren las historias.

El mayor de los hermanos Trejo, don Jorge, fue el encargado la mayor parte del tiempo de la ahora recordada Alberca Leticia, un sitio familiar que inició aproximadamente en 1957, fundada por los señores Servando Trejo Sánchez, padre de don Jorge, y Gilberto Trejo Sánchez, mejor conocido por los queretanos de antaño como el "Mr. Trejo".

El territorio de Hércules, la Hermana República, durante muchos años fue una zona donde se sembraban frutales; fue en ese entonces en que los hermanos Trejo Sánchez decidieron utilizar una especie de pozo de agua para construir un tanque y con ello disfrutar del agua en épocas de calor, todos en familia.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

"Antes se tenía la noria donde mi papá comenzó a sacar agua y de ahí distribuía todas las huertas frutales por medio de canales. Antes no había casas. Luego bajó el nivel del agua por lo mismo de que comenzaron a crear pozos, cuando esto creció; después mi papá perforó un pozo (70 metros) y de ahí se extraía agua para la alberca", recordó don Jorge.

Añadió que el sitio tuvo tanto éxito que se llenaba y tenían que abrir las dos puertas, por avenida Emeterio González y del otro lado, donde hay un pequeño salón. "Uno de cada diez vecinos de Hércules contaba con automóvil", prosigue don Jorge, quien refirió que estas personas salían de la ciudad hacia la playa o balnearios aledaños, mientras que quienes no tenían modo económico alguno acudían de inmediato a la Alberca Leticia.

El sitio cerró en 1995 por razones personales para luego abrir en el año 2000, donde duró aproximadamente 15 años más hasta cerrar debido a los problemas que tuvieron con la Comisión Estatal de Aguas (CEA), quienes, a diferencia de hace 50 ó 60 años, no tenían el control de la zona, por lo que, con el crecimiento de urbanístico, todo requiere de trámites y permisos; sin embargo, actualmente don Servando Trejo cuenta con 98 años de edad y don Jorge tuvo algunas complicaciones de salud que los mantiene en resguardo.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

El Piojito, desde la Revolución

En la misma zona de Hércules, se encuentra otro sitio emblemático, el cual aún sigue vigente. Quizá sea el primer balneario de la historia y es que, a decir de Eduardo García, administrador del lugar, esta era una zona de aguas termales y manantiales donde venía Venustiano Carranza y sus tropas a relajarse y bañarse.

"Desde que tengo uso de razón es El Piojito y es que lo que nos cuentan los abuelos es que aquí venían Carranza y sus tropas a bañarse, y aquí dejaron sus piojos y todo eso, entonces por eso se nombró el Piojito", detalló el también vecino de Hércules, quien vivió la experiencia de esta alberca en su infancia.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

Este sitio fue construido por el militar hispano y conde de la Sierra Gorda, José de Escandón y de la Helguera, cuyo salón actualmente lleva este nombre, quien adquirió el terreno en 1736 y que fue utilizado para que los indígenas del pueblo de La Cañada se bañaran otorgando todos los lunes un peso al padre de la Iglesia, para costear los gastos de misa.

Fue durante 1916 cuando Carranza llegó a este lugar para bañarse, donde el entonces presidente también castigó las insubordinaciones de la región convirtiéndolo en un centro para el ejército constitucionalista, motivo por el que no era bien visto por los habitantes de esta zona en La Cañada.

Con el paso del tiempo se convirtió en un balneario propiamente hablando, donde miles de personas acudían no solo en épocas vacacionales, sino que era visitados por estudiantes al "echarse la gorda", trabajadores faltistas de las fábricas cercanas y por mujeres que iban a refrescar los pies y pasar una tarde, incluso motivo para enamorarse y encontrar a la pareja ideal. Actualmente reabrió sus puertas durante marzo del año en curso, luego de dos años sin servicio debido a la pandemia por Covid-19.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

María Teresa, de la opulencia a las ruinas

Durante 1965 el motel María Teresa fue la sensación del momento, anunciado en medios locales como una obra de infraestructura progresista, donde las clases sociales de alcurnia solían pasar parte de su visita a la ciudad de Querétaro, pues contaba con hasta 20 cuartos, una disco denominada La Iguana y un balneario.

Motel toda la semana, lugar de baile por las noches y balneario el fin de semana fueron las actividades de este sitio, que a decir del fallecido cronista de Querétaro, Andrés Garrido del Toral, los adinerados acudían dejando altas propinas a los encargados a cambio de su discreción, pues era parte de los sitios donde los acaudalados, ca–tólicos y fieles, hacían de las suyas en esa otra vida amorosa.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

Cerró con la muerte de los dueños y, aunque no se sabe a ciencia cierta el por qué de su abandono, se presume es por temas hereditarios, además de que, con el paso de los años, esta parte de la avenida Río Ayutla, es ahora una zona de tolerancia de sexoservicio y las ruinas del hotel sirven como refugio para personas en situación de calle o para consumo de sustancias nocivas.

Maleza, infraestructura caída, graffiti, escombros, gente durmiendo entre los ahora viejos cuartos que huelen a químicos y excremento, son los resultados del paso del tiempo, de que nada dura para siempre y que se pasa de la opulencia al descuido total; además de que en 2020 se encontró el cadáver de un joven de 25 años.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro


Durante Semana Santa y en los periodos de calor los balnearios son lugar ideal para pasarla en familia o con los amigos; sitios que mucha gente recuerda al transcurrir los años, por los momentos vividos, y que en muchas ocasiones guardan una historia detrás o simplemente fueron abandonados para convertirse en ruinas y quedar en la memoria de las y los queretanos.

Alberca Leticia y la familia Trejo

"Cuando uno extraña un lugar, lo que realmente extraña es la época que corresponde a ese lugar; no se extrañan los sitios sino los tiempos", escribió el argentino universal Jorge Luis Borges. Pero para otro Jorge, de apellido Trejo, quizá no lo sea del todo, pues al final de cuentas son los lugares en donde ocurren las historias.

El mayor de los hermanos Trejo, don Jorge, fue el encargado la mayor parte del tiempo de la ahora recordada Alberca Leticia, un sitio familiar que inició aproximadamente en 1957, fundada por los señores Servando Trejo Sánchez, padre de don Jorge, y Gilberto Trejo Sánchez, mejor conocido por los queretanos de antaño como el "Mr. Trejo".

El territorio de Hércules, la Hermana República, durante muchos años fue una zona donde se sembraban frutales; fue en ese entonces en que los hermanos Trejo Sánchez decidieron utilizar una especie de pozo de agua para construir un tanque y con ello disfrutar del agua en épocas de calor, todos en familia.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

"Antes se tenía la noria donde mi papá comenzó a sacar agua y de ahí distribuía todas las huertas frutales por medio de canales. Antes no había casas. Luego bajó el nivel del agua por lo mismo de que comenzaron a crear pozos, cuando esto creció; después mi papá perforó un pozo (70 metros) y de ahí se extraía agua para la alberca", recordó don Jorge.

Añadió que el sitio tuvo tanto éxito que se llenaba y tenían que abrir las dos puertas, por avenida Emeterio González y del otro lado, donde hay un pequeño salón. "Uno de cada diez vecinos de Hércules contaba con automóvil", prosigue don Jorge, quien refirió que estas personas salían de la ciudad hacia la playa o balnearios aledaños, mientras que quienes no tenían modo económico alguno acudían de inmediato a la Alberca Leticia.

El sitio cerró en 1995 por razones personales para luego abrir en el año 2000, donde duró aproximadamente 15 años más hasta cerrar debido a los problemas que tuvieron con la Comisión Estatal de Aguas (CEA), quienes, a diferencia de hace 50 ó 60 años, no tenían el control de la zona, por lo que, con el crecimiento de urbanístico, todo requiere de trámites y permisos; sin embargo, actualmente don Servando Trejo cuenta con 98 años de edad y don Jorge tuvo algunas complicaciones de salud que los mantiene en resguardo.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

El Piojito, desde la Revolución

En la misma zona de Hércules, se encuentra otro sitio emblemático, el cual aún sigue vigente. Quizá sea el primer balneario de la historia y es que, a decir de Eduardo García, administrador del lugar, esta era una zona de aguas termales y manantiales donde venía Venustiano Carranza y sus tropas a relajarse y bañarse.

"Desde que tengo uso de razón es El Piojito y es que lo que nos cuentan los abuelos es que aquí venían Carranza y sus tropas a bañarse, y aquí dejaron sus piojos y todo eso, entonces por eso se nombró el Piojito", detalló el también vecino de Hércules, quien vivió la experiencia de esta alberca en su infancia.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

Este sitio fue construido por el militar hispano y conde de la Sierra Gorda, José de Escandón y de la Helguera, cuyo salón actualmente lleva este nombre, quien adquirió el terreno en 1736 y que fue utilizado para que los indígenas del pueblo de La Cañada se bañaran otorgando todos los lunes un peso al padre de la Iglesia, para costear los gastos de misa.

Fue durante 1916 cuando Carranza llegó a este lugar para bañarse, donde el entonces presidente también castigó las insubordinaciones de la región convirtiéndolo en un centro para el ejército constitucionalista, motivo por el que no era bien visto por los habitantes de esta zona en La Cañada.

Con el paso del tiempo se convirtió en un balneario propiamente hablando, donde miles de personas acudían no solo en épocas vacacionales, sino que era visitados por estudiantes al "echarse la gorda", trabajadores faltistas de las fábricas cercanas y por mujeres que iban a refrescar los pies y pasar una tarde, incluso motivo para enamorarse y encontrar a la pareja ideal. Actualmente reabrió sus puertas durante marzo del año en curso, luego de dos años sin servicio debido a la pandemia por Covid-19.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

María Teresa, de la opulencia a las ruinas

Durante 1965 el motel María Teresa fue la sensación del momento, anunciado en medios locales como una obra de infraestructura progresista, donde las clases sociales de alcurnia solían pasar parte de su visita a la ciudad de Querétaro, pues contaba con hasta 20 cuartos, una disco denominada La Iguana y un balneario.

Motel toda la semana, lugar de baile por las noches y balneario el fin de semana fueron las actividades de este sitio, que a decir del fallecido cronista de Querétaro, Andrés Garrido del Toral, los adinerados acudían dejando altas propinas a los encargados a cambio de su discreción, pues era parte de los sitios donde los acaudalados, ca–tólicos y fieles, hacían de las suyas en esa otra vida amorosa.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro

Cerró con la muerte de los dueños y, aunque no se sabe a ciencia cierta el por qué de su abandono, se presume es por temas hereditarios, además de que, con el paso de los años, esta parte de la avenida Río Ayutla, es ahora una zona de tolerancia de sexoservicio y las ruinas del hotel sirven como refugio para personas en situación de calle o para consumo de sustancias nocivas.

Maleza, infraestructura caída, graffiti, escombros, gente durmiendo entre los ahora viejos cuartos que huelen a químicos y excremento, son los resultados del paso del tiempo, de que nada dura para siempre y que se pasa de la opulencia al descuido total; además de que en 2020 se encontró el cadáver de un joven de 25 años.

Foto: Miguel Cruz | Diario de Querétaro


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