/ domingo 17 de febrero de 2019

“Me corto para aliviar mi dolor”

Me corto para aliviar mi dolor emocional, afirma una adolescente de 15 años

Me corto para aliviar mi dolor emocional, afirma una adolescente de 15 años a través de una página de Tumblr, red social en la que cientos de usuarios se sienten identificados con las palabras de esta chica que a partir de los 11 años de edad comenzó a autolesionarse, práctica que realiza al menos el 10% de los adolescentes y jóvenes mexicanos de entre 10 y 19 años.

En Querétaro las cifras sobre autolesiones o cutting en adolescentes son muy similares, al menos el 10% de los jóvenes lo ha realizado y cada vez es más común en estudiantes de primaria; práctica que de acuerdo con Diana Eugenia Gutiérrez Patiño, psicóloga clínica especialista en adolescencia, se da por dos razones fundamentales: por problemas emocionales o por moda.

La primera, consta de una situación en la que los adolescentes y jóvenes buscan aliviar el dolor emocional derivado de alguna situación personal, molestia o problemática por la que atraviesan, donde los cortes juegan un papel importante al actuar como una droga que les genera cierto placer.

“Me corto para aliviar mi dolor emocional, siento que esa sensación es tan fuerte que necesito hacerme daño a mí misma y con eso se me pasa, para mí es como una anestesia”, afirma una víctima de cutting que pese a tratar su padecimiento, continúa haciéndose cortes en el cuerpo para llenar el vacío que dice, le genera su extrema delgadez y las críticas que le ha generado entre sus compañeros de escuela.

Al respecto, la jefa de la División de investigación y posgrado de la Facultad de Psicología de la UAQ, Rosa Imelda de la Mora Espinosa, señala que las autolesiones se presentan en adolescentes y jóvenes por distintas causas que van desde calmar el dolor emocional a través de uno físico, “sentir bonito” o simplemente para sentirse vivos, ante la depresión o el vacío que experimentan en su vida.

La especialista refiere que de acuerdo a investigaciones médicas, hay una parte del dolor que resulta agradable, de ahí que resulte también placentero para los adolescentes y jóvenes, cortarse en determinadas zonas del cuerpo.

“Hay una parte del dolor que es agradable, hay médicos que se especializan en clínica del dolor, es como cuando te duele poquito una muela y estás tocándola con la lengua y hay una parte agradable en ello, son las dos cosas: placer y dolor”, afirma de la Mora Espinosa.

En este sentido, Diana Eugenia Gutiérrez coincide en la sensación de bienestar que genera el dolor físico en algunas personas, ya que afirma se experimenta una sensación de alivio momentáneo que se convierte en una fuente de escape para los jóvenes, ya que al cortarse se produce una descarga de adrenalina y endorfinas que producen que el cuerpo se ponga en alerta.

Explica que las víctimas de cutting sienten lo mismo que cualquier persona experimenta al subirse a una montaña rusa, comer picante o ver una película de terror, ya que en todos los casos, la liberación de endorfinas y adrenalina llegan a ofrecer cierto placer que puede convertirse en una adicción para quienes lo practican.

“Es como una adicción, genera adrenalina, endorfinas y esa situación va a ser que esa sensación de alivio momentáneo una fuente de un escape, pero como te vas a hacer sentir mal el hacerlo lo vas a querer hacerlo más; como me siento mal porque los hago sentir mal y eso lo agudiza”, advierte la psicóloga clínica.

Una parte fundamental de esta práctica es la clandestinidad y el esfuerzo por no ser descubierto, es por ello que recurren a partes del cuerpo que no son visibles para llevar a cabo sus cortes y con ello mantener su situación en el anonimato, pasando desapercibido para sus familiares y amigos.

“Me corto en los brazos, muslos y caderas, en una ocasión un amigo me vio y se puso incómodo y también una vez mi mamá se sorprendió y me dijo que no lo hiciera, yo creo que pensó que estaba loca”, relata otra víctima de las autolesiones.

En ocasiones, los adolescentes recurren a prendas de manga larga y maquillajes para tapar sus lesiones, incluso en la web pueden encontrarse páginas dedicadas a proporcionar tips para cubrir las cicatrices producidas por los cortes; desde taparlas con maquillajes espesos, hasta la utilización de tatuajes temporales o permanentes para pasar desapercibidos.

EL ENEMIGO EN LA RED

Las redes sociales también se han convertido en una de las causantes de que los adolescentes experimenten el cutting, a través de retos que los llaman a realizar esta práctica para saber quién se corta más profundamente y qué estrategias utiliza para no ser descubierto.

Al respecto, Rosa Imelda de la Mora refiere que puede llegar a ser un reto muy peligroso si sobrepasa los límites, es decir, que en el afán de pertenecer, los chicos intenten cortes más profundos que pongan en peligro su vida.

Casos como el reto de La Ballena Azul, que a través de retos incitaba a los jóvenes a cortarse y realizar una serie de actos que desencadenarían en su muerte, son ejemplo del alcance de las redes sociales donde se convierte en moda una situación que podría resultar ridícula.

Al respecto, Diana Laura Gutiérrez añade que el uso de las redes sociales no está bien controlado por los padres de familia, quienes permiten que niños pequeños tengan un teléfono con Internet en sus manos lo que les da acceso a un sinfín de páginas que los incita a cometer actos como el cutting.

“Hay niños que van diciendo lo que sienten en los sitios y tienen retos, los retos es saber a quién no cachan, a ver quién se lesiona más o quienes menos; esto se da por imitación, por moda, hasta que son cachados, hay mucho en redes sociales, las imágenes son espeluznantes”, refiere la especialista.

Dentro de esta intromisión de las redes sociales, también se encuentran aquellos sitios creados por usuarios quienes a través de fotografías y textos, expresan su situación emocional, promoviendo y creando vínculos con jóvenes que se identifican con sus sentimientos.

“¿A qué edad comenzaste con los cortes? Yo tengo 15 años y empecé a los 11”, comenta una usuaria de Tumblr en un blog donde se publican experiencias de autolesiones, “Empecé a los 12 y tengo 14 y aunque sé que no gano nada, siento alivio al hacerlo”, responde otra usuaria que prefirió guardar el anonimato.

A pesar de que sitios como Facebook, Instagram y Twitter, han adoptado estrategias y políticas para eliminar este tipo de páginas que incitan a la autolesión, continúa proliferando este tipo de lugares donde los adolescentes y jóvenes cuentan sus experiencias y retan a sus usuarios a llevar a cabo los cortes.

¿Qué es lo que se puede hacer ante esto?, lo primero es que los padres de familia deben estar al pendiente de lo que sus hijos consumen en internet, aseguran las especialistas, generar un vínculo de comunicación en el que puedan conocer lo que sienten, piensan e interesa a los adolescentes y a partir de ahí crear lazos que los ayuden a crecer sanos.

En caso de ya estar en el problema, reconocen que lo mejor es buscar una ayuda profesional que contribuya a encontrar la raíz del dolor y señalar el padecimiento que cada persona presenta, porque cada caso es diferente.

“Debemos estar muy en contacto con los chicos, conocer todo, a los amigos, novios, redes, que tema les interesa, para con ello evitar que caigan en este tipo de prácticas”, concluyó Rosa Imelda de la Mora.

Me corto para aliviar mi dolor emocional, afirma una adolescente de 15 años a través de una página de Tumblr, red social en la que cientos de usuarios se sienten identificados con las palabras de esta chica que a partir de los 11 años de edad comenzó a autolesionarse, práctica que realiza al menos el 10% de los adolescentes y jóvenes mexicanos de entre 10 y 19 años.

En Querétaro las cifras sobre autolesiones o cutting en adolescentes son muy similares, al menos el 10% de los jóvenes lo ha realizado y cada vez es más común en estudiantes de primaria; práctica que de acuerdo con Diana Eugenia Gutiérrez Patiño, psicóloga clínica especialista en adolescencia, se da por dos razones fundamentales: por problemas emocionales o por moda.

La primera, consta de una situación en la que los adolescentes y jóvenes buscan aliviar el dolor emocional derivado de alguna situación personal, molestia o problemática por la que atraviesan, donde los cortes juegan un papel importante al actuar como una droga que les genera cierto placer.

“Me corto para aliviar mi dolor emocional, siento que esa sensación es tan fuerte que necesito hacerme daño a mí misma y con eso se me pasa, para mí es como una anestesia”, afirma una víctima de cutting que pese a tratar su padecimiento, continúa haciéndose cortes en el cuerpo para llenar el vacío que dice, le genera su extrema delgadez y las críticas que le ha generado entre sus compañeros de escuela.

Al respecto, la jefa de la División de investigación y posgrado de la Facultad de Psicología de la UAQ, Rosa Imelda de la Mora Espinosa, señala que las autolesiones se presentan en adolescentes y jóvenes por distintas causas que van desde calmar el dolor emocional a través de uno físico, “sentir bonito” o simplemente para sentirse vivos, ante la depresión o el vacío que experimentan en su vida.

La especialista refiere que de acuerdo a investigaciones médicas, hay una parte del dolor que resulta agradable, de ahí que resulte también placentero para los adolescentes y jóvenes, cortarse en determinadas zonas del cuerpo.

“Hay una parte del dolor que es agradable, hay médicos que se especializan en clínica del dolor, es como cuando te duele poquito una muela y estás tocándola con la lengua y hay una parte agradable en ello, son las dos cosas: placer y dolor”, afirma de la Mora Espinosa.

En este sentido, Diana Eugenia Gutiérrez coincide en la sensación de bienestar que genera el dolor físico en algunas personas, ya que afirma se experimenta una sensación de alivio momentáneo que se convierte en una fuente de escape para los jóvenes, ya que al cortarse se produce una descarga de adrenalina y endorfinas que producen que el cuerpo se ponga en alerta.

Explica que las víctimas de cutting sienten lo mismo que cualquier persona experimenta al subirse a una montaña rusa, comer picante o ver una película de terror, ya que en todos los casos, la liberación de endorfinas y adrenalina llegan a ofrecer cierto placer que puede convertirse en una adicción para quienes lo practican.

“Es como una adicción, genera adrenalina, endorfinas y esa situación va a ser que esa sensación de alivio momentáneo una fuente de un escape, pero como te vas a hacer sentir mal el hacerlo lo vas a querer hacerlo más; como me siento mal porque los hago sentir mal y eso lo agudiza”, advierte la psicóloga clínica.

Una parte fundamental de esta práctica es la clandestinidad y el esfuerzo por no ser descubierto, es por ello que recurren a partes del cuerpo que no son visibles para llevar a cabo sus cortes y con ello mantener su situación en el anonimato, pasando desapercibido para sus familiares y amigos.

“Me corto en los brazos, muslos y caderas, en una ocasión un amigo me vio y se puso incómodo y también una vez mi mamá se sorprendió y me dijo que no lo hiciera, yo creo que pensó que estaba loca”, relata otra víctima de las autolesiones.

En ocasiones, los adolescentes recurren a prendas de manga larga y maquillajes para tapar sus lesiones, incluso en la web pueden encontrarse páginas dedicadas a proporcionar tips para cubrir las cicatrices producidas por los cortes; desde taparlas con maquillajes espesos, hasta la utilización de tatuajes temporales o permanentes para pasar desapercibidos.

EL ENEMIGO EN LA RED

Las redes sociales también se han convertido en una de las causantes de que los adolescentes experimenten el cutting, a través de retos que los llaman a realizar esta práctica para saber quién se corta más profundamente y qué estrategias utiliza para no ser descubierto.

Al respecto, Rosa Imelda de la Mora refiere que puede llegar a ser un reto muy peligroso si sobrepasa los límites, es decir, que en el afán de pertenecer, los chicos intenten cortes más profundos que pongan en peligro su vida.

Casos como el reto de La Ballena Azul, que a través de retos incitaba a los jóvenes a cortarse y realizar una serie de actos que desencadenarían en su muerte, son ejemplo del alcance de las redes sociales donde se convierte en moda una situación que podría resultar ridícula.

Al respecto, Diana Laura Gutiérrez añade que el uso de las redes sociales no está bien controlado por los padres de familia, quienes permiten que niños pequeños tengan un teléfono con Internet en sus manos lo que les da acceso a un sinfín de páginas que los incita a cometer actos como el cutting.

“Hay niños que van diciendo lo que sienten en los sitios y tienen retos, los retos es saber a quién no cachan, a ver quién se lesiona más o quienes menos; esto se da por imitación, por moda, hasta que son cachados, hay mucho en redes sociales, las imágenes son espeluznantes”, refiere la especialista.

Dentro de esta intromisión de las redes sociales, también se encuentran aquellos sitios creados por usuarios quienes a través de fotografías y textos, expresan su situación emocional, promoviendo y creando vínculos con jóvenes que se identifican con sus sentimientos.

“¿A qué edad comenzaste con los cortes? Yo tengo 15 años y empecé a los 11”, comenta una usuaria de Tumblr en un blog donde se publican experiencias de autolesiones, “Empecé a los 12 y tengo 14 y aunque sé que no gano nada, siento alivio al hacerlo”, responde otra usuaria que prefirió guardar el anonimato.

A pesar de que sitios como Facebook, Instagram y Twitter, han adoptado estrategias y políticas para eliminar este tipo de páginas que incitan a la autolesión, continúa proliferando este tipo de lugares donde los adolescentes y jóvenes cuentan sus experiencias y retan a sus usuarios a llevar a cabo los cortes.

¿Qué es lo que se puede hacer ante esto?, lo primero es que los padres de familia deben estar al pendiente de lo que sus hijos consumen en internet, aseguran las especialistas, generar un vínculo de comunicación en el que puedan conocer lo que sienten, piensan e interesa a los adolescentes y a partir de ahí crear lazos que los ayuden a crecer sanos.

En caso de ya estar en el problema, reconocen que lo mejor es buscar una ayuda profesional que contribuya a encontrar la raíz del dolor y señalar el padecimiento que cada persona presenta, porque cada caso es diferente.

“Debemos estar muy en contacto con los chicos, conocer todo, a los amigos, novios, redes, que tema les interesa, para con ello evitar que caigan en este tipo de prácticas”, concluyó Rosa Imelda de la Mora.

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