/ sábado 28 de marzo de 2020

Restricciones en la frontera norte disparan muerte de migrantes

Optan por rutas cada vez más peligrosas para cruzar hacia Estados Unidos en su intento por hacer realidad el sueño americano; durante 2019 perdieron la vida 337 mexicanos

El endurecimiento de las políticas restrictivas en la frontera con Estados Unidos provoca que los migrantes busquen rutas cada vez más peligrosas para cruzar, elevándose con ello el número de connacionales muertos en el intento por hacer realidad el sueño americano.

De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), durante 2019 un total de 337 mexicanos perdieron la vida en su intento por cruzar de manera ilegal hacia la Unión Americana, la cifra más alta desde 2012, cuando se registraron 339 fallecidos.

La tendencia desde entonces había sido a la baja con 325 fallecidos durante 2013; 221 en 2014; 166 en 2015, 316 en 2016, 272 en 2017 y 272 en 2018.

El incremento no es de sorprender para especialistas como Miriam González, integrante del Instituto de las Mujeres en la Migración (IMUM), pues se vive un momento en el que el gobierno de Donald Trump ha reforzado la seguridad en su frontera sur y ha obligado a México a implementar medidas mucho más restrictivas en la frontera con Guatemala.

“Este es el resultado de una estrategia de muerte implementada por la Administración Trump contra la migración ilegal”, dijo en entrevista con El Sol de México.

La activista indicó que la construcción de nuevos tramos de valla fronteriza y una mayor militarización de la frontera empuja a los migrantes a tomar rutas y medidas cada vez más peligrosas para intentar su objetivo de alcanzar el llamado “sueño americano”.

En la frontera del Estado de Texas, explicó, el río Bravo se ha convertido en una verdadera trampa mortal donde docenas de migrantes han muerto ahogados, mientras que la llegada, el año pasado, de más de 300 elementos de la Guardia Nacional a la frontera co Arizona ha convertido al desierto en una tumba para los indocumentados.

De acuerdo con los datos de la cancillería, las principales causas de muertes de migrantes en la frontera norte son por ahogamiento, deshidratación o hipotermia debido a las duras condiciones naturales de los diferentes tipos de terrenos en los estados fronterizos que los migrantes deben de atravesar.

“Los migrantes continúan pagando un alto precio por intentar cruzar la frontera y sus familias también están siendo castigadas, ya que quizás nunca sepan qué paso con sus seres queridos”, dijo González en referencia a los restos humanos que cada año son encontrados en la frontera y que nunca son identificados.

Soraya Vázquez, subdirectora del Proyecto Fronterizo Al Otro Lado, coincide en que, al endurecerse las medidas de seguridad por parte de Estados Unidos, pero también de México, los migrantes son empujados a buscar nuevas rutas para llegar a la Unión Americana.

“Al cerrar las rutas ya conocidas por los migrantes, estos tienen que buscar nuevos pasos, muchos de los cuales son dominados por el crimen organizado que los secuestra, les cobra por dejarlos pasar o los mata”, explicó la activista.

Destacó, así mismo, que la decisión de México de impedir el paso a las caravanas de centroamericanos colocan a los migrantes en situaciones cada más vulnerables ya que el trayecto al norte en grupos es más seguro.

“El desbaratar las caravanas los hace invisibles para identificarlos y poder ayudarlos, para que se cuiden unos a otros, sin duda el hecho de viajar en caravanas los protegía”, agregó Vázquez.

Aunque la administración de Trump ha resaltado el descenso en el número de arrestos de indocumentados en la frontera, las muertes continúan.

En la actualidad los migrantes están integrados principalmente por familias provenientes de México y países centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos, y por eso, después de cruzar la línea divisoria se entregan voluntariamente a la Patrulla Fronteriza.

Lejos del comportamiento que era habitual ver una década atrás, cuando los migrantes cruzaban y a toda costa trataban de evitar ser aprendidos por la Patrulla Fronteriza.

“Es preocupante que la gente se esté entregando a la Patrulla Fronteriza y, aun así, tengamos 337 fallecimientos”, resaltó Vázquez.


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El endurecimiento de las políticas restrictivas en la frontera con Estados Unidos provoca que los migrantes busquen rutas cada vez más peligrosas para cruzar, elevándose con ello el número de connacionales muertos en el intento por hacer realidad el sueño americano.

De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), durante 2019 un total de 337 mexicanos perdieron la vida en su intento por cruzar de manera ilegal hacia la Unión Americana, la cifra más alta desde 2012, cuando se registraron 339 fallecidos.

La tendencia desde entonces había sido a la baja con 325 fallecidos durante 2013; 221 en 2014; 166 en 2015, 316 en 2016, 272 en 2017 y 272 en 2018.

El incremento no es de sorprender para especialistas como Miriam González, integrante del Instituto de las Mujeres en la Migración (IMUM), pues se vive un momento en el que el gobierno de Donald Trump ha reforzado la seguridad en su frontera sur y ha obligado a México a implementar medidas mucho más restrictivas en la frontera con Guatemala.

“Este es el resultado de una estrategia de muerte implementada por la Administración Trump contra la migración ilegal”, dijo en entrevista con El Sol de México.

La activista indicó que la construcción de nuevos tramos de valla fronteriza y una mayor militarización de la frontera empuja a los migrantes a tomar rutas y medidas cada vez más peligrosas para intentar su objetivo de alcanzar el llamado “sueño americano”.

En la frontera del Estado de Texas, explicó, el río Bravo se ha convertido en una verdadera trampa mortal donde docenas de migrantes han muerto ahogados, mientras que la llegada, el año pasado, de más de 300 elementos de la Guardia Nacional a la frontera co Arizona ha convertido al desierto en una tumba para los indocumentados.

De acuerdo con los datos de la cancillería, las principales causas de muertes de migrantes en la frontera norte son por ahogamiento, deshidratación o hipotermia debido a las duras condiciones naturales de los diferentes tipos de terrenos en los estados fronterizos que los migrantes deben de atravesar.

“Los migrantes continúan pagando un alto precio por intentar cruzar la frontera y sus familias también están siendo castigadas, ya que quizás nunca sepan qué paso con sus seres queridos”, dijo González en referencia a los restos humanos que cada año son encontrados en la frontera y que nunca son identificados.

Soraya Vázquez, subdirectora del Proyecto Fronterizo Al Otro Lado, coincide en que, al endurecerse las medidas de seguridad por parte de Estados Unidos, pero también de México, los migrantes son empujados a buscar nuevas rutas para llegar a la Unión Americana.

“Al cerrar las rutas ya conocidas por los migrantes, estos tienen que buscar nuevos pasos, muchos de los cuales son dominados por el crimen organizado que los secuestra, les cobra por dejarlos pasar o los mata”, explicó la activista.

Destacó, así mismo, que la decisión de México de impedir el paso a las caravanas de centroamericanos colocan a los migrantes en situaciones cada más vulnerables ya que el trayecto al norte en grupos es más seguro.

“El desbaratar las caravanas los hace invisibles para identificarlos y poder ayudarlos, para que se cuiden unos a otros, sin duda el hecho de viajar en caravanas los protegía”, agregó Vázquez.

Aunque la administración de Trump ha resaltado el descenso en el número de arrestos de indocumentados en la frontera, las muertes continúan.

En la actualidad los migrantes están integrados principalmente por familias provenientes de México y países centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos, y por eso, después de cruzar la línea divisoria se entregan voluntariamente a la Patrulla Fronteriza.

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