Acapulcazo mata cuarentena por Covid-19

Desde hace 20 años, Manuela Chavarría y su familia, hoy de 15 personas, viajan de la Ciudad de México al puerto guerrerense cerca de la Semana Santa

Javier Tinoco y Pedro Radilla | El Sol de Acapulco

  · miércoles 1 de abril de 2020

Foot: Cuartoscuro

ACAPULCO. Como cada año, una semana antes del periodo vacacional de Semana Santa, Manuela Chavarría, junto con 15 personas, llega a Acapulco para disfrutar de su viaje familiar. La mujer de la tercera edad confiesa que le teme al coronavirus, pero también es firme en su decisión: una enfermedad no detendrá el viaje que efectúa de manera ininterrumpida desde hace 20 años.

"Siempre realizamos este viaje familiar, la enfermedad sí es mala, pero pues tomamos las precauciones que nos dicen, ahora sí que con la bendición de Dios esperamos que no nos pase nada".

Doña Manuela, originaria de la Ciudad de México, asegura estar consciente del problema de la propagación del coronavirus, y también de las recomendaciones dadas por la autoridad para reducir el contagio del coronavirus, pero reconoce que no consideró cancelar su viaje.

Acompañada de sus hijos, nueras, yernos y nietos, cuenta que está disfrutando Acapulco "como nunca”, gracias a que hay menos gente.

En este sentido, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, anunció a mediados de marzo que no cerrarán las playas, pero pidió a los vacacionistas no acudir a ellas mientras dure la contingencia, para evitar más contagios de la pandemia y la saturación de los hospitales, que son insuficientes en la entidad.

Los turistas nacionales hicieron oídos sordos a la petición del mandatario estatal, porque igual que doña Manuela, continúan arribando al puerto de Acapulco en autobuses privados.

Según datos de la Secretaría de Turismo de estatal, la ocupación hotelera se desplomó en el tercer fin de semana del mes de marzo. El Triángulo del Sol, conformado por Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco de Alarcón, la ocupación alcanza 26.2 por ciento.

Estas estadísticas no se reflejan en el día a día, porque algunos de los viajeros prefieren rentar casas privadas para evitar el engorroso trámite de los hoteles, por lo que aunque la ocupación en la entidad se mantiene baja, las playas continúan con afluencia regular.

La mayoría de los visitantes provienen de la Ciudad de México, Puebla y Morelos, y llegan a las playas de Caleta y Caletilla, Asta Bandera, Revolcadero y Puerto Marqués, donde personal de la Secretaría de Salud estatal los invita a tomar medidas para evitar contagios del coronavirus.

Pese a que al inicio de la semana el gobierno de México declaró emergencia sanitaria por la epidemia de coronavirus, familias completas de vacacionistas aseguran que el Covid-19 no podrá obligarlos a resguardarse en sus hogares.

El reporte informativo de las últimas tres semanas lo demuestra, y ni las múltiples muertes que esta enfermedad ha dejado en México, Italia, España, Estados Unidos y otros países, han detenido el arribo de paseantes a las playas.

Es el caso de Miguel Pozos, del Estado de México, cuyas vacaciones las planeó desde el año pasado y cree que "tomando las medidas preventivas no pasará nada”, será suficiente con que su familia se “lave las manos con el gel y todo eso".

Este tema es preocupante porque además de los prestadores de servicios turísticos, los vacacionistas tienen contacto con vendedores ambulantes que laboran en la playa y constantemente se acercan a ofrecerles todo tipo de productos. Un elevado riesgo de contagio que podría poner a Acapulco en el centro de la pandemia.

El puerto tiene una infraestructura hotelera en decadencia, compuesta por más de 20 mil cuartos hoteleros, de los que 15 mil fueron construidos hace 50 años.

Su población dependiente de las actividades turísticas —85 por ciento vive de manera directa de las actividades comerciales y del dinero que gastan los turistas en el puerto— permanece en la incertidumbre ante los anuncios de cerrar para evitar la propagación de la pandemia.

Sobre este tema, el gobierno de Acapulco, encabezado por Adela Román Ocampo, primero informó sobre la disposición oficial de cerrar todos los negocios que operan en las franjas turísticas. Un día después, ante el tamaño del daño, la gobernante dio marcha atrás a la decisión que fue considerada como unilateral.

Para Javier Saldívar Rodríguez, vicepresidente de la Zona Sur de la Concanaco- Servitur, es imposible paralizar la actividad turística de Acapulco, y mucho menos la comercial porque involucra miles de fuentes de empleo en riesgo.

Asegura que el comercio organizado de Acapulco está integrado por más de 40 mil locatarios.

Los comerciantes se muestran escépticos ante la pandemia, prueba de ello es que encararon a la alcaldesa Román Ocampo en el acceso a playa Caleta, donde le aseguraron que la enfermedad es mentira, “sólo un invento del gobierno”.

En este sentido y las alternativas para reducir el impacto en la economía, Alejandro Martínez Sidney, presidente de la Cámara Nacional del Comercio y Servicios Turísticos de Acapulco, señaló que los prestadores de servicios optarán por la disminución de asistentes a los centros de reunión masiva además del establecimiento inmediato de filtros básicos como el gel antibacterial, agua clorada y tapabocas en el personal de atención directa.

Establecieron que para ellos será primordial el tema de salud, pero si el gobierno no está preparado con un plan de contingencia y no hay el apoyo suficiente para la población, no estarán dispuestos a parar sus negocios.

Hasta el cierre de esta edición, la SSA de Guerrero reportó el primer fallecimiento por coronavirus en el estado, donde se mantienen diez casos confirmados, nueve en Acapulco y uno más en la capital guerrerense.

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