/ miércoles 14 de noviembre de 2018

Octavio García “El Payo”, torero artístico y profundo

Cumplió 10 años de tomar la alternativa, abrió Temporada en la Plaza de Toros México y se presentará en la Plaza de Toros Santa María de Querétaro

El 22 de octubre cumplió Octavio García “El Payo” 10 años que tomó la alternativa en Madrid, ahora está listo para inaugurar el 11 de noviembre la temporada en la Plaza de Toros México y para finales del mes regresa a la Santa María de Querétaro. Hoy es un torero de 28 años, maduro, entregado, feliz y como él mismo lo expresa artístico y profundo; con miedos e incertidumbre, sentimientos que controla cuando está en el ruedo buscando ofrecer el mejor de los espectáculos a los aficionados.

Libre para hacer lo que siente y quiere, feliz para expresarse ante el toro y apasionado de su carrera, así notamos a El Payo, quien con toda la buena actitud nos platicó que disfruta estar en familia, con los amigos y con su pareja, le gusta disfrutar de un buen café y un cigarrillo, se considera un guadalupano que se aferra a su gracia y a los 24 años después de haber padecido de una cornada que lo lastimó severamente, se regaló literal, hacer lo que le gusta, y entre ello es estar solo y apreciar la vida, la naturaleza y su pasión.

“He tenido la suerte de ser parte de unas de las profesiones más bellas del mundo, he vivido momentos muy importantes en mi vida, unos muy difíciles, pero definitivamente me siento privilegiado de desarrollar lo que me apasiona, lo que soñé desde niño. Ha sido una carrera muy interesante porque ha habido de todo, he visto la grandeza del toreo y en otros he sufrido en carne propia el sacrificio que hay que pagar”.

SUS INICIOS

Recuerda que tenía 6 años, una época cuando salió el July al ruedo, quien influyó en muchos toreros que pudieron más tarde tomar la alternativa con cara, no solo en los taurinos, sino en el ambiente que se tenía, para Octavio fue una figura importante que lo motivó cada vez que su padre Octavio García lo llevaba a las corridas, al igual que sus abuelos muy aficionados a los toros: José Luis González y José Antonio García Jiménez, de quienes creció escuchando esta fiesta, así como la anécdota que le marcó por parte de su tío “Atila”, coincidió que en ese momento no tenía hijos y lo llevaba a la plaza, hasta que un día él le compró su primer traje de luces, estos recuerdos fueron los que llenaron de ilusión por ser torero.

A los diez años ya convencido de querer formar parte de esta fiesta, le pidió Payo a su papá le regalara torear a un animal, y fue así que a esta edad se paró frente a unas becerras, logrando convencer a la familia y a los amigos su pasión por el arte taurino. Su mamá Tere González al igual que su papá le pidieron cumplir primero con sus obligaciones como niño y así fue creciendo el gusto.

Más tarde entró a la escuela taurina itinerante formada por aficionados y profesionales, viajando por sus clases a Guadalajara, Aguascalientes, Ciudad de México y muchos otros lugares más.

Cuenta que primero fue becerrista, pasó a torear con picadores y a matar novillos con 3 años y medio, que es un paso, dijo que se debería rescatar pues se adquiere toda la preparación, pero en México no lo hay, sin embargo él lo logró ya que vivió su transformación en Madrid. Luego vino el novillero con caballos que es con picadores y más tarde matador de toros.

Morante de la Puebla le dio la alternativa en Pachuca con los testigos Ignacio Garibay y Sebastián Castella y la confirmación en México se la dio José Tomas, mientras que en Madrid, Miguel Avedaño y Daniel Luque. “He podido confirmar prácticamente en todas las plazas del mundo”, dijo.

Diferentes son las formas de torear y según el estilo con el que ellos se identifiquen y lo que expresen es como existen las formas de conocerse, pero Payo aprendió a quererse y no engañarse a sí mismo para saber hasta dónde se puede y cuando no se puede, intenta siempre explotar sus condiciones en el ruedo y sobre todo asegura respetar mucho el entrenamiento y la disciplina para mantener y pulir el talento.

TOREO ARTÍSTICO Y PROFUNDO

Sonriente, con un cigarrillo y café en mano, asegura que su estilo ha cambiado con los años. Al principio de su carrera se tenía que formar como un hombre y participaba en todas las ferias, buscaba siempre los primeros lugares y para eso tenía que desarrollar un estilo más impactante y espectacular para que su nombre sonara en los carteles. Con la base de la pureza y la entrega, los años le han permitido dijo, forjar una técnica y ante el conocimiento de los toros ha ido inclinándose más a la expresión artística y la profundidad.

“Gracias a Dios he logrado colocarme en un lugar donde a lo mejor ya no influye tanto las orejas y los triunfos, que aclaro siempre influyen, pero ahora se valora más el torero profundo y de sentimiento, y la gente me ha aceptado en ese estilo y manera de interpretar el toreo, donde creo soy más libre”, expresó

PLAZAS DE TOROS

En sus 10 años de torero más 4 de novillero son muchas las sensaciones, anécdotas y sentimientos, platicó que todas las plazas son importantes y han sellado su vida profesional; Madrid la que lanzó su carrera con el novillo Abejorro; La Plaza de Toros México que ha respaldado su carrera con siete puertas grandes se dicen fácil pero son muchas sensaciones acumuladas. Dijo “es la que da y quita, en la México he tenido un romance, a veces nos queremos mucho y otras veces no tanto; pero Aguascalientes, Guadalajara, Querétaro, León, son plazas que han marcado mi carrera, que siempre que no se ha visto algo claro, viene un triunfo que da mucha categoría y claridad a mi profesión”.

En la Plaza de Toros Santa María de Querétaro, al principio hubo un cierto sentimiento pues se dijo no había tomado aquí la alternativa, pero corría en él toda una trayectoria en España 48 novilladas en un año y en ese mismo hubo 4 cornadas. Salió en hombros en Pamploma, se llevó todos los premios en San Isidro y no pudo tomar la alternativa en su ciudad natal, por el tema de apoderados lo hizo en Europa.

El sentimiento regular como él lo dice entre la Santa María y el toreo poco a poco se fue puliendo hasta encontrar similitud, con los años se fue mejorando y llegó la cornada en el 2010 que marcó a la afición como al matador, donde asegura se formó un gran respeto por ambas partes debido al trágico momento. Más tarde vivió un gran romance, pues recuerda salió once veces seguidas en hombros de la Santa María, lo que para el Payo fue un cobijo muy importante de su gente, en su casa.

CUMPLIENDO DIEZ AÑOS DE ALTERNATIVA

“Con todos estos años valoro al toro, disfruto los momentos buenos y aprendo de los malos. El toreo es un ejercicio del alma y es un reflejo de lo que llevo dentro, con 18 años que tenía al tomar la alternativa, no podía mostrarlo, expresaba ganas, ilusión, hambre de ser, pero ahora con todo este conocimiento sé que expreso cosas diferentes que la afición sabe captar perfectamente”, dijo.

Ya que evidentemente lanzó su carrera muy joven, formó parte de los carteles más importantes desde su alternativa, tuvo el peso en las temporadas grandes en La México donde se presentó hasta cinco tardes a una edad muy joven, cuenta que primero le costó asimilarlo, pero ahora agradece y se siente privilegiado por poder seguir ejerciendo esta profesión de esta manera con esa libertad y con el gusto de poder pararse ante el toro feliz y realizado.

Refiere que no sólo se necesita de valentía para estar en el ruedo ante un toro de grandes kilos, mucho mejor es saber dominar con conocimiento ser más expresivo y dar tranquilidad al momento; sin embargo se inclina más por un toreo ocasional y pasional, no debilitándose por el miedo para poder transmitir y que la gente lo capte.

“El miedo es cabrón, siempre está ahí, pero lo importante es dominarlo, también la incertidumbre está, el no saber lo que pasará después o si será la última; al mismo tiempo estos son los sentimientos que se extrañan cuando no se torea, como el descontrol y la adrenalina que se siente”.

EL DÍA DE LA CORRIDA

Octavio García “El Payo” antes de la corrida, dice no dormir del nervio, se concentra de tal manera que a veces no puede conciliar el sueño, se levanta tarde, desayuna un café y pan, muchas veces no come, intenta estar tranquilo con la familia, con su mozo de espadas, intenta estar feliz para demostrarlo por la tarde, se viste, pide y da gracias a quien le dedica sus actuaciones a la Virgen de Guadalupe, asiste a todo el ritual en la Plaza de Toros. Un día después se analiza y resulta ser su peor crítico; al día siguiente comienza la rutina diaria de entrenar por lo menos cuatro horas diarias.


El 22 de octubre cumplió Octavio García “El Payo” 10 años que tomó la alternativa en Madrid, ahora está listo para inaugurar el 11 de noviembre la temporada en la Plaza de Toros México y para finales del mes regresa a la Santa María de Querétaro. Hoy es un torero de 28 años, maduro, entregado, feliz y como él mismo lo expresa artístico y profundo; con miedos e incertidumbre, sentimientos que controla cuando está en el ruedo buscando ofrecer el mejor de los espectáculos a los aficionados.

Libre para hacer lo que siente y quiere, feliz para expresarse ante el toro y apasionado de su carrera, así notamos a El Payo, quien con toda la buena actitud nos platicó que disfruta estar en familia, con los amigos y con su pareja, le gusta disfrutar de un buen café y un cigarrillo, se considera un guadalupano que se aferra a su gracia y a los 24 años después de haber padecido de una cornada que lo lastimó severamente, se regaló literal, hacer lo que le gusta, y entre ello es estar solo y apreciar la vida, la naturaleza y su pasión.

“He tenido la suerte de ser parte de unas de las profesiones más bellas del mundo, he vivido momentos muy importantes en mi vida, unos muy difíciles, pero definitivamente me siento privilegiado de desarrollar lo que me apasiona, lo que soñé desde niño. Ha sido una carrera muy interesante porque ha habido de todo, he visto la grandeza del toreo y en otros he sufrido en carne propia el sacrificio que hay que pagar”.

SUS INICIOS

Recuerda que tenía 6 años, una época cuando salió el July al ruedo, quien influyó en muchos toreros que pudieron más tarde tomar la alternativa con cara, no solo en los taurinos, sino en el ambiente que se tenía, para Octavio fue una figura importante que lo motivó cada vez que su padre Octavio García lo llevaba a las corridas, al igual que sus abuelos muy aficionados a los toros: José Luis González y José Antonio García Jiménez, de quienes creció escuchando esta fiesta, así como la anécdota que le marcó por parte de su tío “Atila”, coincidió que en ese momento no tenía hijos y lo llevaba a la plaza, hasta que un día él le compró su primer traje de luces, estos recuerdos fueron los que llenaron de ilusión por ser torero.

A los diez años ya convencido de querer formar parte de esta fiesta, le pidió Payo a su papá le regalara torear a un animal, y fue así que a esta edad se paró frente a unas becerras, logrando convencer a la familia y a los amigos su pasión por el arte taurino. Su mamá Tere González al igual que su papá le pidieron cumplir primero con sus obligaciones como niño y así fue creciendo el gusto.

Más tarde entró a la escuela taurina itinerante formada por aficionados y profesionales, viajando por sus clases a Guadalajara, Aguascalientes, Ciudad de México y muchos otros lugares más.

Cuenta que primero fue becerrista, pasó a torear con picadores y a matar novillos con 3 años y medio, que es un paso, dijo que se debería rescatar pues se adquiere toda la preparación, pero en México no lo hay, sin embargo él lo logró ya que vivió su transformación en Madrid. Luego vino el novillero con caballos que es con picadores y más tarde matador de toros.

Morante de la Puebla le dio la alternativa en Pachuca con los testigos Ignacio Garibay y Sebastián Castella y la confirmación en México se la dio José Tomas, mientras que en Madrid, Miguel Avedaño y Daniel Luque. “He podido confirmar prácticamente en todas las plazas del mundo”, dijo.

Diferentes son las formas de torear y según el estilo con el que ellos se identifiquen y lo que expresen es como existen las formas de conocerse, pero Payo aprendió a quererse y no engañarse a sí mismo para saber hasta dónde se puede y cuando no se puede, intenta siempre explotar sus condiciones en el ruedo y sobre todo asegura respetar mucho el entrenamiento y la disciplina para mantener y pulir el talento.

TOREO ARTÍSTICO Y PROFUNDO

Sonriente, con un cigarrillo y café en mano, asegura que su estilo ha cambiado con los años. Al principio de su carrera se tenía que formar como un hombre y participaba en todas las ferias, buscaba siempre los primeros lugares y para eso tenía que desarrollar un estilo más impactante y espectacular para que su nombre sonara en los carteles. Con la base de la pureza y la entrega, los años le han permitido dijo, forjar una técnica y ante el conocimiento de los toros ha ido inclinándose más a la expresión artística y la profundidad.

“Gracias a Dios he logrado colocarme en un lugar donde a lo mejor ya no influye tanto las orejas y los triunfos, que aclaro siempre influyen, pero ahora se valora más el torero profundo y de sentimiento, y la gente me ha aceptado en ese estilo y manera de interpretar el toreo, donde creo soy más libre”, expresó

PLAZAS DE TOROS

En sus 10 años de torero más 4 de novillero son muchas las sensaciones, anécdotas y sentimientos, platicó que todas las plazas son importantes y han sellado su vida profesional; Madrid la que lanzó su carrera con el novillo Abejorro; La Plaza de Toros México que ha respaldado su carrera con siete puertas grandes se dicen fácil pero son muchas sensaciones acumuladas. Dijo “es la que da y quita, en la México he tenido un romance, a veces nos queremos mucho y otras veces no tanto; pero Aguascalientes, Guadalajara, Querétaro, León, son plazas que han marcado mi carrera, que siempre que no se ha visto algo claro, viene un triunfo que da mucha categoría y claridad a mi profesión”.

En la Plaza de Toros Santa María de Querétaro, al principio hubo un cierto sentimiento pues se dijo no había tomado aquí la alternativa, pero corría en él toda una trayectoria en España 48 novilladas en un año y en ese mismo hubo 4 cornadas. Salió en hombros en Pamploma, se llevó todos los premios en San Isidro y no pudo tomar la alternativa en su ciudad natal, por el tema de apoderados lo hizo en Europa.

El sentimiento regular como él lo dice entre la Santa María y el toreo poco a poco se fue puliendo hasta encontrar similitud, con los años se fue mejorando y llegó la cornada en el 2010 que marcó a la afición como al matador, donde asegura se formó un gran respeto por ambas partes debido al trágico momento. Más tarde vivió un gran romance, pues recuerda salió once veces seguidas en hombros de la Santa María, lo que para el Payo fue un cobijo muy importante de su gente, en su casa.

CUMPLIENDO DIEZ AÑOS DE ALTERNATIVA

“Con todos estos años valoro al toro, disfruto los momentos buenos y aprendo de los malos. El toreo es un ejercicio del alma y es un reflejo de lo que llevo dentro, con 18 años que tenía al tomar la alternativa, no podía mostrarlo, expresaba ganas, ilusión, hambre de ser, pero ahora con todo este conocimiento sé que expreso cosas diferentes que la afición sabe captar perfectamente”, dijo.

Ya que evidentemente lanzó su carrera muy joven, formó parte de los carteles más importantes desde su alternativa, tuvo el peso en las temporadas grandes en La México donde se presentó hasta cinco tardes a una edad muy joven, cuenta que primero le costó asimilarlo, pero ahora agradece y se siente privilegiado por poder seguir ejerciendo esta profesión de esta manera con esa libertad y con el gusto de poder pararse ante el toro feliz y realizado.

Refiere que no sólo se necesita de valentía para estar en el ruedo ante un toro de grandes kilos, mucho mejor es saber dominar con conocimiento ser más expresivo y dar tranquilidad al momento; sin embargo se inclina más por un toreo ocasional y pasional, no debilitándose por el miedo para poder transmitir y que la gente lo capte.

“El miedo es cabrón, siempre está ahí, pero lo importante es dominarlo, también la incertidumbre está, el no saber lo que pasará después o si será la última; al mismo tiempo estos son los sentimientos que se extrañan cuando no se torea, como el descontrol y la adrenalina que se siente”.

EL DÍA DE LA CORRIDA

Octavio García “El Payo” antes de la corrida, dice no dormir del nervio, se concentra de tal manera que a veces no puede conciliar el sueño, se levanta tarde, desayuna un café y pan, muchas veces no come, intenta estar tranquilo con la familia, con su mozo de espadas, intenta estar feliz para demostrarlo por la tarde, se viste, pide y da gracias a quien le dedica sus actuaciones a la Virgen de Guadalupe, asiste a todo el ritual en la Plaza de Toros. Un día después se analiza y resulta ser su peor crítico; al día siguiente comienza la rutina diaria de entrenar por lo menos cuatro horas diarias.


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