/ jueves 29 de diciembre de 2016

Suicidios no bajan; alarma a especialistas el alza de adolescentes que ya no quieren vivir

De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado y laComunidad Terapéutica “Sana tu vida” A. C. hasta el momento sereportan 111 casos de suicidios consumados este año, cuyas causasprincipales son la depresión, problemas familiares, económicos yhasta amorosos. Asimismo, el Hospital General de Querétaro refiereque se han rebasado los 200 intentos.

De los suicidios que se cometieron este año, el 78 por cientofueron por ahorcamiento, en edades que oscilan entre los 15 y 29años de edad, de los que el 80 por ciento fueron consumados porhombres y 20 por ciento por mujeres.

Estas cifras se han mantenido con respecto a 2015, donde seregistraron en el estado alrededor de 112 casos, mientras que en2014 fue de 96, cifras que a nivel nacional ha dejado a Querétaroen los últimos lugares con respecto a las tasas más altas desuicidios que en 2015 ocuparon Jalisco (529), Guanajuato (466),Chihuahua (424), Ciudad de México (372) y Chiapas (315).

De las cifras arrojadas por el Instituto Nacional deEstadística y Geografía (INEGI), en 2015 el mayor número desuicidios se dio en un rango de edad de los 20 a los 24 años con29 casos, mientras que entre los 15 y 19 años se registraron14.

Esmeralda Núñez Rendón, psicóloga de la ComunidadTerapéutica “Sana tu vida”, destacó que el suicidio es unproblema multifactorial que involucra factores biológicos,sociológicos, psicológicos y ambientales, donde los adolescentesse encuentran a la cabeza y quienes afirmó, realizan suicidio porproblemas fuertes de orden familiar, de ahí que el 74 por cientolo cometen en sus hogares.

“Es  un problema que resulta de una compleja interacción defactores biológicos, sociológicos, psicológicos y ambientales delo que tiene que ver con lo que realizan, los adolescentes están ala cabeza de estos indicadores y se cometen por carenciasemocionales dentro del seno familiar, pero también por bullying ypor cuestiones más apegadas a su entorno social en lasescuelas”, agregó Esmeralda.

Testimonios recolectados por DIARIO DE QUERÉTARO de maneraanónima, dan cuenta de esta situación y de cómo la depresión ylos problemas familiares son los que contribuyen a que las personastomen la decisión de quitarse la vida, y que sólo un tratamientoadecuado y un seguimiento constante, ayudan a tener una vidarelativamente normal.

ERA TANTO EL DOLOR EMOCIONAL QUE LOSMEDICAMENTOS ME FUGABAN UN POCO

Cuando Rodrigo decidió tomarse todo el medicamento que elpsiquiatra le había recetado, se encontraba con un dolor emocionalmuy fuerte y una dosis de ansiolíticos, no recuerda nada de lo queocurrió hasta que despertó en el hospital y después de eseepisodio tuvo que reconocer que la depresión que tenía era porvivir en un hogar alcohólico desde niño.

Atentar contra su vida para sanar el dolor, fue la opción queencontró tras años de terapias y medicamentos, sin embargo, nologró consumarlo gracias a la intervención de una amiga quellegó para salvarlo y con lo que comenzó un camino derecuperación que asegura, fue largo y confuso.

Recuerda que desde muy niño padeció de depresión crónica sinsaberlo al vivir dentro de una familia alcohólica y no fue hastacasi los 30 años, cuando se enfrentó a la independenciaeconómica que detonó su situación y evidenció que no podíatener una vida normal, ni ser autosuficiente.

“Yo ya había detectado durante muchos años, que no podíafuncionar de forma adecuada, no era funcional. Pasó durante muchotiempo el no terminar algo y convertirse en mucha culpa yfrustración, falta de confianza que minaron mucho en la autoestimay llegó un momento en que ya no tenía capacidad ni delevantarme”, comenta.

Su madre fue quien le pidió que buscara ayuda profesional ytras acudir con un psiquiatra supo que tenía una depresióncrónica desde muchos años atrás. Las dosis de medicamentos fueun tema complicado para Rodrigo, al intentar ajustarse a losefectos que le causaba y que lo tenían adormilado, sin embargo, unmes después comenzó a ver la vida como nunca antes la habíapercibido.

“Me empecé a emocionar porque no lo había vivido nunca,abrir los ojos en la mañana y decir –ya amaneció, qué bueno.Después de ese mes era como cuando te pones lentes la primera vez,empecé a descubrir muchas cosas y como ya me sentía bien, dejéel medicamento porque era muy caro”, relata.

La recaída fue peor. A pesar de que retomó el tratamiento,Rodrigo ya no consiguió sentirse bien, dejó “botado” sutrabajo y aunque seguía asistiendo a las consultas y compraba losmedicamentos, no se los tomaba como el psiquiatra se lo indicaba,lo que lo sumió en una depresión total.

Reconoce que era tanto el dolor emocional, que comenzó aconsumir dosis altas de ansiolíticos que lo mantuvieron sedado porpoco más de 15 días, tiempo en el que no recuerda las actividadesque realizó y fue bajo ese efecto que intentó quitarse lavida.

“Fue bajo ese efecto en el que no había tanta conciencia,pero sí había mucho dolor, es como cuando el alcohol te anima abailar, así algo me animó a tomarme todo el medicamento quetenía, entonces me tomé todo lo que había, y de ahí despertéen el hospital”, agrega.

Refiere que de una forma extraña una amiga que tenía un mes deno ver, tuvo la necesidad de ir a buscarlo a su casa, sin saberdónde vivía exactamente, buscó en el fraccionamiento y cuandotocó a su puerta habían pasado unos minutos de que Rodrigo habíaingerido todo el medicamento.

La recuperación fue difícil y dolorosa, afirma que buscóterapias, remedios y hasta brujos que lo ayudaran a sanar suinterior, hizo un cambio de vida, pidió ayuda a su familia y sehizo responsable de su tratamiento, señala que fueron los gruposAl-Anon, que están encaminados a atender a familiares de personasalcohólicas, lo que contribuyó a que ahora vea la vida con otrosojos.

“Tuve que entender que yo fui criado por un hogar alcohólicoy que estuve afectado por todos los síntomas del alcoholismo pormuchos años, todo contribuyó, pero lo que me ha ayudado fue elgrupo, para tomar las riendas de mi vida, estoy consciente de quetodo está ahí y lo que he aprendido es a detectar lossíntomas”, narra.

Con su historia, Rodrigo detecta que hace falta información porparte de la comunidad médica, ya que en ocasiones no saben cómoatender enfermedades como la depresión, lo que puede derivar ensuicidio.

Esmeralda Núñez Rendón subraya que aunque las estadísticasson menores en comparación a otros estados, el problema desuicidio es alarmante, ya que actualmente no existe en la entidadun plan de contingencia o un protocolo que defina cómo tratar eltema desde las escuelas y detectar los posibles focos rojos queexisten al respecto.

“No tenemos un plan de contingencia o un protocolo que digadentro de las escuelas que pueda observar a adolescentes y decirlesque está pasando, no estamos conscientes de que es un factoralarmante, esto es un foco rojo que estamos llegando a esto”.

A VECES ME LLEGAN PENSAMIENTOS DEQUE TODO SERÍA MEJOR SI ME MURIERA

Víctima de violencia familiar desde niña y parte de unafamilia inmersa en el alcoholismo, Alejandra ha intentado quitarsela vida en dos ocasiones, tomándose todos los medicamentos queconsume para la depresión con la que fue diagnosticada; indica quelos pensamientos suicidas algunas veces se presentan, pero haaprendido a vivir en un entorno que le impide llevar una vida“normal”, en una entidad donde la salud mental no esprioridad.

Alejandra (como quiere que la llamen), reconoce que lospensamientos suicidas llegaron desde hace 15 años, como unaválvula de escape a lo que estaba sintiendo, ante la depresión ylos ataques de pánico a los que se ha tenido que enfrentar.

“Es una situación con la que estoy aprendiendo a vivir, síde repente me llegan pensamientos de que todo sería mejor si memuriera, pero la verdad ya no son tan intensos como antes y esgracias al medicamento”, comenta.

Advierte que en su caso, son los problemas familiares los quedetonan dichos pensamientos y aunque actualmente consume alrededorde cinco diferentes tipos de medicamentos, su rutina no es normal,ya que le cuesta trabajo bañarse, relacionarse y encontrar unempleo.

“Sí merma el desempeño diario, pueden pasar días y yo no mepuedo bañar, sólo quiero estar dormida y no por el medicamento,es como una forma de evadirme, hay cosas que diario para laspersonas serían súper fácil hacer, pero a mí me cuestamucho”, agrega.

Cuenta que su infancia y adolescencia estuvo inmersa en laviolencia y el alcoholismo de sus padres, algo que no cambió conel paso de los años y que tras contraer matrimonio se acentuó conla presencia de su madre “quien quería decirme cómo deberíacomportarse una mujer casada”.

Los ataques de ansiedad y pánico eran frecuentes, sin embargo,ella no detectaba qué era lo que le ocurría, hasta que unaneuróloga le diagnóstico una depresión crónica de años atrás,la cual debía tratar de forma inmediata

El peregrinar por conocer un buen psicólogo y psiquiatracomenzaría, asegura que tuvo que enfrentarse a los médicos conpoca ética, quienes se aprovechan de la situación vulnerable desus pacientes y no atacan el problema.

“Uno de los primeros psicólogos con los que llegué, caí ensu trampa, porque llegas débil y vulnerable, me atendió y alfinal casi terminamos teniendo relaciones sexuales, no tuvimosporque no había condón, y yo sé que eso no es correcto”,afirma.

Fue hasta que llegó al Centro de Salud Mental donde recibió laayuda que necesitaba, su tratamiento comenzó a ayudarla yactualmente es gracias al psiquiatra que la atiende, que ha logradosalir adelante.

Sin embargo, Alejandra reconoce que el Cesam es insuficientepara la cantidad de personas que necesitan de su apoyo, el abastode medicamento es mínimo y existe poca conciencia de laimportancia que tiene para la población que este tipo de lugarespermanezcan.

“Yo estoy tomando muchos medicamentos y son carísimos que unotiene que pagar porque el Centro de Salud Mental no los tiene, esbien raro que te den alguno; además no está abierto de noche,algo muy necesario en caso de emergencias, algo que ya viví en dosocasiones”.

Considera que aunque los especialistas del Cesam cuentan conmucho profesionalismo, los tienen atados de manos, puesto que noexiste un verdadero apoyo a la institución, ante la falta demedicamentos y la conciencia sobre la importancia que se le debedar a la salud mental.

“La salud mental no se está tomando en serio y urge que setome en serio, sea la administración que sea, y hace falta uncentro especializado para ese tipo de enfermedades”,finaliza.

La representante de la Comunidad Terapéutica “Sana tuvida”, mencionó que el rango de edad de los suicidas enQuerétaro han disminuido considerablemente, al pasar de los 17 alos 15 años de edad, un foco rojo que dijo debe preocupar ya quecada vez es más común ver depresión a más corta edad porcarencias emocionales, problemas familiares, bullying y cuestionesapegadas a su entorno social.

Anotó que actualmente existe entre los adolescentes y adultosmucha deshumanización, esto provocado por las nuevas relacioneselectrónicas que se han generado con la llegada de las nuevastecnologías y que han contribuido a la pérdida del contactohumano.

Reconoció que otro factor que incide es la falta de aceptaciónde las personas y la segregación que existe actualmente en lasociedad.

“No somos una sociedad de unificación, somos una sociedad desegregación y marginación, no hemos logrado unificarnos con laspersonas en una aceptación total, en el caso de los adolescentes,es la desvinculación de los padres y es un tema que se debeatacar”, concluyó.

De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado y laComunidad Terapéutica “Sana tu vida” A. C. hasta el momento sereportan 111 casos de suicidios consumados este año, cuyas causasprincipales son la depresión, problemas familiares, económicos yhasta amorosos. Asimismo, el Hospital General de Querétaro refiereque se han rebasado los 200 intentos.

De los suicidios que se cometieron este año, el 78 por cientofueron por ahorcamiento, en edades que oscilan entre los 15 y 29años de edad, de los que el 80 por ciento fueron consumados porhombres y 20 por ciento por mujeres.

Estas cifras se han mantenido con respecto a 2015, donde seregistraron en el estado alrededor de 112 casos, mientras que en2014 fue de 96, cifras que a nivel nacional ha dejado a Querétaroen los últimos lugares con respecto a las tasas más altas desuicidios que en 2015 ocuparon Jalisco (529), Guanajuato (466),Chihuahua (424), Ciudad de México (372) y Chiapas (315).

De las cifras arrojadas por el Instituto Nacional deEstadística y Geografía (INEGI), en 2015 el mayor número desuicidios se dio en un rango de edad de los 20 a los 24 años con29 casos, mientras que entre los 15 y 19 años se registraron14.

Esmeralda Núñez Rendón, psicóloga de la ComunidadTerapéutica “Sana tu vida”, destacó que el suicidio es unproblema multifactorial que involucra factores biológicos,sociológicos, psicológicos y ambientales, donde los adolescentesse encuentran a la cabeza y quienes afirmó, realizan suicidio porproblemas fuertes de orden familiar, de ahí que el 74 por cientolo cometen en sus hogares.

“Es  un problema que resulta de una compleja interacción defactores biológicos, sociológicos, psicológicos y ambientales delo que tiene que ver con lo que realizan, los adolescentes están ala cabeza de estos indicadores y se cometen por carenciasemocionales dentro del seno familiar, pero también por bullying ypor cuestiones más apegadas a su entorno social en lasescuelas”, agregó Esmeralda.

Testimonios recolectados por DIARIO DE QUERÉTARO de maneraanónima, dan cuenta de esta situación y de cómo la depresión ylos problemas familiares son los que contribuyen a que las personastomen la decisión de quitarse la vida, y que sólo un tratamientoadecuado y un seguimiento constante, ayudan a tener una vidarelativamente normal.

ERA TANTO EL DOLOR EMOCIONAL QUE LOSMEDICAMENTOS ME FUGABAN UN POCO

Cuando Rodrigo decidió tomarse todo el medicamento que elpsiquiatra le había recetado, se encontraba con un dolor emocionalmuy fuerte y una dosis de ansiolíticos, no recuerda nada de lo queocurrió hasta que despertó en el hospital y después de eseepisodio tuvo que reconocer que la depresión que tenía era porvivir en un hogar alcohólico desde niño.

Atentar contra su vida para sanar el dolor, fue la opción queencontró tras años de terapias y medicamentos, sin embargo, nologró consumarlo gracias a la intervención de una amiga quellegó para salvarlo y con lo que comenzó un camino derecuperación que asegura, fue largo y confuso.

Recuerda que desde muy niño padeció de depresión crónica sinsaberlo al vivir dentro de una familia alcohólica y no fue hastacasi los 30 años, cuando se enfrentó a la independenciaeconómica que detonó su situación y evidenció que no podíatener una vida normal, ni ser autosuficiente.

“Yo ya había detectado durante muchos años, que no podíafuncionar de forma adecuada, no era funcional. Pasó durante muchotiempo el no terminar algo y convertirse en mucha culpa yfrustración, falta de confianza que minaron mucho en la autoestimay llegó un momento en que ya no tenía capacidad ni delevantarme”, comenta.

Su madre fue quien le pidió que buscara ayuda profesional ytras acudir con un psiquiatra supo que tenía una depresióncrónica desde muchos años atrás. Las dosis de medicamentos fueun tema complicado para Rodrigo, al intentar ajustarse a losefectos que le causaba y que lo tenían adormilado, sin embargo, unmes después comenzó a ver la vida como nunca antes la habíapercibido.

“Me empecé a emocionar porque no lo había vivido nunca,abrir los ojos en la mañana y decir –ya amaneció, qué bueno.Después de ese mes era como cuando te pones lentes la primera vez,empecé a descubrir muchas cosas y como ya me sentía bien, dejéel medicamento porque era muy caro”, relata.

La recaída fue peor. A pesar de que retomó el tratamiento,Rodrigo ya no consiguió sentirse bien, dejó “botado” sutrabajo y aunque seguía asistiendo a las consultas y compraba losmedicamentos, no se los tomaba como el psiquiatra se lo indicaba,lo que lo sumió en una depresión total.

Reconoce que era tanto el dolor emocional, que comenzó aconsumir dosis altas de ansiolíticos que lo mantuvieron sedado porpoco más de 15 días, tiempo en el que no recuerda las actividadesque realizó y fue bajo ese efecto que intentó quitarse lavida.

“Fue bajo ese efecto en el que no había tanta conciencia,pero sí había mucho dolor, es como cuando el alcohol te anima abailar, así algo me animó a tomarme todo el medicamento quetenía, entonces me tomé todo lo que había, y de ahí despertéen el hospital”, agrega.

Refiere que de una forma extraña una amiga que tenía un mes deno ver, tuvo la necesidad de ir a buscarlo a su casa, sin saberdónde vivía exactamente, buscó en el fraccionamiento y cuandotocó a su puerta habían pasado unos minutos de que Rodrigo habíaingerido todo el medicamento.

La recuperación fue difícil y dolorosa, afirma que buscóterapias, remedios y hasta brujos que lo ayudaran a sanar suinterior, hizo un cambio de vida, pidió ayuda a su familia y sehizo responsable de su tratamiento, señala que fueron los gruposAl-Anon, que están encaminados a atender a familiares de personasalcohólicas, lo que contribuyó a que ahora vea la vida con otrosojos.

“Tuve que entender que yo fui criado por un hogar alcohólicoy que estuve afectado por todos los síntomas del alcoholismo pormuchos años, todo contribuyó, pero lo que me ha ayudado fue elgrupo, para tomar las riendas de mi vida, estoy consciente de quetodo está ahí y lo que he aprendido es a detectar lossíntomas”, narra.

Con su historia, Rodrigo detecta que hace falta información porparte de la comunidad médica, ya que en ocasiones no saben cómoatender enfermedades como la depresión, lo que puede derivar ensuicidio.

Esmeralda Núñez Rendón subraya que aunque las estadísticasson menores en comparación a otros estados, el problema desuicidio es alarmante, ya que actualmente no existe en la entidadun plan de contingencia o un protocolo que defina cómo tratar eltema desde las escuelas y detectar los posibles focos rojos queexisten al respecto.

“No tenemos un plan de contingencia o un protocolo que digadentro de las escuelas que pueda observar a adolescentes y decirlesque está pasando, no estamos conscientes de que es un factoralarmante, esto es un foco rojo que estamos llegando a esto”.

A VECES ME LLEGAN PENSAMIENTOS DEQUE TODO SERÍA MEJOR SI ME MURIERA

Víctima de violencia familiar desde niña y parte de unafamilia inmersa en el alcoholismo, Alejandra ha intentado quitarsela vida en dos ocasiones, tomándose todos los medicamentos queconsume para la depresión con la que fue diagnosticada; indica quelos pensamientos suicidas algunas veces se presentan, pero haaprendido a vivir en un entorno que le impide llevar una vida“normal”, en una entidad donde la salud mental no esprioridad.

Alejandra (como quiere que la llamen), reconoce que lospensamientos suicidas llegaron desde hace 15 años, como unaválvula de escape a lo que estaba sintiendo, ante la depresión ylos ataques de pánico a los que se ha tenido que enfrentar.

“Es una situación con la que estoy aprendiendo a vivir, síde repente me llegan pensamientos de que todo sería mejor si memuriera, pero la verdad ya no son tan intensos como antes y esgracias al medicamento”, comenta.

Advierte que en su caso, son los problemas familiares los quedetonan dichos pensamientos y aunque actualmente consume alrededorde cinco diferentes tipos de medicamentos, su rutina no es normal,ya que le cuesta trabajo bañarse, relacionarse y encontrar unempleo.

“Sí merma el desempeño diario, pueden pasar días y yo no mepuedo bañar, sólo quiero estar dormida y no por el medicamento,es como una forma de evadirme, hay cosas que diario para laspersonas serían súper fácil hacer, pero a mí me cuestamucho”, agrega.

Cuenta que su infancia y adolescencia estuvo inmersa en laviolencia y el alcoholismo de sus padres, algo que no cambió conel paso de los años y que tras contraer matrimonio se acentuó conla presencia de su madre “quien quería decirme cómo deberíacomportarse una mujer casada”.

Los ataques de ansiedad y pánico eran frecuentes, sin embargo,ella no detectaba qué era lo que le ocurría, hasta que unaneuróloga le diagnóstico una depresión crónica de años atrás,la cual debía tratar de forma inmediata

El peregrinar por conocer un buen psicólogo y psiquiatracomenzaría, asegura que tuvo que enfrentarse a los médicos conpoca ética, quienes se aprovechan de la situación vulnerable desus pacientes y no atacan el problema.

“Uno de los primeros psicólogos con los que llegué, caí ensu trampa, porque llegas débil y vulnerable, me atendió y alfinal casi terminamos teniendo relaciones sexuales, no tuvimosporque no había condón, y yo sé que eso no es correcto”,afirma.

Fue hasta que llegó al Centro de Salud Mental donde recibió laayuda que necesitaba, su tratamiento comenzó a ayudarla yactualmente es gracias al psiquiatra que la atiende, que ha logradosalir adelante.

Sin embargo, Alejandra reconoce que el Cesam es insuficientepara la cantidad de personas que necesitan de su apoyo, el abastode medicamento es mínimo y existe poca conciencia de laimportancia que tiene para la población que este tipo de lugarespermanezcan.

“Yo estoy tomando muchos medicamentos y son carísimos que unotiene que pagar porque el Centro de Salud Mental no los tiene, esbien raro que te den alguno; además no está abierto de noche,algo muy necesario en caso de emergencias, algo que ya viví en dosocasiones”.

Considera que aunque los especialistas del Cesam cuentan conmucho profesionalismo, los tienen atados de manos, puesto que noexiste un verdadero apoyo a la institución, ante la falta demedicamentos y la conciencia sobre la importancia que se le debedar a la salud mental.

“La salud mental no se está tomando en serio y urge que setome en serio, sea la administración que sea, y hace falta uncentro especializado para ese tipo de enfermedades”,finaliza.

La representante de la Comunidad Terapéutica “Sana tuvida”, mencionó que el rango de edad de los suicidas enQuerétaro han disminuido considerablemente, al pasar de los 17 alos 15 años de edad, un foco rojo que dijo debe preocupar ya quecada vez es más común ver depresión a más corta edad porcarencias emocionales, problemas familiares, bullying y cuestionesapegadas a su entorno social.

Anotó que actualmente existe entre los adolescentes y adultosmucha deshumanización, esto provocado por las nuevas relacioneselectrónicas que se han generado con la llegada de las nuevastecnologías y que han contribuido a la pérdida del contactohumano.

Reconoció que otro factor que incide es la falta de aceptaciónde las personas y la segregación que existe actualmente en lasociedad.

“No somos una sociedad de unificación, somos una sociedad desegregación y marginación, no hemos logrado unificarnos con laspersonas en una aceptación total, en el caso de los adolescentes,es la desvinculación de los padres y es un tema que se debeatacar”, concluyó.

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