/ lunes 11 de diciembre de 2017

Millones de minas antipersonales continuan activas en Camboya

Battambang, Camboya, (Notimex).- Desde la Segunda Guerra Mundialhasta finales de los años 90, Camboya fue sembrada de minasantipersona y de minas anticarro que provocaron y continúanprovocando un gran número de víctimas.

Una horrible herencia que hace años que este país del SudesteAsiático, con todo tipo de medios a su disposición, intenta dejaratrás.

Sin embargo, el Centro Camboyano Antiminas (CMAC), un organismoestatal que tiene socios importantes en todo el mundo, está aúnlejos del objetivo declarado de haber limpiado todo el país deminas el año 2025.

Camboya tiene una superficie de más de 181 mil kilómetroscuadrados. Gran parte del territorio es boscoso, montañoso einaccesible debido a las escasas infraestructuras y, sobre todo, alas minas.

Desde hace décadas estos artefactos marcan dramáticamente lavida de los camboyanos, un pueblo que hasta hace 20 años habíaparticipado en guerras salvajes.

Los disturbios comenzaron durante la Segunda Guerra Mundial,cuando Camboya entró a formar parte, muy a su pesar, del tablerode las grandes potencias; fue objeto de bombas, muchas de lascuales no explotaron.

Fue entonces cuando llegó la Guerra de Indochina (1946-1954)contra la potencia colonial francesa, que condujo a laindependencia de Camboya, Laos y Vietnam.

Y luego la Guerra Civil Camboyana (1967-1975), que enfrentó alos Jemeres Rojos (o Partido Comunista de Kampuchea) y sus aliadosvietnamitas del Vietcong contra las otras fuerzas gobernativas deCamboya con el apoyo de los Estados Unidos y de Vietnam delSur.

El ejército de Vietnam del Norte colocó las primeras minasantipersona en Camboya en 1967 y luego continuó haciéndolo hastael final de la Guerra de Vietnam, en 1975, con el objetivo deproteger las bases y las rutas de suministro establecidas a lolargo de la frontera con Camboya.

Estados Unidos no se mantuvo al margen y respondió conoperaciones secretas entre 1969 y 1973, que consistían en ellanzamiento de cientos de miles de toneladas de bombas, muchas delas cuales no explotaron y aún están ocultas bajo tierra.

En el poder desde 1975 hasta 1979, los Jemeres Rojos no dudaronen utilizar las minas para reforzar las fronteras con Vietnam yTailandia, y transformaron así el país en lo que tristemente seconocía como una "prisión sin paredes".

La organización de los Jemeres Rojos se disolvió en granmedida en la segunda mitad de los años 90, y finalmente se rindióen 1999. Sin embargo, durante todos esos años tanto ellos como lasnuevas fuerzas del gobierno siguieron colocando minas para protegerlos territorios que estaban bajo su control.

Las facciones involucradas no marcaban los campos minados en losmapas, y a menudo minaban la misma área varias veces, con unresultado de un altísimo número de heridos, incluso civiles. Elclima húmedo de Camboya hace que la tierra se trague las minas,cosa que ha complicado su localización y eliminación.

"En Camboya -explica Heng Ratana, director general de CMAC-estimamos que son entre cuatro y seis millones las minas utilizadasdurante la guerra, especialmente entre 1980 y 1998. Entre muertos yheridos han causado más de 65 mil víctimas. Hasta el momento lasorganizaciones de desminado han encontrado y destruido más de unmillón de minas”.

“De acuerdo con la Convención Internacional de Ottawa para laprohibición y destrucción de minas antipersona, nuestro gobiernose ha comprometido a la limpieza de las minas de todo Camboya en2025”, apunta.

Señala: “Nuestros esfuerzos están dando buenos resultados,gracias también a la ayuda de algunos socios como Vietnam, Laos,Colombia, Iraq y Afganistán, países con problemas similares a losnuestros. Hasta hace unos años en Camboya las víctimas anualeseran alrededor de cuatro mil, mientras que ahora son menos demil".

El CMAC se estableció en 1992, cuando en el país estabapresente la Autoridad Transitoria de las Naciones Unidas en Camboya(APRONUC) para contribuir al retorno seguro de miles de personasdesplazadas a su tierra natal.

En el 2000 este centro de desminado se convirtió en unorganismo estatal independiente. Tiene mil 715 personas a suservicio, mil 387 de las cuales activas sobre el terreno, ynumerosa maquinaria para detectar y destruir minas y otrosartefactos explosivos.

El principal donante del CMAC es Japón, que el pasado julioregaló unos sofisticados instrumentos con un valor total de másde 11 millones de dólares. El CMAC tiene su sede en la capital,Phnom Penh, y bases operacionales en todas las provincias.

Uno de los distritos donde el CMAC está más implicado es el deBanan, en la provincia noroccidental de Battambang, a unos 80kilómetros de la frontera con Tailandia.

"Esto -cuenta Chhou Mab, jefe de la aldea de Thnor, en eldistrito de Banan- era territorio de los Jemeres Rojos. Aquí,entre 1985 y 1986, establecieron campamentos, y se quedaron hasta1990”.

“Llenaron el área con minas que todavía causan muchasvíctimas. Mientras haya minas, tendremos problemas. Por eso mealegro de que el CMAC y sus socios estén limpiando la zona, esbueno para todos nosotros", añade.

Lay Ponloeuk, funcionario del CMAC, es el jefe del proyecto IMV3(asistencia integral para las víctimas de la limpieza de minasfase 3), que se lleva a cabo en cuatro distritos de la provincia deBattambang, incluido Banan.

"Son 485 -dice Lay- las personas activas para la realización deeste programa, divididas en 30 equipos que tienen a su disposición30 herramientas, incluida maquinaria pesada para la destrucción deminas. El objetivo del IMV3 es limpiar el área de las minas yhacerla utilizable para la agricultura y la instalación deinfraestructuras modernas".

El perímetro en el que trabajan Lay y sus hombres estácompletamente cercado con una cinta roja. En los lugares en los quehan encontrado minas se ha puesto un letrero, también rojo, en elque el dibujo del clásico cráneo en blanco muestra el peligro demuerte. El personal del CMAC utiliza radares anti-minas, sindescuidar ni un centímetro de terreno.

"Tenemos que ser muy meticulosos -explica Sous Pov, capataz dela Unidad 8- para estar 100% seguros de que el área no tieneminas. El problema principal que nos encontramos a nivel nacionales que las minas están dispersas por todas partes, sin una lógicaaparente. Aquí, en particular, los Jemeres Rojos colocaron minasmuy sensibles, que explotan al mínimo roce".

Las minas encontradas en esta área son de fabricación china,soviética, vietnamita y, en menor medida, checoslovaca. Losbeneficiarios de las operaciones de limpieza del proyecto IMV3serán cuatro familias de agricultores y granjeros, una de lascuales es la de Loung Lon, de la aldea de Thnon.

"Caminaba por el campo en busca de algo para cenar -recuerdaLoung- cuando pisé una mina de producción china. Era 1997. Enesos años los Jemeres Rojos pusieron muchas minas, pero nosotrosno lo sabíamos”.

Dice: “Perdí una pierna y la parte inferior de la otra quedódesgarrada. También me lesioné el muslo por algunas astillas deroca que saltaron. Hizo falta un año para eliminar todas lasastillas. Durante un año entero no pude caminar".

"Como soy pobre -añade Loung-, las autoridades me dan arroztodos los meses, nada más. No siento rabia, ahora ya ha pasado.¿Por qué tendría que sentirla? Después de tantos años lleguéa la conclusión de que este era mi destino, de que el destinoquería que topase con esa mina”.

“Ese día yo no era el único que buscaba algo para comer enel campo, pero solo a mí me explotó una mina. Conozco a muchaspersonas como yo que han perdido una pierna y que no aceptan lasituación. Gracias a una prótesis puedo caminar de formaautónoma. Si te toca te toca, lo importante es seguir vivo”.

Battambang, Camboya, (Notimex).- Desde la Segunda Guerra Mundialhasta finales de los años 90, Camboya fue sembrada de minasantipersona y de minas anticarro que provocaron y continúanprovocando un gran número de víctimas.

Una horrible herencia que hace años que este país del SudesteAsiático, con todo tipo de medios a su disposición, intenta dejaratrás.

Sin embargo, el Centro Camboyano Antiminas (CMAC), un organismoestatal que tiene socios importantes en todo el mundo, está aúnlejos del objetivo declarado de haber limpiado todo el país deminas el año 2025.

Camboya tiene una superficie de más de 181 mil kilómetroscuadrados. Gran parte del territorio es boscoso, montañoso einaccesible debido a las escasas infraestructuras y, sobre todo, alas minas.

Desde hace décadas estos artefactos marcan dramáticamente lavida de los camboyanos, un pueblo que hasta hace 20 años habíaparticipado en guerras salvajes.

Los disturbios comenzaron durante la Segunda Guerra Mundial,cuando Camboya entró a formar parte, muy a su pesar, del tablerode las grandes potencias; fue objeto de bombas, muchas de lascuales no explotaron.

Fue entonces cuando llegó la Guerra de Indochina (1946-1954)contra la potencia colonial francesa, que condujo a laindependencia de Camboya, Laos y Vietnam.

Y luego la Guerra Civil Camboyana (1967-1975), que enfrentó alos Jemeres Rojos (o Partido Comunista de Kampuchea) y sus aliadosvietnamitas del Vietcong contra las otras fuerzas gobernativas deCamboya con el apoyo de los Estados Unidos y de Vietnam delSur.

El ejército de Vietnam del Norte colocó las primeras minasantipersona en Camboya en 1967 y luego continuó haciéndolo hastael final de la Guerra de Vietnam, en 1975, con el objetivo deproteger las bases y las rutas de suministro establecidas a lolargo de la frontera con Camboya.

Estados Unidos no se mantuvo al margen y respondió conoperaciones secretas entre 1969 y 1973, que consistían en ellanzamiento de cientos de miles de toneladas de bombas, muchas delas cuales no explotaron y aún están ocultas bajo tierra.

En el poder desde 1975 hasta 1979, los Jemeres Rojos no dudaronen utilizar las minas para reforzar las fronteras con Vietnam yTailandia, y transformaron así el país en lo que tristemente seconocía como una "prisión sin paredes".

La organización de los Jemeres Rojos se disolvió en granmedida en la segunda mitad de los años 90, y finalmente se rindióen 1999. Sin embargo, durante todos esos años tanto ellos como lasnuevas fuerzas del gobierno siguieron colocando minas para protegerlos territorios que estaban bajo su control.

Las facciones involucradas no marcaban los campos minados en losmapas, y a menudo minaban la misma área varias veces, con unresultado de un altísimo número de heridos, incluso civiles. Elclima húmedo de Camboya hace que la tierra se trague las minas,cosa que ha complicado su localización y eliminación.

"En Camboya -explica Heng Ratana, director general de CMAC-estimamos que son entre cuatro y seis millones las minas utilizadasdurante la guerra, especialmente entre 1980 y 1998. Entre muertos yheridos han causado más de 65 mil víctimas. Hasta el momento lasorganizaciones de desminado han encontrado y destruido más de unmillón de minas”.

“De acuerdo con la Convención Internacional de Ottawa para laprohibición y destrucción de minas antipersona, nuestro gobiernose ha comprometido a la limpieza de las minas de todo Camboya en2025”, apunta.

Señala: “Nuestros esfuerzos están dando buenos resultados,gracias también a la ayuda de algunos socios como Vietnam, Laos,Colombia, Iraq y Afganistán, países con problemas similares a losnuestros. Hasta hace unos años en Camboya las víctimas anualeseran alrededor de cuatro mil, mientras que ahora son menos demil".

El CMAC se estableció en 1992, cuando en el país estabapresente la Autoridad Transitoria de las Naciones Unidas en Camboya(APRONUC) para contribuir al retorno seguro de miles de personasdesplazadas a su tierra natal.

En el 2000 este centro de desminado se convirtió en unorganismo estatal independiente. Tiene mil 715 personas a suservicio, mil 387 de las cuales activas sobre el terreno, ynumerosa maquinaria para detectar y destruir minas y otrosartefactos explosivos.

El principal donante del CMAC es Japón, que el pasado julioregaló unos sofisticados instrumentos con un valor total de másde 11 millones de dólares. El CMAC tiene su sede en la capital,Phnom Penh, y bases operacionales en todas las provincias.

Uno de los distritos donde el CMAC está más implicado es el deBanan, en la provincia noroccidental de Battambang, a unos 80kilómetros de la frontera con Tailandia.

"Esto -cuenta Chhou Mab, jefe de la aldea de Thnor, en eldistrito de Banan- era territorio de los Jemeres Rojos. Aquí,entre 1985 y 1986, establecieron campamentos, y se quedaron hasta1990”.

“Llenaron el área con minas que todavía causan muchasvíctimas. Mientras haya minas, tendremos problemas. Por eso mealegro de que el CMAC y sus socios estén limpiando la zona, esbueno para todos nosotros", añade.

Lay Ponloeuk, funcionario del CMAC, es el jefe del proyecto IMV3(asistencia integral para las víctimas de la limpieza de minasfase 3), que se lleva a cabo en cuatro distritos de la provincia deBattambang, incluido Banan.

"Son 485 -dice Lay- las personas activas para la realización deeste programa, divididas en 30 equipos que tienen a su disposición30 herramientas, incluida maquinaria pesada para la destrucción deminas. El objetivo del IMV3 es limpiar el área de las minas yhacerla utilizable para la agricultura y la instalación deinfraestructuras modernas".

El perímetro en el que trabajan Lay y sus hombres estácompletamente cercado con una cinta roja. En los lugares en los quehan encontrado minas se ha puesto un letrero, también rojo, en elque el dibujo del clásico cráneo en blanco muestra el peligro demuerte. El personal del CMAC utiliza radares anti-minas, sindescuidar ni un centímetro de terreno.

"Tenemos que ser muy meticulosos -explica Sous Pov, capataz dela Unidad 8- para estar 100% seguros de que el área no tieneminas. El problema principal que nos encontramos a nivel nacionales que las minas están dispersas por todas partes, sin una lógicaaparente. Aquí, en particular, los Jemeres Rojos colocaron minasmuy sensibles, que explotan al mínimo roce".

Las minas encontradas en esta área son de fabricación china,soviética, vietnamita y, en menor medida, checoslovaca. Losbeneficiarios de las operaciones de limpieza del proyecto IMV3serán cuatro familias de agricultores y granjeros, una de lascuales es la de Loung Lon, de la aldea de Thnon.

"Caminaba por el campo en busca de algo para cenar -recuerdaLoung- cuando pisé una mina de producción china. Era 1997. Enesos años los Jemeres Rojos pusieron muchas minas, pero nosotrosno lo sabíamos”.

Dice: “Perdí una pierna y la parte inferior de la otra quedódesgarrada. También me lesioné el muslo por algunas astillas deroca que saltaron. Hizo falta un año para eliminar todas lasastillas. Durante un año entero no pude caminar".

"Como soy pobre -añade Loung-, las autoridades me dan arroztodos los meses, nada más. No siento rabia, ahora ya ha pasado.¿Por qué tendría que sentirla? Después de tantos años lleguéa la conclusión de que este era mi destino, de que el destinoquería que topase con esa mina”.

“Ese día yo no era el único que buscaba algo para comer enel campo, pero solo a mí me explotó una mina. Conozco a muchaspersonas como yo que han perdido una pierna y que no aceptan lasituación. Gracias a una prótesis puedo caminar de formaautónoma. Si te toca te toca, lo importante es seguir vivo”.

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