/ lunes 2 de diciembre de 2019

Desde la Izquierda

¡Defendamos Querétaro!


Grandes diferencias con el poder lo llevaron a la presidencia, una tenaz campaña de 12 años lo solidificaron en su lucha por encabezar el gobierno, sus críticas agudas y ácidas al sistema político mexicano hicieron de él toda una leyenda, sin embargo hoy esas cualidades lo han convertido en una realidad preocupante.

Llega AMLO a un año de ejercicio gubernamental y es recibido con una recesión técnica que escenifica una caída en la actividad económica del país, cero crecimiento, estancamiento al consumo, incertidumbre en la inversión y pérdida de empleos son la marca de la casa, en donde no se ve por ningún lado que pronto se registre un repunte de la economía. El clima de negocios no es halagador y menos cuando flota en el ambiente un terrorismo fiscal desmesurado hacia el empresariado.

En 2006 el temor era que si llegaban al poder las cosas se pondrían mal, una campaña de desprestigio orquestada desde Coparmex advertían un escenario complejo con el ahuyentamiento de inversiones, la fuga de capitales y un estancamiento que habría que pagar la clase media y alta de este país en pos de retribuirles primero a los pobres; para muchos ese temor se ha hecho realidad.

Es correcto que las políticas públicas tendrían que tener una orientación en beneficio de las clases medias populares y marginadas, sin embargo la fórmula se fue al extremo y hoy en día los programas sociales se popularizaron, se agrandaron y se ejercen sin control ni medida, regalando dinero a diestra y siniestra en un paternalismo que nos regresa peligrosamente 40 años atrás. Este tipo de políticas le han funcionado bien a AMLO en el sur y una buena parte del norte del país, la inversión que realiza tiene un marcado tinte electoral que le garantiza ir con confianza al proceso electoral del 21, aún a costa de haberle pegado duramente al presupuesto del 2020 a la educación, a la salud y al campo.

Hay cosas que serán difíciles de combatir en el terreno electoral y de ahí que debería de pensarse en estrategias regionales; lo he mencionado en otras entregas, Andrés Manuel está muy interesado en penetrar el bajío, de controlar políticamente la zona de oro, de sostenimiento y producción económica del país a fin de poder generar más recursos para sus programas sociales.

Es necesario actuar en consecuencia ya que lo realmente peligroso sería que los cinco estados que conforman la alianza Bajío-Occidente cedan electoralmente a la extrema izquierda; el contrapeso natural a una política social desmesurada tiene que ser con la continuidad de una región que va día con día generando inversión, que es altamente productiva, que tiene índices de crecimiento superiores al 4% y que es generadora de empleos bien pagados. ¡Defendamos Querétaro!.

Ulises Gómez de la Rosa

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx

Face book @Ulises Gómez R

Twitter @Ulisesgrmx

¡Defendamos Querétaro!


Grandes diferencias con el poder lo llevaron a la presidencia, una tenaz campaña de 12 años lo solidificaron en su lucha por encabezar el gobierno, sus críticas agudas y ácidas al sistema político mexicano hicieron de él toda una leyenda, sin embargo hoy esas cualidades lo han convertido en una realidad preocupante.

Llega AMLO a un año de ejercicio gubernamental y es recibido con una recesión técnica que escenifica una caída en la actividad económica del país, cero crecimiento, estancamiento al consumo, incertidumbre en la inversión y pérdida de empleos son la marca de la casa, en donde no se ve por ningún lado que pronto se registre un repunte de la economía. El clima de negocios no es halagador y menos cuando flota en el ambiente un terrorismo fiscal desmesurado hacia el empresariado.

En 2006 el temor era que si llegaban al poder las cosas se pondrían mal, una campaña de desprestigio orquestada desde Coparmex advertían un escenario complejo con el ahuyentamiento de inversiones, la fuga de capitales y un estancamiento que habría que pagar la clase media y alta de este país en pos de retribuirles primero a los pobres; para muchos ese temor se ha hecho realidad.

Es correcto que las políticas públicas tendrían que tener una orientación en beneficio de las clases medias populares y marginadas, sin embargo la fórmula se fue al extremo y hoy en día los programas sociales se popularizaron, se agrandaron y se ejercen sin control ni medida, regalando dinero a diestra y siniestra en un paternalismo que nos regresa peligrosamente 40 años atrás. Este tipo de políticas le han funcionado bien a AMLO en el sur y una buena parte del norte del país, la inversión que realiza tiene un marcado tinte electoral que le garantiza ir con confianza al proceso electoral del 21, aún a costa de haberle pegado duramente al presupuesto del 2020 a la educación, a la salud y al campo.

Hay cosas que serán difíciles de combatir en el terreno electoral y de ahí que debería de pensarse en estrategias regionales; lo he mencionado en otras entregas, Andrés Manuel está muy interesado en penetrar el bajío, de controlar políticamente la zona de oro, de sostenimiento y producción económica del país a fin de poder generar más recursos para sus programas sociales.

Es necesario actuar en consecuencia ya que lo realmente peligroso sería que los cinco estados que conforman la alianza Bajío-Occidente cedan electoralmente a la extrema izquierda; el contrapeso natural a una política social desmesurada tiene que ser con la continuidad de una región que va día con día generando inversión, que es altamente productiva, que tiene índices de crecimiento superiores al 4% y que es generadora de empleos bien pagados. ¡Defendamos Querétaro!.

Ulises Gómez de la Rosa

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx

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Twitter @Ulisesgrmx