/ jueves 19 de marzo de 2020

El Campo de los Sueños

Los adorables perdedores


A lo largo de la primera mitad del Siglo XX, la Gran Manzana era hogar de tres grandes franquicias de las Grandes Ligas, dos en el Viejo Circuito y una en la Liga Americana. La rivalidad entres los equipos de Nueva York era legendaria, por una parte Gigantes y Dodgers, al compartir liga, se veían las caras a lo largo de toda la temporada regular, mientras con los Yankees, aunque solo fuera en Serie Mundial, los enfrentamientos eran recurrentes. De 1921 a 1957, el Clásico de Otoño fue disputado entre equipos neoyorquinos en 13 ocasiones.

No obstante, para la temporada de 1958, con el objetivo de ampliar el mercado y la fanaticada, los Dodgers y los Gigantes dejaron la costa este y se dirigieron hacia el oeste de la Unión Americana, los primeros se asentaron en Los Ángeles, y los segundos lo hicieron en San Francisco. Con ello, los Yankees se quedaban como los únicos representes de Nueva York en la Gran Carpa.

A mediados de 1959, un empresario de nombre William Shea en unión de varios colegas, anunció la formación de la Liga Continental que competiría con las ya establecidas, la Nacional y la Americana. Tras meses de discusión se acordó abandonar la idea de crear una nueva liga, a cambio de ampliar el número de integrantes de las ligas tradicionales. Así, para la temporada de 1962, Nueva York recuperaba una franquicia en el Viejo Circuito, a la que denominaron Mets y en cuyo uniforme, fusionaron los colores de los dos equipos que acababan de partir a California, el azul, de los Dodgers y el naranja de los Gigantes.

Los fanáticos del Rey de los Deportes en la Gran Manzana respondieron masivamente y en todos los juegos de locales de los Mets, el estadio, lucía a su máxima capacidad. Al concluir su primera temporada, 923 mil personas habían acudido al Polo Grounds, entonces casa del equipo benjamín de Nueva York. No obstante, en lo deportivo el resultado fue adverso. Para el arranque de su participación en las Grandes Ligas, en 1962, los Mets, reclutaron a jugadores novatos y a peloteros desechados por los otros equipos de las Grandes Ligas. El resultado, la peor marca en más de sesenta años, 120 derrotas por tan solo 40 victorias. El imán de los Mets hacía la fanaticada y su pésimo desempeño en el campo de juego, dio lugar al mote que los acompañó por muchos años, los Adorables Perdedores.

De 1963 a 1968, los Adorables Perdedores ocuparon el sótano de la Liga Nacional en cinco de las siete temporadas, sufriendo en cada una de ellas más de cien derrotas, solo en 1966 y en 1968, no superaron esa cifra de derrotas, ocupando en ambas ocasiones, el penúltimo sitio.

Sorpresivamente, todo cambió para la temporada de 1969. Los Mets dirigidos por el otrora primera base de los Dodgers de Brooklyn, Gil Hodges y con los brazos de Tom Seaver y Jerry Koosman, concluyeron la temporada regular con un centenar de victorias y a la cabeza de la recién creada División Este de la Liga Nacional. En la Serie de Campeonato del Viejo Circuito, los Adorables Perdedores, barrieron con todo y Hank Aaron a los Bravos de Atlanta, alcanzando el derecho a disputar a los Orioles de Baltimore, el campeonato de las Grandes Ligas.

La temporada fantástica de los Mets continúo en el Clásico de Otoño y los de Nueva York derrotaron en cinco juegos a los Orioles. De esta manera, el mote de los Adorables Perdedores, fue sustituido por el de los Milagrosos Mets.

Mail: miguelparrodi@hotmail.com

Twitter: @MiguelParrodi

Los adorables perdedores


A lo largo de la primera mitad del Siglo XX, la Gran Manzana era hogar de tres grandes franquicias de las Grandes Ligas, dos en el Viejo Circuito y una en la Liga Americana. La rivalidad entres los equipos de Nueva York era legendaria, por una parte Gigantes y Dodgers, al compartir liga, se veían las caras a lo largo de toda la temporada regular, mientras con los Yankees, aunque solo fuera en Serie Mundial, los enfrentamientos eran recurrentes. De 1921 a 1957, el Clásico de Otoño fue disputado entre equipos neoyorquinos en 13 ocasiones.

No obstante, para la temporada de 1958, con el objetivo de ampliar el mercado y la fanaticada, los Dodgers y los Gigantes dejaron la costa este y se dirigieron hacia el oeste de la Unión Americana, los primeros se asentaron en Los Ángeles, y los segundos lo hicieron en San Francisco. Con ello, los Yankees se quedaban como los únicos representes de Nueva York en la Gran Carpa.

A mediados de 1959, un empresario de nombre William Shea en unión de varios colegas, anunció la formación de la Liga Continental que competiría con las ya establecidas, la Nacional y la Americana. Tras meses de discusión se acordó abandonar la idea de crear una nueva liga, a cambio de ampliar el número de integrantes de las ligas tradicionales. Así, para la temporada de 1962, Nueva York recuperaba una franquicia en el Viejo Circuito, a la que denominaron Mets y en cuyo uniforme, fusionaron los colores de los dos equipos que acababan de partir a California, el azul, de los Dodgers y el naranja de los Gigantes.

Los fanáticos del Rey de los Deportes en la Gran Manzana respondieron masivamente y en todos los juegos de locales de los Mets, el estadio, lucía a su máxima capacidad. Al concluir su primera temporada, 923 mil personas habían acudido al Polo Grounds, entonces casa del equipo benjamín de Nueva York. No obstante, en lo deportivo el resultado fue adverso. Para el arranque de su participación en las Grandes Ligas, en 1962, los Mets, reclutaron a jugadores novatos y a peloteros desechados por los otros equipos de las Grandes Ligas. El resultado, la peor marca en más de sesenta años, 120 derrotas por tan solo 40 victorias. El imán de los Mets hacía la fanaticada y su pésimo desempeño en el campo de juego, dio lugar al mote que los acompañó por muchos años, los Adorables Perdedores.

De 1963 a 1968, los Adorables Perdedores ocuparon el sótano de la Liga Nacional en cinco de las siete temporadas, sufriendo en cada una de ellas más de cien derrotas, solo en 1966 y en 1968, no superaron esa cifra de derrotas, ocupando en ambas ocasiones, el penúltimo sitio.

Sorpresivamente, todo cambió para la temporada de 1969. Los Mets dirigidos por el otrora primera base de los Dodgers de Brooklyn, Gil Hodges y con los brazos de Tom Seaver y Jerry Koosman, concluyeron la temporada regular con un centenar de victorias y a la cabeza de la recién creada División Este de la Liga Nacional. En la Serie de Campeonato del Viejo Circuito, los Adorables Perdedores, barrieron con todo y Hank Aaron a los Bravos de Atlanta, alcanzando el derecho a disputar a los Orioles de Baltimore, el campeonato de las Grandes Ligas.

La temporada fantástica de los Mets continúo en el Clásico de Otoño y los de Nueva York derrotaron en cinco juegos a los Orioles. De esta manera, el mote de los Adorables Perdedores, fue sustituido por el de los Milagrosos Mets.

Mail: miguelparrodi@hotmail.com

Twitter: @MiguelParrodi